Sevilla

¿Cómo se hablaba en tiempos de Murillo?

  • l La historiadora de la Lengua Lola Pons ofrece las claves del Español del siglo XVII

La conferencia fue ofrecida en la casa de Murillo en la calle Santa Teresa. La conferencia fue ofrecida en la casa de Murillo en la calle Santa Teresa.

La conferencia fue ofrecida en la casa de Murillo en la calle Santa Teresa. / D. S.

¿Utilizaban ya Murillo y sus coetáneos algunas de las características del habla andaluza actual? Sobre esta interesante cuestión versaba la conferencia que ofreció Lola Pons, catedrática de la Universidad de Sevilla, escritora e historiadora de la lengua, en la casa del insigne pintor barroco organizada por el Centro Andaluz de las Letras. Acompañada de la soprano Rocío de Frutos y del músico Aníbal Soriano, los asistentes a esta velada lingüística pudieron descubrir si los sevillanos del XVII eran “yeístas”, si ya ceceaban o seseaban, si aspiraban las eses al final de sílaba o palabra, o si ya se comían las “d” de los participios y adjetivos.

Para llegar a entender cuál era la situación en el siglo XVII, hay que remontarse un poco antes. “El Castellano como lengua hija del Latín surge en torno al siglo X. Entre los siglos XV y XVI se produce un cambio importante en la pronunciación y en la estructura sintáctica. No sabemos el motivo. Por eso se suele hablar de castellano en la Edad Media y de Español a partir del siglo XVI”, apuntó la profesora de la Universidad de Sevilla. Además, ya desde ese momento, surgen simultáneamente dos pronunciaciones distintas, ambas igual de válidas e hijas del castellano medieval: la del Reino de Sevilla y la central o norteña.

En el tránsito del XVI al XVII se producen una serie de cambios fonéticos. Uno de ellos, que llega a explotar, es el del “yeísmo”: “No parece que sea sólo un fenómeno andaluz. Aparece en varios lugares al mismo tiempo. Antes del XVII, el apellido Murillo se pronunciaría con la elle. Después, ya se diría como lo hacemos nosotros, con la y”. Además, durante ese siglo se produce una “revolución fonológica”, perdiéndose una serie de sonidos medievales. Eso explica la aparición del “seseo” y el “ceceo”. “Son el mismo fenómeno. Seguro que Murillo no era una persona distinguidora. Los usaría indistintamente”.

Un fenómeno más moderno es el de la pérdida de las eses finales en las sílabas implosivas. “Lo más probable es que en Andalucía entonces se pronunciara la ese de Esteban, por ejemplo”. ¿Y desde cuándo se da la caída de las “d”? “Se pierden muchas desde los orígenes del Castellano. Ya pasaba con el tránsito del Latín”. En el XVI se empiezan a perder las de los participios. “Se dice llegao, comío... Luego pasa lo mismo con los adjetivos, como peluo. Hoy es algo absolutamente general en España. Eso le afectaría mucho a Murillo y los sevillanos del XVII”.

Y así fue como los asistentes aprendieron, mediante la interpretación de canciones de la época y las explicaciones de Lola Pons, que Murillo ya hablaba un Español muy parecido al actual.

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