'Drugstore Cowboy' en el Cerro

Atracos a farmacias

Al menos cuatro farmacias del barrio han sido atracadas en menos de una semana

El ladrón utiliza un cuchillo para intimidar a los boticarios y sustrae el dinero de la caja y teléfonos móviles

La farmacia de la calle Lisboa, donde atracó el lunes.
La farmacia de la calle Lisboa, donde atracó el lunes. / José Ángel García

Al menos cuatro farmacias del Cerro del Águila y Su Eminencia han sido atracadas en menos de una semana. Todo apunta a que el autor de los cuatro robos, y de un quinto que se quedó en tentativa, es la misma persona, un hombre de mediana edad que parece un emulador de Bob Hughes, el protagonista de la novela Drugstore Cowboy, consumado especialista en los asaltos a farmacias.

A diferencia de Hughes, el delincuente que atraca en el Cerro no busca fármacos y sólo se lleva el dinero de la caja. También en dos ocasiones robó los teléfonos móviles de los boticarios que estaban tras el mostrador. Siempre actúa en solitario y muestra un cuchillo para intimidar a los dependientes.

Suele obligarlos a que se metan en algún cuarto de baño o habitación interior y se queda solo en la farmacia para abrir la caja registradora y sustraer el dinero que hay en ella.

El atracador protege su rostro con cascos de motorista o con pañuelos. Es una persona de mediana edad, acento español y de piel muy morena. Los que lo vieron sin casco también apuntaron que tiene el pelo rizado y negro.

La farmacia de la calle Ocho de Marzo, otra de las asaltadas.
La farmacia de la calle Ocho de Marzo, otra de las asaltadas. / José Ángel García

Busca siempre farmacias pequeñas en las que se queden empleados solos en algún momento del horario de apertura al público. Elige las franjas horarias más tranquilas, como la primera hora de la tarde o la última de la noche.

El primero de los atracos ocurrió el martes 25 de septiembre a las 17:45 en una farmacia de la calle Párroco Antonio Gómez Villalobos. Allí irrumpió con un casco de moto de color negro y mostró un cuchillo al farmacéutico. No llegó a colocárselo en el cuello porque el boticario obedeció las instrucciones del atracador.

El delincuente obligó al farmacéutico a entrar en la rebotica y le dijo que no saliera hasta que él no se hubiera marchado. Luego manipuló la caja y se llevó entre 150 y 200 euros, así como el teléfono móvil del farmacéutico, que estaba sobre el mostrador.

Repitió el mismo modus operandi dos días después, el jueves 27, en la farmacia de la avenida Ocho de Marzo, entre el Cerro y Su Eminencia. Irrumpió en el establecimiento a las cuatro de la tarde, esta vez con la cabeza cubierta por un casco blanco, y comenzó a pedir medicamentos al boticario. Lo estuvo mareando durante diez minutos, en los que le solicitó un jarabe para la tos, unas pastillas, un antiinflamatorio, un fármaco para la diabetes y otro para el ácido úrico.

Al ver que el farmacéutico desconfiaba, le mostró el cuchillo que guardaba en el costado y le dijo que le diera el dinero de la caja. Como en el caso anterior, le indicó que se metiera en la rebotica y que esperara unos minutos para salir, cuando él ya se hubiera marchado. De esta forma logró apropiarse de entre 200 y 300 euros.

El tercer suceso fue al día siguiente, el viernes 28, en una farmacia de la calle Vasco de Gama, en Su Eminencia. Poco antes lo había intentado sin éxito en otra de la calle Lisboa, pero el boticario desconfió y no le abrió la puerta. Como no pudo atracar en Lisboa, se fue a Vasco de Gama.

Allí actuó de la misma forma. Sorprendió a la única empleada que había en el establecimiento y le mostró un cuchillo que guardaba en un pantalón de chandal. De esta forma sustrajo el dinero que había en la caja y también el teléfono móvil de la empleada, que logró apagarlo antes de que se lo quitara.

El fin de semana no actuó, quizás porque se celebró la Velá del Cerro y las calles del barrio estuvieron ambientadas y concurridas durante el sábado y el domingo. El lunes volvió a la carga, de nuevo en la farmacia de Lisboa. Aprovechó que la puerta se cerraba porque salía un cliente y se coló en el local. Esta vez iba con un pañuelo en la cara y eligió otra franja horaria, la de las nueve de la noche.

Como en las demás ocasiones, llevaba su propia bolsa en la que introdujo el dinero después de intimidar al empleado. Consiguió sustraer unos 300 euros.

Estos cuatro robos han generado una importante alarma entre los comerciantes del Cerro. El Colegio de Farmacéuticos emitió ayer una nota informativa dirigida a todos sus colegiados en las que se informaba del repunte de los atracos con arma blanca en la zona de Amate, Rochelambert y el Cerro, y recomendaba que se extremaran las precauciones.

La Policía Nacional ha abierto una investigación para tratar de identificar al autor de estos atracos. Los agentes de la comisaría del distrito Este están revisando la grabación de las cámaras de seguridad de los establecimientos y la Policía Científica ha inspeccionado algunas de las farmacias. Por el momento el atracador no ha sido detenido.

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