Los empresarios denuncian el “abandono total” de Sevilla en materia de inversión en infraestructuras
Miguel Rus, presidente de la Confederación Empresarial de Sevilla, reclama unidad institucional, advierte del impacto económico del caos ferroviario y el temporal, y sitúa la falta de mano de obra y el absentismo como problemas al alza en la provincia
El presidente de la Confederación Empresarial de Sevilla (CES), Miguel Rus, aprovechó la Asamblea General de la patronal para trazar un diagnóstico severo sobre la situación económica de la provincia. A su juicio, Sevilla afronta “uno de los momentos más complejos de los últimos años”, en un contexto de incertidumbre política, falta de Presupuestos Generales del Estado desde hace tres ejercicios y un déficit histórico de infraestructuras que, según afirmó, lastra la competitividad.
El núcleo de su intervención volvió a centrarse en el retraso inversor que, según denunció, arrastra Sevilla desde hace décadas. Recordó que la provincia es la que menos inversión por habitante recibe desde 1985, según la AIReF, y enumeró nuevamente proyectos pendientes como la SE-40 -“20 años esperando y ni la mitad ejecutada”-, la conexión ferroviaria entre Santa Justa y el aeropuerto, la finalización de las nuevas líneas de metro, el desdoblamiento de la AP-4 y la A-49, el Puente del Centenario o la conexión entre Dos Hermanas y Palomares.
“Sin infraestructuras no somos competitivos”, insistió, vinculando directamente ese déficit con el desarrollo económico y social. Sevilla mantiene seis de los quince barrios más pobres de España, una situación que, a su juicio, está relacionada con esa falta de conectividad y oportunidades. “Cuando no eres competitivo, la pobreza incrementa”, subrayó.
Durante su intervención, Rus insistió también en la necesidad de avanzar hacia un modelo más industrial, alineado con el objetivo europeo de que el 20% del PIB proceda de la industria, reforzando sectores estratégicos y desarrollando toda la cadena de valor en el territorio. En paralelo, subrayó la importancia de reducir los costes energéticos y de invertir en infraestructuras que disminuyan la dependencia exterior, defendiendo una transición energética que no comprometa la competitividad de las empresas sevillanas.
Además, alertó de que la ausencia de presupuestos repercute en la conservación de las infraestructuras existentes. “Cuando no se mantiene adecuadamente, luego no se conserva, hay que rehabilitar. Y rehabilitar suele ser más caro que hacer la infraestructura nueva”, advirtió, señalando que la falta de mantenimiento termina encareciendo el coste final para el conjunto de la sociedad.
Caos ferroviario y temporal
El dirigente empresarial calificó de “gravísimo” el impacto del actual caos ferroviario, con incidencias en la línea Madrid-Sevilla y el corte de la conexión Sevilla-Málaga. En una provincia donde el turismo representa cerca del 20% de la actividad y la ciudad supera el 25%, la interrupción de estas vías supone un freno directo a la economía. .
A este escenario se suman las intensas lluvias de las últimas semanas, que han provocado daños en empresas e infraestructuras. Aunque todavía no hay una cuantificación cerrada, defendió que las ayudas deben llegar “de forma inmediata”, especialmente a microempresas, pequeñas compañías y autónomos, que representan el 98% del tejido productivo. Valoró la reacción de las entidades financieras y pidió que la coordinación institucional permita evitar cierres empresariales. “No podemos permitir que muera ni una empresa por una situación extraordinaria”, afirmó.
Falta de productividad
En el plano estructural, Rus situó la falta de mano de obra cualificada como uno de los principales frenos al crecimiento. Según un informe elaborado junto a la Universidad, Sevilla habría dejado de generar 1.351 millones de euros en 2024 por esta carencia, lo que equivale a un 2,85% del PIB provincial. “Si a nuestro crecimiento le sumáramos ese porcentaje, estaríamos entre las economías con mayor avance”, apuntó.
A su juicio, parte del problema radica en la escasa diferencia entre determinadas prestaciones y los salarios de entrada, lo que reduce los incentivos para incorporarse al mercado laboral. Defendió, no obstante, una inmigración “ordenada y vinculada a las necesidades reales de las empresas”, mediante acuerdos con países de origen y formación previa en oficios demandados.
De este modo, Rus calificó el absentismo laboral como “el mayor problema empresarial” en la actualidad, con 1,7 millones de trabajadores en esta situación en España. Las bajas prolongadas, advirtió, rompen los ritmos productivos y pueden convertir proyectos viables en inviables, afectando tanto a la empresa como al resto de trabajadores.
En cuanto al salario mínimo interprofesional, recordó que desde 2019 se ha incrementado un 66% y defendió que las subidas deben ser progresivas y acompasadas a la realidad de las pequeñas empresas. Puso como ejemplo a compañías con concesiones públicas que no pueden repercutir el aumento de costes ni modificar los cánones, lo que estrecha sus márgenes y compromete su viabilidad. Rus abogó por el diálogo social para atender este tipo de decisiones.
El presidente de la CES concluyó reclamando unidad entre administraciones para desbloquear infraestructuras estratégicas y reforzar la competitividad provincial. “Sevilla es eterna, pero parece que es eterna porque se eternizan los proyectos”, sentenció.
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