Visiones de fe con Schubert y Verdi

calle rioja

Música. El maestro Ayarra ofreció un concierto-degustación de música de órgano a medio centenar de invidentes de toda España que pasan en Sevilla unas jornadas de convivencia

Ayarra explica la historia y las características de un órgano centenario.
Ayarra explica la historia y las características de un órgano centenario.
Francisco Correal

10 de marzo 2017 - 02:32

José María Fernández Romero encontró en el coro de la Catedral a su interlocutor perfecto. Con 69 años, este hombre de Puente Genil que perdió la visión con un año escaso dirige en Onda Cero de esa población cordobesa un programa de radio que se llama El tocadiscos. "Me encantan las sevillanas y la canción española, pero con el nombre del programa pongo mucha música de los años sesenta, la que se oía en los guateques de entonces".

Su interlocutor se llama José Enrique Ayarra, que ayer ofreció una emotiva demostración de música de órgano a medio millar de invidentes y familiares, lazarillos como algunos llaman con licencia literaria a su media naranja. Son quinientos de los 18.000 socios de Suppo, la Asociación de mayores de la Once. Cada cuatro años celebran unas jornadas de convivencia. Las primeras fueron en Calpe, junto al alicantino peñón de Ifach; las segundas, en Conil, en el litoral gaditano. "Con Sevilla no nos equivocamos", dice Manoli Carrión, manchega de Manzanares, primera mujer que preside esta asociación desde que se fundó hace 25 años.

Los perros-guía se quedaron dormidos cuando Ayarra tocó el Ave María de Schubert, pero se despertaron con la Marcha Triunfal de Aida de Verdi. El organista habló del órgano como su mejor amigo, "de los 113 años que tiene, lleva 56 conmigo, antes lo tocaron cinco organistas". Les explicó las características del instrumento: sus 11.500 tubos, el más pequeño de ocho milímetros; el mayor, conocido como el abuelo, de diez metros. El vagón de mercancías que canaliza los ruidos para que Ayarra se sienta el maquinista de la General, con cuatro teclados de mano y uno de pie. El organista de Jaca se debió sentir ayer como esos maravillosos intérpretes ciegos que explotaban sus límites para convertirlos en posibilidades: Ray Charles, Tete Montoliu.

La víspera, recorrieron la ciudad en coche de caballos. Ayer ocuparon primero los asientos de los concejales en la Sala Capitular del Ayuntamiento y después los de los canónigos en el coro, "el lugar más privado de la Catedral". La más grande de las catedrales católicas, como explicó Ayarra, ya que de las dos que la superan en tamaño, San Pedro de Roma no es catedral y San Pablo de Londres no es católica.

"Esta asociación quiere demostrar que los mayores de la Once no somos unos viejos trasnochados que no hacemos nada, sino todo lo contrario, unos enamorados de la vida que potencian su desarrollo personal y su carácter solidario". Manoli Carrión resume el espíritu de esta visita, con este regalo de Ayarra de hacerles vivir "a tope la espiritualidad". Joaquín de la Peña coordinó una visita a la Giralda y hoy rematarán la visita con una barbacoa.

Jesús Yelo, alicantino, 63 años, desde los 28 sin visión, o Gabino Muñoz, 77 años, extremeño residente en Córdoba, montador electricista de Abengoa hasta perder la vista, se acercaron al final a Ayarra y le dijeron que había sido un "gran honor" escuchar a quien tocó para Juan Pablo II, Lady Di, Charles de Gaulle o Barack Obama, con más de mil conciertos en 53 países. "Para mí es un placer. Con mis ochenta años, con mi ciática y un trasplante de riñón, imagínense lo que supone ser útil y hacer feliz a tanta gente. Además, la ciática tocando el órgano no me duele".

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