Los árboles más jóvenes sufren más los efectos de la sequía y falta de riego en Sevilla
Expertos explican algunos detalles sobre la muerte de una treintena de árboles jóvenes en la Alameda
Una treintena de fresnos jóvenes de la Alameda también se han secado
Los magnolios de la Plaza de la Concordia de Sevilla se secan tras casi un año sin riego
Expertos de la asociación Salva tus árboles Sevilla consultados por este periódico explican por qué se han secado tantos árboles jóvenes en Sevilla, como ha sucedido con una treintena de ejemplares en la Alameda, donde una hierba abundante ha crecido en estos alcorques.
Aclaran, en primer lugar, que “desde el decreto de sequía (octubre 2022), con la bajada del nivel hídrico, la ausencia de lluvias y la eliminación de los riegos de apoyo, lo normal es que las plantaciones jóvenes no hayan tenido desde finales de primavera agua disponible en el suelo y hayan llegado al punto de marchitez, muriendo. Aportes posteriores (de agua) como los que se han hecho tras las elecciones (28 mayo), solo han servido para que crezcan semillas latentes en los alcorques, como las hierbas y gramíneas que vemos verdes en la base, pero no para los árboles que ya habían muerto”.
“Por eso vemos en los telediarios a los agricultores de frutales pedir al menos unos riegos de emergencia, no ya para salvar cosechas pérdidas, sino para evitar la muerte de los árboles que tantos años ha costado cultivar”, exponen.
Recalcan la importancia de tener un sistema de riego eficiente en la ciudad. “Por eso es importante que esta ciudad que siempre ha justificado su falta de inversión en riego eficiente en el “alto” nivel freático por la existencia del río, que complete la minúscula red de agua de riego, no potable, y permita con agua bruta y depurada el riego de nuestra infraestructura verde, sin la que las nubes pasarán de corrido por la ciudad. No olvidemos que es la vegetación una de las causas naturales de las descargas de nubes”.
Agregan detalles del aguante de las plantas cuando se reduce el aporte de agua en el suelo. “Las plantas, sean árboles, arbustos o herbáceas, tienen un nivel de resistencia a la sequía limitado en función de su adaptabilidad a las condiciones climáticas y de suelo. Pueden aguantar un tiempo con bajo aporte de agua, tirando de reservas y gracias a sus mecanismos fisiológicos de respuesta: cierre de estomas, pérdida de hojas, eliminación de ramas, etc. que se produce cuando se reducen los aportes hídricos, variables en función de cada especie”.
Añaden que hay un punto a partir del que la planta muere y ya no absorbe agua. “Pero hay un punto de no retorno, en edafología se llama Punto de Marchitez Permanente, a partir del cual aunque se sature el suelo o la humedad ambiental sea del 100%, la planta ya no tiene capacidad de absorción y muere. Este punto es el nivel hídrico del suelo por debajo del cual las raíces no tienen capacidad de absorber el agua existente”.
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