La ventana
Luis Carlos Peris
Cuidado, martes y 13
Micaela Navarro, consejera de Igualdad y Bienestar Social, lleva toda la semana inaugurando guarderías, pero hasta ayer no se había encontrado con ningún destructor de pañales. Así se llama una de las innovaciones con las que cuenta El Nido de los Perdigones, primera de la tres guarderías con las que va a contar la Universidad de Sevilla. El rector, Joaquín Luque, inauguró con la consejera Navarro este nuevo centro financiado por las entidades que representan con un presupuesto de 965.000 euros.
Destructor de pañales "y el nuevo concepto del biberonero", decía asombrado uno de los visitantes. La Escuela Infantil, nombre técnico de las guarderías, tendrá una capacidad de 140 plazas, de las que medio centenar serán cedidas por la Universidad -con derechos preferentes para profesorado, alumnado y personal- a la Consejería en virtud de un convenio suscrito entre ambos.
La Universidad Hispalense se convierte en la cuarta andaluza que cuenta con una guardería después de las de Almería, Cádiz y la Pablo de Olavide. Después de El Nido de los Perdigones, sita en el campus de Ciencias de la Salud (el patio del recreo da con el edificio de Podología) abrirán otras dos guarderías junto a la residencia universitaria Rector Estanislao del Campo y en la Avenida Ramón y Cajal, próxima a la Facultad de Ciencias de la Educación, cuyos alumnos harán prácticas en el mejor de los laboratorios.
No se trata sólo de mejorar la calidad de vida de los padres de estos niños, de mejorar la propia capacidad de éstos para "relacionarse, comer solos y ser autónomos", en palabras de la consejera, o de conciliar vida laboral y familiar. "El colectivo afectado es muy amplio", dijo el rector, Joaquín Luque. "La comunidad universitaria de Sevilla es de 70.000 personas, el equivalente a una ciudad como Toledo o Guadalajara".
A la inauguración asistieron los ex rectores Javier Pérez Royo y Miguel Florencio, en cuyo mandato se inició el proyecto cuando era todavía escenario de un poblado chabolista. "Donde se mete la Universidad, cualifica desde el punto de vista urbanístico su entorno", dijo a este periódico Florencio.
El Nido de los Perdigones lo dirige Ana Díaz Fernández, 27 años, que conoce el sector. Sus padres, dedicados profesionalmente a este segmento de la enseñanza, se hicieron cargo de la guardería de la Cartuja que durante la Expo montó Nestlé para acoger a hijos del personal y de los visitantes. Dieciséis años después de la Muestra, es posible que aquellos niños que pasaron por la guardería La Cartuja hayan superado este año la prueba de Selectividad para acceder a la Universidad.
Alfa y omega. Dos mundos igualmente nuevos, aunque en la Fábrica de Tabacos no tengan biberonero ni destructor de pañales. Ni las aulas se llamen Blancanieves, Pinocho o Winnie the Poo. Ésta última es la sala de los dormidos, ocupada por pequeños en plena vigilia. Callan los visitantes. Lo que consigue un niño dormido no lo logran cien adultos despiertos. Bendito silencio. En el patio, con el refrigerio, vuelven las palabras. Y las impresiones de la visita. La consejera recordó tiempos de madre heroica que se pasaba "todo el día lavando las gasas de mi hija con jabón lagarto". El frotar se va a acabar.
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