Epifanía grecolatina de arquitectos y pintores

Por segundo año, los arquitectos de la sexta promoción se citaron en la Facultad de Bellas Artes para volver seis décadas después a la clase de Dibujo de Estatuas

05 de enero 2026 - 08:39

Un aire de Renacimiento se pasó por la calle Laraña en el segundo día del año entrante. Arquitectos y pintores experimentando con esculturas. En realidad, era un viaje en el tiempo. Una veintena de alumnos de la sexta promoción de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, fundada en 1958, volvían seis décadas después a las clases de Análisis de Formas Arquitectónicas, nombre científico de la actividad llamada Dibujo de Estatuas.

Volvían a Laraña porque en la Facultad de Bellas Artes fue catedrático Alberto Balbontín (1903-1971), profesor de dicha asignatura y primer director de la Escuela de Arquitectura de Sevilla, la tercera más antigua de España después de las de Madrid y Barcelona. Juan Antonio Balbontín (Sevilla, 1941), arquitecto de esa promoción, hijo del citado profesor, el que fuera socio del casi centenario Antonio Delgado-Roig, es uno de los participantes en esta actividad que por segundo año consecutivo, como una San Silvestre de arquitectos, se sitúa en el calendario entre la resaca de la Nochevieja y la expectante espera de la Cabalgata de Reyes Magos. Una Epifanía grecolatina de arquitectos y algunos pintores.

“Daniel Bilbao, decano de la Facultad de Bellas Artes, nos ha animado a mantener esta iniciativa”, dice José Ramón Moreno (Santiago de Compostela, 1945), “a convertir en tradición lo que nació como una aventura”. Moreno es uno de los 44 arquitectos que salieron de aquella promoción a caballo de dos planes académicos. Ha dibujado un San Jorge. El profesor Bilbao, estirpe de pintores (Gonzalo Bilbao) y escultores (Joaquín Bilbao), tiene una exposición de pintura abstracta en el Colegio de Arquitectos. “Su pintura es muy arquitectónica”, dice Moreno.

Hubo novedades respecto a la primera convocatoria. Debutaron en esta prueba de Dibujo de Estatuas las arquitectas María Jesús Álvarez y Nuria Canivell. Ésta es la actual decana del Colegio de Arquitectos. Las dos eligieron una Venus como referente pictórico de sus ejercicios. Canivell una Venus de Milo y Álvarez una Venus sin apellidos. Un mito griego que algunos confunden con Afrodita, el personaje de la novela erótica de Pierre Louÿs del mismo nombre, escritor del que en 2025 se conmemoró el centenario de su muerte y del que se ha vuelto a escribir recientemente porque Brigitte Bardot, que se fue con las últimas hojas del calendario, vino a Sevilla para rodar la adaptación cinematográfica de su novela La mujer y el pelele.

Era un espectáculo ver mezclado entre arquitectos al pintor José Luis Mauri (Sevilla, 1931), pintando con el entusiasmo de un novel y con la sabiduría de un Nobel. A su lado, su colega Pepe Ýñiguez, artista y comisario de artistas, que hizo su tesis doctoral sobre la pintura abstracta. Mauri, que expuso no hace mucho en el Espacio Santa Clara, inaugura el 15 de enero en el Ayuntamiento una muestra de pintura abstracta con Quino González (Mérida, 1946).

Juan Antonio Balbontín es el notario gráfico de estos arquitectos-dibujantes entre estatuas, un trívium hispalense. Hizo fotos de las dos perspectivas de Casa Regina: a un lado, los arquitectos y pintores compartiendo pitanza y tertulia en este nuevo local que se amplió absorbiendo el histórico La Centuria (que ahora está muy cerca de la sede del Colegio de Arquitectos); al otro, una vista de la parte trasera de las Setas, que nadie llama Metropol Parasol, nombre con el que el arquitecto alemán Jürgen Mayer ganó el concurso junto al mercado de la Encarnación.

No quiso perderse la convocatoria Antonio Cano, hijo de artistas. Su madre, Carmen Jiménez (1920-2016), lo inmortalizó en una estatua infantil que está en el Museo de Bellas Artes. Su padre, Antonio Cano Correa (1909-2009), vivió un siglo y cinco meses. Tiene dos obras a uno y otro lado del puente de Los Remedios que inauguró Franco en 1968. La de Juan Sebastián Elcano (1973) es bien visible. El Colegio de Arquitectos, en colaboración con la Universidad de Sevilla, quiere darle visibilidad a otra obra mucho más escondida. “Fue relegada por la burguesía ilustrada de Sevilla”, dice José Ramón Moreno al referirse al grupo escultórico de las cigarreras que su autor tituló Mujeres al sol de Sevilla, quizás como un guiño al libro A la sombra de las muchachas en flor, uno de los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido de Proust.

Un escultor centenario (Antonio Cano Correa), un arquitecto que no lo fue por nueve meses (Antonio Delgado Roig) y un centenario previsto para este año, el de Antonio Gaudí (1852, 10 de junio de 1926), autor de la Sagrada Familia de Barcelona, cuyo proceso de beatificación puede ser uno de los hitos en el programa del viaje que en junio de 2026 podría realizar a España el papa León XIV con escalas en Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela. Las ciudades sede de las dos primeras Escuelas de Arquitectura de España y la cuna gallega del arquitecto José Ramón Moreno, respectivamente.

Por segundo año consecutivo, se volvió a echar en falta a los dos catedráticos de la promoción que se licenció el curso 1970-71, Víctor Pérez Escolano y José Ramón Sierra. La promoción que vivió la mudanza desde el Pabellón de Brasil de la Exposición Iberoamericana de 1929 al campus de Reina Mercedes que está de luto por el fallecimiento del catedrático de Genética Enrique Cerdá. Un arquitecto de interiores. Los catedráticos hicieron novillos en esta aula con aires de Recreo renacentista.

Un arquitecto que se precie, con honrosas excepciones, está siempre en deuda con dos materias muy relacionadas con su vocación o al menos con su formación, el Dibujo y las Matemáticas. No es fácil imaginarse a estos ilusionados octogenarios que nacieron en la década que Evita visitó Sevilla y un toro cogió a Manolete (la década en la que el Sevilla ganó la Liga, el credo balompédico de la mitad aproximada de la promoción) asistiendo en los primeros días de enero a unos ejercicios de Matemáticas. No tendrían que salir de Reina Mercedes. Mejor dibujar estatuas que cazar integrales y logaritmos.

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