Carmen Baena: "Lo que se le presupone a un hombre, nosotras tenemos que demostrarlo"
La ingeniera industrial sevillana, CEO de Winnova y profesora asociada en la Universidad de Sevilla, defiende la innovación ágil, la corresponsabilidad y la necesidad de más referentes femeninos en la ingeniería.
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Carmen Baena, ingeniera y CEO de Winnova, comparte su experiencia como mujer en un mundo laboral históricamente dominado por hombres. Desde sus inicios en la ingeniería hasta liderar su propia empresa, Carmen reflexiona sobre los desafíos que enfrentan las mujeres: la necesidad de demostrar más, los estereotipos persistentes y la importancia de los referentes. Con más de 30 años de trayectoria, su mensaje es claro, ella trabaja con pasión, confía en tus capacidades y avanza con determinación, sin olvidar cuidarse a una misma en cada paso del camino profesional.
Pregunta.Ingeniera y CEO de Winnova. ¿Cómo nace tu trayectoria y tu inspiración por la ingeniería?
Respuesta.Yo nunca tuve una vocación clara por la ingeniería, pero desde pequeña me divertían mucho las matemáticas, la física y la química. Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, fue un poco por descarte. También influyó que me dijeran que Ingeniería Industrial era muy difícil, y yo me lo tomé como un reto. Luego la disfruté muchísimo.
P.¿Qué reflexión haces sobre ese reto que a veces se nos lanza a las mujeres?
R.También tiene un problema. Hay perfiles maravillosos de mujeres que quizá no tienen ese impulso de ir contra el reto y a lo mejor no se lo plantean. Y nos estamos perdiendo perfiles fantásticos por eso.
P.¿Cómo ha sido tu trayectoria en un entorno tradicionalmente masculino?
R.Empecé como becaria en un centro tecnológico. Fuimos creciendo y fui asumiendo responsabilidades hasta llegar al comité de dirección. Estuve allí 22 años maravillosos. Cuando el centro cerró, decidí crear Winnova para poner mi experiencia al servicio de organizaciones y profesionales. Ahora compagino la consultoría en innovación y estrategia con la docencia y la participación en proyectos europeos y como consejera independiente.
P.¿Cómo se compagina todo eso en 24 horas?
R.Es difícil. Pero cuando trabajas en innovación te lo tienes que creer: apostar por cosas nuevas, colaborar con gente interesante. Hay momentos de mucha carga y plazos ajustados. Intentas organizarte lo mejor posible y también descansar.
P.¿Cómo fue crear tu propia empresa tras más de 20 años de experiencia?
R.Se trata de empezar poco a poco y tener muy claro tu propósito. En qué eres buena, qué te diferencia. Yo creo mucho en la colaboración. Mi modelo de negocio consiste en ayudar a empresas a innovar más y mejor, muchas veces junto a otros profesionales.
P.Estáis trabajando con inteligencia artificial. ¿Cómo abordáis ese reto?
R.Las empresas sienten presión por la inteligencia artificial, pero no saben por dónde empezar. Nosotros les ayudamos a identificar dónde realmente aporta valor, teniendo en cuenta su estrategia y sus recursos. Innovar es necesario, pero hay que hacerlo de forma ágil porque el entorno cambia muy rápido.
P.¿Qué no ha cambiado en estos 30 años?
R.La necesidad de cambiar. Antes era necesario innovar y hoy también. Cambian las herramientas, los motivos, la velocidad, pero si no cambias, no sobrevives.
P.Sigue habiendo pocas mujeres en algunas ingenierías. ¿Por qué?
R.Por estereotipos que recibimos desde pequeñas. Nadie nos impide estudiar ingeniería, pero los mensajes influyen. Es difícil querer hacer algo que no conoces. Por eso son tan importantes los referentes, tanto los grandes como los cercanos.
P.¿Quién fue tu referente?
R.Mi madre. Una mujer luchadora, muy inteligente, que no tuvo oportunidad de estudiar ni desarrollar carrera profesional. En mi casa nunca cuestionaron que hiciera ingeniería. Ese apoyo fue fundamental.
P.¿Cómo ha sido conciliar carrera y maternidad?
R.Dificilísimo. Muchas veces te relegas a ti misma y eso puede ser a costa de tu salud. Es clave compartir la vida con alguien corresponsable. Si no, es imposible. Y además siento que a nosotras todo nos cuesta más: tenemos que demostrar lo que a otros se les presupone.
P.¿Qué supone Sevilla en tu trayectoria?
R.Profesionalmente, el Parque Tecnológico de Cartuja ha sido clave. La Expo del 92 nos abrió al mundo. Sevilla tiene tradición y también innovación, pero todavía arrastra estereotipos. Depende de nosotros cambiar esa percepción.
P.¿Qué mensaje lanzarías a las futuras ingenieras?
R.Que no van a conseguir todo lo que quieren, pero que deben intentarlo. Que trabajen por lo que desean, que no se comparen, que cada una tiene su ritmo. Y, sobre todo, que no se olviden de ellas mismas. Para dar lo mejor a los demás, primero tienen que estar bien.
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