VI Barómetro económico de Sevilla La economía sevillana tardará un mínimo de dos años en recuperarse del golpe del Covid-19

  • Las previsiones realizadas por el Colegio de Economistas y la Universidad Loyola auguran, no obstante, una mayor recuperación en la provincia con respecto a Andalucía y España

  • El PIB caerá este año un 10,8%, mientras que las exportaciones se confirman como un buen motor para salir de la crisis en Sevilla

El decano del Colegio Profesional de Economistas de Sevilla, Francisco J. Tato Jiménez, y la profesora de la Loyola María del Carmen Delgado, directora ejecutiva del barómetro. El decano del Colegio Profesional de Economistas de Sevilla, Francisco J. Tato Jiménez, y la profesora de la Loyola María del Carmen Delgado, directora ejecutiva del barómetro.

El decano del Colegio Profesional de Economistas de Sevilla, Francisco J. Tato Jiménez, y la profesora de la Loyola María del Carmen Delgado, directora ejecutiva del barómetro. / M. G.

Ni en el mejor ni en el peor posible. Sevilla se mueve en un escenario económico intermedio, marcado por la gran incertidumbre a todos los niveles que genera la pandemia y que, a pesar de las dificultades, no ha impedido que la economía sevillana se haya recuperado tímidamente en este tercer trimestre de 2020, el año del Covid-19.

Según el barómetro que han presentado hoy el Colegio de Economistas y la Universidad Loyola, la mejoraría es algo mayor en que en el resto de Andalucía y en España y destaca, sobre todo, un gran motor económico como son las exportaciones.

Así, las previsiones manejadas en este nuevo estudio apuntan que este año el PIB de la provincia de Sevilla podría desplomarse en torno a un 10,8%, algunas décimas menos que las caídas previstas para España (-11,5%) y Andalucía (-11,1%). En el año 2021, si bien el crecimiento del PIB registraría un fuerte rebote, de en torno al 6,5%, sería insuficiente para alcanzar el nivel de PIB de 2019. Por lo que en el escenario macroeconómico más optimista, los niveles del PIB de la provincia de Sevilla de 2019 no se recuperarían hasta finales de 2022; y en el más adverso, hasta finales de 2024. 

Entre dos y tres años tardará Sevilla en salir a flote de esta crisis. Es la tendencia que marcó el anterior barómetro, presentado en el mes de julio, pero es cierto que las perspectivas en el inicio del verano eran más optimistas y los rebrotes y las restricciones que han vuelto a imponer han supuesto un freno. La recuperación ya empezó a observarse en el mes de mayo pero ha sido bastante heterogénea entre sectores. 

De hecho, hay algunos que destacan como grandes motores para sacar a Sevilla de la crisis, como es el caso del sector exterior, las exportaciones; y otros que se han visto más afectados por las restricciones, como es el comercio o el turismo. Precisamente la mayor dependencia que tienen otras provincias de estos últimos sectores explica que la caída del PIB en Sevilla no haya sido la mayor de Andalucía.

Los ERTEs amortiguan ¿hasta cuándo?

La recuperación también se comprueba en los datos del mercado laboral sevillano, pero los economistas advierten de un efecto que todavía no ha dado la cara, pues los ERTEs están ejerciendo un efecto amortiguador. Así, aunque en mayo de 2020 el número de afiliados en la provincia sevillana era un 5,3% menor al del mismo mes del año anterior, en el mes de agosto sólo se ha registrado una pérdida del 1,9%. La evolución del número de trabajadores afectados por los ERTE también muestra una evolución positiva. En abril de 2020, ascendía al 13,1% de los afiliados totales, mientras que en agosto supusieron el 3,9%. Si 2020 se cerrará con una tasa de paro del 22,3%, en en 2021, cuando los ERTEs se extingan y las empresas tengan que hace frente a los préstamos ICO concedidos, habrá un ajuste que hará caer el número de ocupados casi un 1% y la tasa de desempleo se elevará al 24%. 

Cinco indicadores para medir la recuperación

Después del desplome que sufrió la economía por el parón provocado por el estado de alarma, no todos los sectores es han ido recuperando de la misma manera. 

El consumo de energía eléctrica mostró un desplome significativo durante la duración del estado de alarma, pero la recuperación se notó desde junio y julio de manera más significativa en Sevilla. Lo que no parece levantar cabeza es la matriculación de turismos pues sí bien ha habido una mejora, no se llegan a los niveles previos a la pandemia y se arrastra una crisis que ya fue acusada en 2018. Si en agosto la matriculación en Andalucía fue un 2% menor en Andalucía con respecto al mismo mes de 2019, en Sevilla fue un 11,7% menor. 

También se comporta en Sevilla peor que en el resto de provincias andaluzas el índice de confianza empresarial, que se mantiene en niveles similares a los del segundo trimestre de 2020, por debajo de los de 2013, el año más bajo de la última década.  

En materia turística el repunte existe pero es muy débil e insuficiente. El número de pernoctaciones comenzó a recuperarse tímidamente tras el levantamiento de restricciones, pero a un ritmo más lento del esperado. En julio de 2020, el número de pernoctaciones de la provincia de Sevilla fue un 74,4% menor con respecto al mismo mes del año pasado. A nivel regional, este indicador muestra un mejor comportamiento, en tanto que las pernoctaciones fueron un 63,5% menores que en julio de 2019.

Pero el sector exterior es el que se revela como el gran motor económico. Las exportaciones sevillanas durante los meses de mayo y junio superaron los 600 millones de euros (601,8 millones en mayo; 641 millones en junio), lo que supone un repunte respecto al mes de abril (461,5 millones de euros). Las importaciones, por su parte, se han mantenido en niveles similares a los de abril (354,2 millones). En mayo ascendieron a 327,7 millones, mientras que en junio se situaron en 370,8 millones. Pero el saldo global es positivo.

El barómetro incluye el denominado 'Índice BES' para monitorizar la evolución de la actividad económica en la provincia sevillana y donde se comparan todos los indicadores claves por trimestres. Y la conclusión es que la economía se desacelera. En el segundo trimestre de 2020, el valor del índice se situó en 70,89 para Sevilla, y 66,88 para Andalucía, lo que muestra la fuerte caída de actividad económica con respecto a los trimestres precedentes, donde el valor del indicador se encuentra por encima de 90. Y en el tercer trimestre se ha situado en 75,80 para Sevilla y 70,78 para Andalucía, valores por encima de los del segundo trimestre. Hay una recuperación pero tímida y muy dependiente de la evolución de la pandemia.

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