Patrimonio

Las Atarazanas abandonan la lista de monumentos en peligro

  • Los cambios introducidos en el proyecto básico de intervención colocan a los antiguos astilleros en la lista verde de la asociación conservacionista Hispania Nostra

Interior de las Atarazanas, con sus característicos arcos ojivales. Interior de las Atarazanas, con sus característicos arcos ojivales.

Interior de las Atarazanas, con sus característicos arcos ojivales. / Juan Carlos Muñoz

Las Reales Atarazanas de Sevilla han dejado de formar parte de la lista de monumentos en peligro que elabora la asociación conservacionista Hispania Nostra. Los cambios introducidos a finales del año pasado en el proyecto básico de intervención en los antiguos astilleros medievales han provocado que este monumento, en manos de la Junta desde 1993, pasen ahora a la lista verde de la referida institución, relativa a aquellos bienes patrimoniales que han mejorado su conservación

Las Atarazanas abandona la lista roja, una relación que cada cierto tiempo actualiza Hispania Nostra para el sonrojo de las administraciones públicas y los responsables del mantenimiento del patrimonio. Hasta hace varias semanas los astilleros medievales la integraban por el proyecto de intervención que se dio a conocer en diciembre de 2014. Según la referida asociación, aunque dichos trabajos estaban aprobados por la Comisión Provincial de Patrimonio y contaban con una licencia de obras de la Gerencia de Urbanismo, contenían "alteraciones sustanciales" de la estructura del conjunto y una obra nueva "absolutamente inapropiada".

Para los expertos que conforman esta plataforma, "el aspecto más lesivo" recaía sobre la nave 2, en la que se pretendía "reedificar" el cuerpo existente, al recrecer los muros y sustituir la cubierta para albergar una cafetería y una nave que ocuparía más de la mitad de la nave 1. Tales obras, a juicio de los especialistas, alteraban la visión del edificio y suponían "un grave atentado contra su dignidad e integridad".

Dichos trabajos, además, obligaban a colocar un "bosque" de 354 pilotes de hormigón armado, lo que hacía imposible una futura retirada de escombros para recuperar la cota original de las naves, objetivo "imprescindible" para que las Atarazanas retomen su "grandiosidad y significado histórico". "Volver a la cota original no sólo es importante para recuperar la belleza y grandeza del espacio, sino también para entender la actividad industrial que allí se desarrollaba en la Edad Media", asevera la institución. 

También ponían en entredicho la instalación de una escalera mecánica por "desvirtuar" la identidad centenaria de las Atarazanas. En este punto, se alertaba del aspecto de "centro cultural/comercial" que acabaría teniendo un edificio con tan gran carga histórica. 

Adepa llevó este asunto a los tribunales, que le dieron la razón. La licencia de obras quedó suspendida por la Justicia, por lo que hubo que llegar a un acuerdo a tres partes que se materializó en diciembre de 2017 con un convenio firmado entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (propietaria del monumento), la Fundación La Caixa (concesionaria) y la referida asociación conservacionista, en el que, a lo largo de 12 puntos, se fijan una serie de directrices en las que debe enmarcarse el proyecto de intervención.  

Visión del astillero medieval desde el exterior. Visión del astillero medieval desde el exterior.

Visión del astillero medieval desde el exterior. / Juan Carlos Muñoz

El nuevo proyecto básico ha tardado casi un año en redactarse. Esta demora hizo saltar las alarmas. La Junta explicó que el retraso se debía a todas las modificaciones exigidas por Adepa, lo que ha llevado al arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra (autor del proyecto) a redactar un plan prácticamente nuevo. 

Finalmente, el pasado 21 de diciembre la comisión mixta constituida entre la Consejería de Cultura, la Fundación La Caixa y la asociación conservacionista daban el visto bueno al nuevo proyecto básico de intervención. Entre los cambios más importantes que se han introducido destacan la excavación de las naves 6 y 7 -lo que permitirá llegar a la cota original- y de la muralla almohade que se encuentra al final del edificio, que será visible para los visitantes. La excavación será costeada por la Junta con tres millones de euros. 

Dicha modificación ha permitido que las Atarazanas salgan de la lista roja y se incluyan en la verde, que recoge los criterios acertados para la conservación. Ahora sólo queda que se redacte un nuevo proyecto, el de ejecución, y contar con una nueva licencia de obras por parte del Ayuntamiento. La intención es que el viejo astillero reabra como centro cultural en 2021, un año antes de la celebración del 500 aniversario de la primera circunnavegación que tendrá en este edificio uno de sus puntos centrales. 

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