• Las últimas construcciones, como las dos residencias de estudiantes, rompen con la estética tradicional del paseo creado en 1912

  • Catástrofe en la Palmera

Sevilla

La Avenida de la Palmera de Sevilla: De la protección de 1920 a la destrucción de 2021

Uno de los nuevos edificios de la Avenida de la Palmera. Uno de los nuevos edificios de la Avenida de la Palmera.

Uno de los nuevos edificios de la Avenida de la Palmera.

Juan Carlos Vázquez

Escrito por

· Juan Parejo

Periodista

Las grandes operaciones especulativas que acabaron con grandes casas y palacios del centro han llegado al Sur. La Avenida de la Palmera, una de las zonas más nobles y representativas de la ciudad, está sufriendo una transformación sin precedentes. De la idea desarrollada por Juan Talavera a principios del siglo XX, y continuada con motivo de la Exposición de 1929, cada vez queda menos. Los chalés de estilo regionalista, “quintas” como las llamaba Alejandro Guichot en su Cicerone, se ha pasado a los grandes mamotretos que ocupan toda la parcela eliminando el ambiente propio de este gran paseo: como eran los jardines y la limitación en altura. Todo ello, gracias a una normativa urbanística que lo permite, siendo mucho menos restrictiva que hace cien años. Los últimos ejemplos de esta destrucción son las dos grandes residencias de estudiantes que se levantan en el número 17 y en la esquina donde se encontraba el chalé de la Botella.

Una persona que pasee por la Avenida de la Palmera se puede sorprender con la fantástica vivienda que Aníbal González construyó para la familia Luca de Tena, y unos pasos más adelante, toparse con la gran residencia estudiantil que se levanta sin ningún respeto con el entorno en el número 17. Eso sí, el proyecto cuenta con todos los parabienes del PGOU. La Avenida de la Palmera poco o nada tiene que ver con la que se empieza a construir en el año 1912 y que desde el primer momento a atrajo a la gente de la cultura sevillana. En el espacio comprendido entre la Glorieta de México, donde se encontraba hasta hace no mucho el popular Puesto de los Monos; y el llamado Estadio Olímpico, construido para la Expo de 1929, esta calle ancha, diseñada con varios carrilles y amplias zonas ajardinadas, se dividía en parcelas con viviendas. El nombre de la Palmera se debe al gran ejemplar de este árbol que se alzaba en la rotonda situada ante el campo de deportes.

En esta Avenida de la Palmera se impuso como estilo predominante el llamado entonces “sevillano”, después conocido como regionalista, que se extendió a zonas cercanas como Heliópolis, el Porvenir o la paralela Manuel Siurot, calle de carácter más industrial, que constituía el verdadero camino hacia Dos Hermanas por seguir la calzada romana.

Antigua vista aérea de la Avenida de la Palmera. Antigua vista aérea de la Avenida de la Palmera.

Antigua vista aérea de la Avenida de la Palmera. / M. G.

Talavera, arquitecto municipal, diseñó la Palmera a semejanza de otras grandes avenidas, como la Castellana de Madrid, y desde el primer momento, conscientes de su valor, se le otorgó una protección máxima. La normativa especial de edificación promulgada en 1920 lo dejaba bien claro: “Debe respetarse el tipo de vivienda unifamiliar exenta, con verja y rodeada de jardines y con una altura máxima de dos plantas”. Un siglo y un año después “los bárbaros políticos”, como los califica Joaquín Egea, presidente de Adepa, “han destrozado todo lo que se pensó para este espacio”. Además de la casa de los Luca de Tena, se pueden destacar otras edificaciones como la quinta Nuestra Señora de los Reyes, donde vivió el infante don Carlos; la Casa Blanca del Marqués de Esquivel, donde se refugió el general Sanjurjo tras el fallido Golpe de Estado de 1932; el propio chalé de Aníbal González; o la parroquia del Corpus Christi, construida en 1932.

Un chalet regionalista de la Palmera. Un chalet regionalista de la Palmera.

Un chalet regionalista de la Palmera. / Juan Carlos Vázquez

La Exposición Iberoamericana de 1929 supuso un momento de esplendor muy importante para la Palmera, que por entonces se llamaba de la Reina Victoria. Era el eje transversal que unía las plazas de España y América con las Delicias, con la fantástica y desaparecida Plaza de los Conquistadores y con el estadio olímpico. Junto a las villas y chalés se construyeron pabellones como el de Cuba o el de República Dominicana.

La Avenida de la Palmera siempre ha sido muy apreciada por los intelectuales sevillano. Chaves Nogales se refería a ella como “una de las más bellas de la nueva Sevilla”. Romero Murube la identifica con el cambio positivo de la ciudad. Manuel Ferrand también la glosa de manera extraordinaria en 1966.

La residencia de estudiantes que se levanta en el número 17. La residencia de estudiantes que se levanta en el número 17.

La residencia de estudiantes que se levanta en el número 17. / Juan Carlos Vázquez

La Palmera todavía conserva bastantes de sus chalés regionalistas, algunos abandonados y en mal estado. Otros ocupados todavía por familias, y muchos acogiendo a instituciones y empresas. Las zonas verdes y terrizas se encuentran en un mejorable estado de conservación, pero son las nuevas construcciones las que llaman la atención por romper completamente con el ambiente del paseo. Algunos de los que más chirrían son la residencia del chalet de la Botella, “nada que ver con lo que se protegió en 1920”, el colegio de Aparejadores, la residencia que se levanta en el número 17, el Seminario Metropolitano, el edificio de cristal de Bueno Monreal, la ampliación de la Clínica de Fátima, el colegio mayor Guadaira o el trío de edificios de la parcela de esquina con Cardenal Ilundáin, aunque estos dos últimos están más escondidos por estar retranqueados. El ladrillo, la forja y la cerámica han dejado paso al cemento, el cristal o el granito.

Vista general de la Palmera con el colegio de las Adoratrices a la izquierda. Vista general de la Palmera con el colegio de las Adoratrices a la izquierda.

Vista general de la Palmera con el colegio de las Adoratrices a la izquierda. / Juan Carlos Vázquez

“Los últimos gobiernos municipales han permitido estos desastres en la Palmera, una zona que debería contar con la máxima protección. Se consistente la ocupación entera de la parcela y más altura. El Ayuntamiento no se quiere sentar a hablar en serio de la arquitectura sevillana desde 1920 a 1950. No interesa porque hay muchos intereses económicos”, sentencia Egea.

La Palmera es, probablemente, la avenida más representativa del siglo XX en Sevilla. Abandera el binomio entre tradición y vanguardia de su época y es necesario cuidarla y protegerla.

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