Sevilla

La juez castiga con seis años y medio el doble atropello del Paseo de Colón

  • La magistrada condena a Fernando Vargas Cornelló por dos delitos de homicidio imprudente, así como por omisión del deber de socorro y contra la seguridad vial.

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La juez de lo Penal número 8 de Sevilla ha condenado a seis años y medio de prisión a Fernando Vargas Cornelló, el autor del doble atropello del Paseo de Colón, en el que murieron las jóvenes Patricia Alfaro Hervada y Almudena González Domingo cuando cruzaban un paso de cebra en la madrugada del 4 de abril de 2010, según confirmaron fuentes del caso.

El fallo condena a Fernando Vargas Cornelló por dos delitos de homicidio por imprudencia, omisión del deber de socorro y contra la seguridad vial, puesto que circulaba bajo los efectos del alcohol, a una velocidad excesiva para la vía donde tuvo lugar el accidente, y sin carné de conducir, al haber perdido la totalidad de los puntos del permiso.

La sentencia se produce varias semanas después del juicio, que se celebró en febrero pasado y en el que el acusado, que se enfrentaba a una petición del fiscal de nueve años y medio de cárcel, reconoció el accidente pero alegó que su semáforo estaba en verde, así como que circulaba a unos 60 kilómetros por hora y que no vio a ninguna de las víctimas.

El acusado también negó que intentase darse a la fuga porque, según dijo, se echó a la derecha y paró el vehículo instantes después del atropello de las dos jóvenes.

Los peritos de la Policía Local que reconstruyeron el accidente señalaron, en cambio, que el conductor se saltó dos semáforos en rojo y pudo circular a una velocidad aproximada de 128 kilómetros por hora en el momento de arrollar a las dos víctimas.

Los expertos de la Policía Local también indicaron que las víctimas podrían haber comenzado a cruzar el paso de peatones cuando aún estaba en rojo para los peatones.

El conductor del vehículo arrojó una tasa positiva de alcohol de 0,51 miligramos por litro en aire espirado -el doble de lo permitido- y además carecía de carné de conducir, al haber perdido todos los puntos por otras siete infracciones, entre ellas por haberse saltado un semáforo en rojo, circular por una calle prohibida y obstaculizar un paso de peatones.

Las acusaciones particulares que ejercieron las familias de las víctimas habían pedido hasta 36 años de prisión, al considerar que los hechos podrían incluso constituir un delito de homicidio, no una imprudencia.

Fernando Vargas Cornelló, que llegó a "jurar" en el juicio que no vio a ninguna de las víctimas, fue increpado con gritos de "asesino y canalla" por familiares y amigos de las fallecidas, que tenían 26 y 31 años.

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