La Universidad más antigua de Sevilla no expende títulos
La institución que fundó San Fernando en 1250 y se fusionó con la Hermandad de San Pedro ad Víncula (1571) celebra hoy cabildo general en la capilla de San Pedro
Hoy juega España contra Italia y todo el mundo estará pendiente de este partido entre latines. Para la inmensa mayoría pasará desapercibida la reunión que tendrá lugar en la mañana de hoy en la capilla de la iglesia de San Pedro. Se celebra Cabildo General de dos de las instituciones más señeras de la ciudad. La Universidad más antigua, aunque no expende títulos, y una hermandad fundada en el último tercio del siglo XVI.
San Fernando fundó en 1250 la Universidad de Señores Curas de la Ciudad de Sevilla. Tres siglos más tarde, el Racionero de la Santa iglesia Catedral don Andrés Segura funda la Hermandad de San Pedro ad Víncula. Ambas instituciones se fundieron y en la actualidad acogen a un centenar largo de curas, diáconos y presbíeteros que de forma voluntaria quieren pertenecer a ella con el triple cometido de fomentar la fraternidad entre el clero, la formación permanente y la vida espiritual.
Esta Universidad de los Curas se rige por una junta de gobierno cuyo mandato es de cuatro años y la integran un abad mayor, un teniente-abad, un secretario y un tesorero-contador. La junta nombra cuatro consiliarios vocales de Liturgia, Formación, Pastoral y Fraternidad, palabra esencial de esta institución y de la que no tiene la patente la Revolución Francesa.
Seis siglos después de su fundación, la Universidad de Curas obtuvo del Ayuntamiento el 12 de enero de 1853 permiso para la construcción de un panteón propio que desde entonces existe en el cementerio de Sevilla con un total de 84 nichos. Su génesis no estuvo exenta de controversia. Cuentan las crónicas del Cabildo celebrado el 4 de diciembre de 1852 que a la propuesta de aprobar el panteón "hubo algunos hermanos que desaprobaron el proyecto, otros que lo miraron con indiferencia y frialdad".
En los estatutos figura la obligatoriedad de mantener y fomentar el culto litúrgico y la veneración pública de la Inmaculada Concepción, San Juan Bautista y San Pedro Apóstol. También participan en las procesiones del Corpus y de la Virgen de los Reyes.
Aunque no tenga rango universitario en el sentido ortodoxo de la palabra, la importancia cultural de esta institución está fuera de duda. Entre los 94 archivadores catalogados por el historiador Miguel Villalba Calderón aparece una Memoria por el centenario de Murillo celebrado en 1882, tres años antes de las epidemias y terremotos de 1885 incluidas en el capítulo de rogativas.
A finales del siglo XX, otro nombre fundamental de la pintura sevillana aparece en la vida cotidiana de la Universidad de los Curas. El Museo del Prado y la Consejería de Cultura, organizadores de la exposición Velázquez y Sevilla que en 1999 conmemoró el cuarto centenario del pintor, solicitó a la Universidad de Curas la cesión del cuadro de Juan de Roelas Liberación de San Pedro que forma parte del patrimonio de la capilla de San Pedro. Esta obra se incorporó a las del propio Velázquez y algunos de sus contemporáneos procedentes de las pinacotecas más importantes del mundo.
En la actualidad, el abad mayor de la Universidad de Curas es Pedro Juan Álvarez Barrera, párroco de Ómnium Sanctórum. En la nómina de los pertenecientes a la institución, fugura como más antiguo José Álvarez Allende, que se dio de alta el 15 de junio de 1935, en plena República.
Tienen cementerio y tuvieron hospital propio. El primero sufrió serios desperfectos por la caída de un ciprés sobre la verja. En los preparativos de la Exposición del 92 la Universidad de Curas aprobó arreglar el panteón contiguo, de un particular cuyos herederos acreditaron insolvencia económica, por estar incluido el panteón sacerdotal en la guía del cementerio de San Fernando que editó el Ayuntamiento.
La capilla de San Pedro será escenario hoy del cabildo general de las dos añejas instituciones fusionadas. El cardenal de Sevilla, monseñor Amigo Vallejo, oficiará una misa el martes en San Juan de la Palma y después los miembros de la Universidad-Hermandad participarán en un ágape comunitario. En el espíritu solidario que por los Estatutos les obliga a prestarse mutuamente ayuda espiritual y material. Los miembros eran curas, pero la nómina se amplió a diáconos y presbíteros.
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