Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
Calle Rioja
GARMENDIA decía que se iba a morir sin conocer el tranvía. "Pues no veas los paseítos que te estás dando ahora", dice Maribel, su viuda, cada vez que lee la publicidad del nuevo Alcampo en el Metrocentro y su ubicación: "Calle Periodista José Antonio Garmendia (prolongación Avenida Emilio Lemos)".
Emilio Lemos y Garmendia nunca pusieron los pies en Sevilla Este. El primero, introductor del georgismo (teoría fisiocrática de Henry George) porque murió antes de que surgiera esta barriada. El segundo, porque sólo cogía el pasaporte para salir de la Alfalfa cuando se escapaba a Corrubedo, pueblo coruñés en la Costa de la Muerte.
El Ayuntamiento de Sevilla aprobó en Pleno de 21 de mayo de 2010 rotular una calle con el nombre del creador del diccionario de Cipriano Telera. "Lo han puesto en el más allá", dice Maribel, "menos mal que en Sevilla Este vive su hija Fernanda". En el plano en verso que Garmendia hizo de la taberna de El Traga (libro de Signatura con prólogo de Antonio Burgos), mencionaba hitos de la Sevilla Oeste recorrida por este cowboy de la flema hispalense: "...cediendo con cortesía/ la derecha a la Giralda,/ García de Vinuesa abajo,/ camino de la Maestranza,/ recién pasado Morales...". Donde está prevista la calle que lleva su nombre, Garmendia tendrá que componer en el cielo, promontorio cercano en una zona con carril-bici por la que se ven más aviones que bicicletas, un nuevo poemario que rime con su nuevo vecindario.
El cauce ciego del arroyo Tamarguillo separa Alcosa de Sevilla Este junto a la Avenida República de China. En la calle Taiwán hay dos oficinas de Comisiones Obreras. Los últimos maoístas. Mari Paz Martín es de Alcosa, vecina de la calle María Fulmen, y trabaja con su marido, Jesús Tejada, en administración de fincas. "La oficina es el último número de Emilio Lemos. Pasada la rotonda, empezará la calle José Antonio Garmendia". Calle sin casas, pero con frenesí de un pujante parque comercial donde están Alcampo y Sprinter -un guiño a Garmendia, que fue relevista con Jesús González Green y el doctor Revuelta, el padre de Raquel- y pronto abrirá Worten. Al final se ve una arboleda, frontera con el aeropuerto. La calle sin nombre tiene vecinos esporádicos que cada domingo van a la explanada donde se monta el llamado mercadillo de los gitanos. "Le han dado una prórroga de diez años", dice Mari Paz.
El bar más próximo a la futura calle José Antonio Garmendia es La Bodeguita La Tata II. La futura SE-35 que dará salida a los usuarios del parque comercial partirá en dos el parque Tamarguillo, que debe su nombre a un riachuelo inmundo que evoca inundaciones que cambiaron la faz de la ciudad. Un parque cuyo contenido evoca un falansterio, una arcadia feliz: tiene laberinto musical, circuito de perros, huertos vecinales y área de pic-nic. "Vamos, barbacoas", traduce Rosario, que trabaja en la limpieza del parque, nacida, bautizada y casada en San Bernardo. En la futura calle Periodista José Antonio Garmendia hay anuncios de curso de monitor de natación, de licencias de pesca y de picos artesanales hechos con aceite de oliva de La Luisiana.
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