Sevilla

Un barco pasa seis días inmovilizado en la Zona Franca por una sospecha de malaria

  • Los protocolos sanitarios y la coordinación con el Puerto han permitido resolver con eficacia la incidencia

  • Las pruebas fueron negativas y no ha sido necesario establecer una cuarentena ni una desinfección

Una imagen del buque Annegret. Una imagen del buque Annegret.

Una imagen del buque Annegret.

Un buque de carga ha pasado cinco días inmovilizado en la Zona Franca de Sevilla ante la sospecha de un caso de malaria en un miembro de su tripulación. El barco, de nombre Annegret, llegó a las 21:15 el pasado 9 de junio a las instalaciones de Sevitrade Marítima y de inmediato se activaron los protocolos para determinar si se trataba efectivamente de un caso de malaria, quizás de Covid-19 o cualquier otra enfermedad infecciosa y, por consiguiente, activar algún plan especial. Finalmente, los análisis resultaron negativos, por lo que, seis días después, el buque ha partido hacia su siguiente escala y todo ha quedado en una anécdota, según fuentes de la Zona Franca. Una falsa alarma que, no obstante, ha servido para poner a prueba los protocolos de seguridad. 

Antes de que el Annegret llegase a Chipiona, donde un práctico subió a bordo para realizar el resto de travesía por el Guadalquivir, navegación complicada que requiere de esta asistencia, el capitán había reportado que un marinero presentaba síntomas sospechosos. En coordinación con el Puerto de Sevilla y Sanidad Exterior, una ambulancia esperó la llegada del buque al Puerto de Sevilla para trasladar de inmnediato al marinero hasta el hospital más cercano. Allí se le practicaron las pruebas y el enfermo regresó al buque junto al resto de la tripulación que, por prevención, en ningún momento pudo salir del barco, al que no se le permitió bajar la escala.

El domingo 14 de junio la Guardia Civil informó a la Zona Franca de que los tripulantes del buque ya tenían permiso para bajar al Puerto, pues las pruebas realizadas al enfermo habían dado negativo en enfermedades contagiosas. Fueron necesarios hasta tres análisis para tener unos resultados concluyentes.

Si se hubiera confirmado alguna infección a bordo, el protocolo habría obligado a fumigar el barco, de tratarse de un caso de malaria, o a establecer una cuarentena mayor, si fuese Covid-19, por ejemplo. Pero dado que la enfermedad del marinero no era infecciosa no ha sido preciso adoptar ninguna medida adicional.

El buque, construido en el año 2000 y con bandera de Antigua y Barbuda, llegó hasta Sevitrade para cargar unas piezas de hierro de uno de los talleres del Puerto de Sevilla. Este lunes, 15 de junio, partió de madrugada hacia su siguiente escala, los astilleros de Puerto Real, a donde ha llegado este martes en torno a las 14.00. Antes de llegar a Sevilla había hecho escala en La Palmas por una horas tras una travesía desde el Golfo de Guinea. El barco venía de hacer operativas por África, de ahí que se pensase en un primer momento en malaria. 

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