Sevilla

La cúpula de la Policía Local de Sevilla se fractura

  • Cuatro de los seis intendentes denuncian al Ayuntamiento al entender que el nuevo organigrama los excluye de sus funciones

  • La división es absoluta en la escala técnica, con nueve mandos por un lado y dos por otro

  • El Ayuntamiento apuesta por otro fichaje para dirigir el cuerpo, sin solucionar los problemas internos

Policías locales de Sevilla, en uno de los días de San Clemente. Policías locales de Sevilla, en uno de los días de San Clemente.

Policías locales de Sevilla, en uno de los días de San Clemente.

"A aquellos que se empeñaron en poner piedras en el camino, les animo a reflexionar sobre lo afortunados que son de pertenecer a la Policía Local, y a descubrir lo mucho que se obtiene cuando se trabaja de forma desinteresada por los demás. Yo, por mi parte, me voy sin rencor alguno". Estas líneas formaban parte de la breve carta de despedida del que fuera jefe de la Policía Local de Sevilla durante los últimos tres años, el superintendente Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, que presentó su dimisión a finales de agosto para regresar a la Guardia Civil, donde ostenta el rango de teniente coronel.

Ruiz-Berdejo dejaba la Jefatura de la Policía Local de Sevilla con un mensaje un tanto críptico. ¿Quién le puso piedras en el camino? ¿Por qué habría de guardarle rencor a nadie? ¿A quién se dirigía con esas palabras? El superintendente dimisionario no lo explicaba, pero a buen seguro hubo quien se dio por aludido dentro de la cúpula del cuerpo. Ruiz-Berdejo se había marchado sin despedirse personalmente de las personas que tuvo a su lado, muchas de las cuales se enteraron de la marcha de su jefe por la prensa y leyeron la carta de despedida en la orden del cuerpo, una especie de boletín con todas las novedades que llega a todos los agentes de la plantilla por correo electrónico.

Ni un apretón de manos, ni una comunicación personal a los que deberían haber sido sus más estrechos colaboradores en todo el tiempo que estuvo al frente del cuerpo, casi tres años. El mensaje del ex jefe reflejaba la profunda división que existe desde hace años en la escala técnica de la Policía Local de Sevilla, una fractura que viene de largo, desde que Juan Ignacio Zoido obtuvo la victoria en las elecciones municipales de 2011 y nombró una extraña bicefalia al frente de la fuerza municipal de seguridad.

Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, junto con Juan Espadas. Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, junto con Juan Espadas.

Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, junto con Juan Espadas. / Belén Vargas

La victoria de Zoido en las urnas supuso un soplo de esperanza para una plantilla que venía muy quemada de la era de Alfredo Sánchez Monteseirín, que había optado en los últimos mandatos por fichar a jefes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil para dirigir la Policía Local de Sevilla, sobre todo a raíz de que el sindicato mayoritario organizara una botellona de protesta en la casa del alcalde. En los últimos años de Monteseirín se vivió una verdadera guerra sindical, con continuas protestas, a cuál más estrambótica, de los agentes en los actos públicos del alcalde. Hubo policías vestidos de gambas, subidos a un burro, disfrazados del cobrador del frac o atendiendo al público con mascarillas. Zoido se comprometió a darle la Jefatura a alguien que fuera policía local y que conociera el cuerpo, sus peculiaridades y la idiosincracia de sus agentes.

Sin embargo, la decisión que tomó no convenció a nadie. Orilló al único superintendente que había entonces, Juan José García, que había dirigido el cuerpo años atrás y que es sin duda el más querido por la mayoría de los agentes municipales, y le dio los galones a Gabriel Nevado, una persona que procedía del Ejército y que entiende el mando de la Policía Local desde un concepto mucho más castrense. Pero en la práctica quien tomaba las decisiones era el director general de Seguridad, José Antonio de la Rosa, comisario de la Policía Nacional que luego sería el máximo jefe de este cuerpo cuando Zoido fue nombrado ministro del Interior. Así, había de nuevo un fichaje externo al frente de la Policía Local, justo lo que nadie dentro del cuerpo quería.

Pese a que se comprometió a crear más de trescientas plazas para ampliar la plantilla, que ya empezaba a escasear y a tener que suplir con productividades la falta de agentes durante los fines de semana, las noches y las fiestas mayores de la ciudad, a lo largo del mandato de Zoido sólo se crearon dos puestos: uno de superintendente para que Gabriel Nevado estuviera en la misma categoría que Juan José García, y uno de intendente mayor, que fue ocupado por Mariano Mateo. La escala técnica quedaba configurada con dos superintendentes, tres intendentes mayores y seis intendentes. Con esa estructura, la cúpula de la Policía Local quedaba completamente dividida:Nevado y Mateo por un lado y el resto de mandos por otra.

Al llegar a la Alcaldía a mediados de 2015, Juan Espadas se encuentra con que no puede darle el mando de las operaciones a Juan José García, que estaba imputado en el caso de las oposiciones de la Policía Local y fue después procesado como presidente del tribunal de las pruebas de selección. Finalmente sería absuelto de todos los cargos, al igual que los otros 44 acusados, en el juicio que se celebró durante varios meses en el juzgado de lo Penal número 10 de Sevilla.

Los superintendentes Juan José García y Gabriel Nevado dialogan en un acto. Los superintendentes Juan José García y Gabriel Nevado dialogan en un acto.

Los superintendentes Juan José García y Gabriel Nevado dialogan en un acto. / D. S.

Así, el PSOE mantuvo a Juan José García al margen, pero tampoco quiso concederle todo el poder a Nevado, aunque lo mantuvo como jefe de los servicios operativos, ahondando en la división heredada de la época de Zoido. Volvió a la antigua fórmula del fichaje de una persona externa para dirigir la Policía. Creó una plaza más de superintendente y apostó por Pablo Mariano Ruiz-Berdejo Ferrari, un teniente coronel de la Guardia Civil que ha mantenido siempre un perfil muy bajo. Tanto que no ha comparecido ante la prensa ni una sola vez en los casi tres años que ha durado su mandato. Ni siquiera se convocó a los medios para la toma de posesión. Ni tampoco ha hablado en público en el día de San Clemente, cuando se celebra la festividad del patrón del cuerpo y se entregan las medallas a los policías con intervenciones más destacadas o con dilatadas trayectorias.

A los tres años, Ruiz-Berdejo ha decidido volver a la Guardia Civil y se busca ahora nuevo jefe. Ya se ha cerrado el plazo para la presentación de solicitudes y sólo ha concurrido una persona, que ya fue policía local en Sevilla pero que lleva casi veinte años en otros destinos. Es José Medina Arteaga, que fue durante catorce años jefe de la Policía Local de Algeciras y después ejerció de coordinador de la Administración General del Estado (AGE) en el Campo de Gibraltar.

El perfil de Pablo Ruiz-Berdejo no sólo ha sido bajo de cara al exterior. Tampoco ha sido capaz de frenar las disensiones internas entre los mandos de la Policía Local, que han estallado a raíz de la entrada en vigor de la nueva RPT (Relación de Puestos de Trabajo), el organigrama del cuerpo diseñado por el gobierno local siguiendo las directrices elaboradas por Nevado. Una RPT absolutamente utópica porque contemplaba casi 400 policías más de los que había en el momento en que se diseñó. Hoy harían falta casi 700 por la pérdida progresiva de agentes que padece la Policía Local de Sevilla, a raíz sobre todo de la entrada en vigor de la jubilación anticipada y agravada por el hecho de que no se haya incorporado ni una sola persona desde 2013.

La RPT da todo el poder a una unidad central denominada Operaciones, que se encarga de distribuir las tareas al resto de grupos y que ha terminado por fagocitarlos. Esa unidad está mandada por el superintendente y el intendente mayor que ascendieron con Zoido. En la práctica, la Policía Local sigue gobernada manu militari. Se da el caso frecuentemente de que cuando no hay algún miembro de la escala técnica en la unidad de Operaciones, las órdenes las firma personal de menor rango. Así, un subinspector o un oficial terminan dando instrucciones a los intendentes, que ocupan las jefaturas de los distritos. En la práctica, esto se traduce en un mal ambiente que termina pasando a las escalas inferiores.

Además, a éstos se les prohíbe acudir a reuniones con asociaciones de vecinos, comerciantes o empresarios, una práctica habitual del día a día de un jefe policial. Tampoco asisten a reuniones de coordinación de eventos. En numerosas ocasiones, a estos encuentros han acudido el superintendente Gabriel Nevado acompañado inspectores y oficiales, nunca de los intendentes.

Gabriel Nevado, detrás de Juan Ignacio Zoido. Gabriel Nevado, detrás de Juan Ignacio Zoido.

Gabriel Nevado, detrás de Juan Ignacio Zoido. / D. S.

Éstos entienden que esta RPT les excluye de las funciones que tienen encomendadas por rango y presentaron un recurso contra esta nueva estructura. Los seis intendentes lo impugnaron en la vía administrativa, pero cuatro de ellos han dado un paso más y han presentado una demanda contra el Ayuntamiento de Sevilla en los tribunales. El caso está actualmente en el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4 de Sevilla, cuyo titular está todavía recabando información y ha pedido una serie de pruebas a los demandantes.

En los últimos años, ninguno de estos seis mandos ha acudido al Día de la Policía Local, en una protesta que no pasa desaparcibida a los máximos responsables del cuerpo y de la delegación de Gobernación. La fractura total terminó por escenificarse el 9 de septiembre, dos semanas después de que Pablo Ruiz-Berdejo presentara su dimisión. Los seis intendentes acudieron al despacho de Juan José García y le expresaron su apoyo incondicional para que vuelva a dirigir la Policía Local, ahora que no pesa sobre él ninguna imputación judicial. Creen que es la persona que mejor conoce el cuerpo y que, con él al frente del mismo, la Policía Local de Sevilla ha funcionado mejor que en otras épocas.

Por si esto fuera poco, la Jefatura ignoró a los intendentes en el día de las elecciones generales. Estos mandos no formaron parte del dispositivo electoral y, después de varias quejas, fueron incluidos en el turno pero en la noche previa a la jornada electoral, finalizando el trabajo antes de que abrieran los colegios. El Ayuntamiento parece apostar de nuevo por el fichaje de alguien externo, una opción que ya se ha visto que no soluciona los graves problemas internos que existen.

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