Absuelta de denuncia falsa la brigada de la Guardia Civil de Sevilla que alertó de corrupción
El Tribunal Militar considera que la suboficial María Serrano no incurrió en ningún delito contra el general Mora
"Me decían que mirara para otro lado"
Un tribunal militar ha absuelto a la brigada de la Guardia Civil de Sevilla María Serrano, que fue juzgada por un delito de denuncia falsa tras ser denunciada por el general de división Fernando Mora Moret. Serrano denunció episodios de presunta corrupción en el seno de la unidad en la que estaba destinada como sargento primero, el Seprona de Sevilla, y a raíz de ello se le abrió un expediente disciplinario y un complejo proceso judicial que la llevó al banquillo de los acusados.
En la sentencia del Tribunal Militar Territorial Primero, a la que ha tenido acceso este periódico, los jueces hacen un largo repaso de los hechos desde hace más de diez años hasta ahora y todas las denuncias cruzadas que ha habido por ambas partes, así como los intentos de la defensa de la brigada para que no se celebrara el juicio. Finalmente, consideran que la suboficial no incurrió en ningún delito de denuncia falsa, como sostenía la Fiscalía, que retiró la acusación inicial poco antes del juicio.
A pesar de ello, la acusación particular ejercida por el general Mora solicitó una pena de once meses de prisión para Serrano, así como una indemnización de 20.000 euros por unos daños que tampoco han podido ser probados. La brigada no cometió ningún delito, y así queda acreditado por el tribunal militar, en una sentencia que ya tiene el auto de firmeza y que no podrá ser recurrida por ninguna de las partes. Se pone fin así a un calvario de casi una década para la suboficial, que llegó a perder incluso la vivienda que tenía en el acuartelamiento de Montequinto, además de perder la especialidad y pasar largos periodos de baja.
Destaca la sentencia el "ambiente de gran complejidad" en el que se produjeron los hechos de los que se acusaba a la brigada, después de que ella denunciara a miembros de su unidad y sintiera que había una "persecución" contra ella, que en ningún caso tuvo la intención de "faltar a la verdad". No ha quedado acreditado que la conducta de la suboficial "persiguiera deliberada y maliciosamente" causar daño al general Mora, entonces coronel jefe de la Comandancia de Sevilla cuando ocurrieron los hechos.
El caso llegó incluso hasta la Comisión Europea, a la que la suboficial pidió amparo como alertante de corrupción. En su alegato final, Serrano recordó que le decían que "mirara para otro lado" y pidió al tribunal que la absolviera. "Yo cumplí con mi deber y con mi obligación, que era ponerlo en conocimiento de mis mandos, investigarlo e instruir un informe y elevarlo. Ése era mi cometido", dijo en el derecho a la última palabra.
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