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Visto para sentencia el juicio por el crimen del bar 'Los Camioneros' de Bellavista

La acusación particular pide 23 años de prisión para cada uno de los acusados "por actuar con alevosía"

Ep, Sevilla

19 de junio 2008 - 18:20

El juicio contra los tres acusados por el crimen del bar 'Los Camioneros' de Bellavista, en el que falleció el dueño del local de un disparo en la cabeza, quedó hoy visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Sevilla después de que las partes elevaran a definitivas sus conclusiones.

La letrada de la acusación particular, Ofelia Liñán, explicó en declaraciones a Europa Press que el Ministerio Público, tras adherirse a su tesis inicial de que el suceso fue un asesinato y no un homicidio, ha reclamado 23 años y once meses de prisión para cada inculpado al considerar la agravante de alevosía.

Por su parte, la propia Líñán elevó a definitivas sus conclusiones solicitando 20 años de cárcel por asesinato, cuatro por robo y tres por tenencia ilícita de armas, lo que supondría una pena de 27 años de cárcel. De otro lado, los abogados los acusados han calificado los hechos como un homicidio imprudente, por lo que consideran que no se debe imponer una pena superior a dos años.

Ofelia Liñán mantiene la tesis de que aunque sólo fuera uno de los procesados el que apretara el gatillo, los otros dos fueron "cooperadores necesarios". Este es el motivo por el que ha pedido la misma pena para los tres inculpados ya que en la comisión del delito "todos fueron imprescindibles", indicó la letrada a Europa Press.

Reconocen que ibana robar "porque estaban encocados "

Los tres acusados reconocieron en sus respectivas declaraciones que pretendían robar en el establecimiento porque estaban "encocados" y no tenían dinero, si bien alegaron que su intención no era la de matar a Antonio Sevillano, en cuyo cuerpo, según explicaron los forenses, no había señales de lucha.

Por su parte, un testigo protegido aseveró por videoconferencia que había escuchado a los acusados hablar del robo con una tercera persona "días antes". Sostuvo que posteriormente les escuchó decir que "la escopeta -que dijo no haber visto- la habían tirado a un lago", que "la moto la habían quemado" y que incluso la procesada "había ido a la peluquería para cambiar de imagen".

Aquella noche del 27 de noviembre de 2005 fueron tres las últimas personas que vieron al dueño del establecimiento con vida, dos clientes de nacionalidad brasileña y un camarero que aún estaba en el bar "limpiando una cafetera", si bien ninguno vio cómo se cometió el crimen.

Los hechos

El suceso tuvo lugar sobre las 1.30 horas del 27 de noviembre de 2005 cuando, según el fiscal, A.M.R.Y., M.R.Y. y D.V.F. se dirigieron al citado bar con "el ánimo ilícito de apoderarse de lo que de valor encontrasen". Así, al llegar al bar, la acusada entró en el mismo con objeto de vigilar los movimientos del propietario del establecimiento mientras los otros dos acusados esperaban en una calle próxima, hasta que, al comprobar que ya no quedaban clientes y el dueño del bar se disponía a cerrar el local, salió del mismo para avisar a sus cómplices.

De esta manera, uno de los imputados, mientras los otros dos exigían la entrega del dinero de la caja, apuntó con el arma a la cara de la víctima y disparó a "quemarropa" a A.S.M., quien falleció de manera instantánea. Finalmente, los acusados se dieron a la fuga sin el dinero que intentaron robar deshaciéndose al mismo tiempo del arma empleada, que no ha podido ser hallada.

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