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Sonrisas para después de la guerra

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Prevención. Dentistas de la ong Odontología Social viajaron al CETI de Melilla para un estudio epidemiológico de las bocas de 156 niños, la mayoría sirios que huyeron de la guerra.

Sonrisas para después de la guerra
Francisco Correal

09 de junio 2015 - 01:00

SABRINA Riatto (Joao Pessoa, 1970) estudió Odontología en la Universidad de Sao Paulo. Conoció por internet el proyecto de una ONG sevillana, Odontología Social, que puso en marcha Antonio Castaño (Sevilla, 1970). Los dos acaban de regresar de Melilla. La brasileña ha visto durante tres días las bocas de 156 niños de entre 5 y 13 años, todos ellos sirios que han huido con sus familias de la guerra, y están acogidos en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes).

El doctor Castaño, profesor de Odontología Preventiva y Comunitaria en la Universidad de Sevilla, conoce bien el CETI de Melilla. En su reciente visita observó un cambio sustancial. "Como Marruecos limpió el Gurugú, ya no hay apenas subsaharianos en el centro. La salud oral de los niños sirios, a diferencia de los subsaharianos, es bastante buena. Pertenecen a la clase media de su país, algunos tienen aparatos de ortodoncia y empastes".

Ese cambio refuerza la ecuación existente entre mayor desigualdad social y bajo nivel cultural con mayor patología oral. Con los primeros datos obtenidos, la doctora Riatto realizará un estudio epidemiológico de salud oral de esa población infantil que será la base de una tesis doctoral que le dirigirá Antonio Castaño.

La ONG Odontología Social nació con proyectos en Perú y República Dominicana, dirigidos a las poblaciones más desfavorecidas. Se embarcaron en sendos proyectos en Marruecos y México. No olvidan la ciudad matriz de esta iniciativa. En Sevilla pusieron en marcha el proyecto Volver a reír para drogodependientes en riesgo de exclusión social y la iniciativa pionera Una mujer, una sonrisa de atención a mujeres maltratadas.

"Hemos descubierto que hay muchas mujeres a las que su agresor las golpea en la cavidad oral", dice Antonio Castaño. "En esas personas se produce una pérdida de autoestima. Cuando se miran al espejo y ven que les falta un central, esa cicatriz traumática la están asociando a su agresor. Les devolvemos la sonrisa". Además de estos dos colectivos, la ONG Odontología Social atiende a los pacientes que les desvían una treintena de parroquias a través de Cáritas Diocesana. Cuentan con el respaldo de la delegada de Asuntos Sociales del Ayuntamiento, Dolores de Pablo-Blanco. "Podemos decir con orgullo que hemos tenido el apoyo de los gobiernos municipales de Monteseirín y de Zoido".

En todo lo que hacen prima su doble lema de ayudar aprendiendo y aprender ayudando. La filosofía que asumen los once cooperantes que participan en un máster de odontología familiar y comunitaria. "Sin su colaboración desinteresada, no podríamos atender a la media de entre sesenta y setenta pacientes que vemos diariamente".

Melilla es la única ciudad del continente africano con una cúpula gótica, con plaza de toros, la mezquita del toreo, y desde junio será el único CETI del área mediterránea que cuenta con una consulta de atención odontológica. "Inicialmente nos habían facilitado como local la antigua peluquería del centro, pero con los saltos masivos de la valla quedó inutilizada. Después nos propusieron una tienda de campaña y finalmente podremos trabajar en un gabinete con ventilación próximo a la zona educativa".

La estancia de los doctores Castaño y Riatto en Melilla concidió con la visita que realizó al CETI Soledad Becerril, Defensora del Pueblo. La que fuera ministra de Cultura y alcaldesa de Sevilla comprobó, acompañada de su adjunto el socialista Francisco Fernández Marugán, el trabajo de esta organización no gubernamental sevillana que tendrá el respaldo del Colegio de Dentistas de Melilla. Esta organización colegial la preside Rafael Carroquino, melillense de nacimiento que se crió en Ceuta y estudió en Granada. Ha sido jefe de la base militar de la ciudad de Melilla.

La doctora Sabrina Riatto, archivera de los datos bucales de esos 156 niños huidos de la guerra, fue recibida por el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El-Barkani. A propuesta de Antonio Castaño, los doctores Carroquino y El-Barkani -el delegado del Gobierno es médico neurocirujano de profesión, formado en el Puerta de Hierro- son miembros de la Academia Española de Estudios Históricos de Odontología y Estomatología.

Entre los dientes de los niños sirios -amén de algún palestino y una niña angoleña-, Sabrina Riatto ha visto una buena condición. "Los niños son niños. Los he encontrado felices. No tienen la mirada triste". El CETI les facilita ropa, traductores y están escolarizados. Con los utensilios del gremio que les dejaron, les gusta jugar a los dentistas. Castaño reivindica para Melilla, escenario de novelas de Lorenzo Silva o Pérez-Reverte, la capitalidad como ciudad del conocimiento. "Es la segunda ciudad modernista de España y la segunda de Europa después de Viena".

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