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La 'escuela' de Miguel Carcaño

Tribunales Las estrategias procesales de los imputados

La ceremonia de la confusión que se generó entre los imputados por el asesinato de Marta del Castillo está inspirando a otros delincuentes en su forma de enfrentarse tanto a la Policía como a los jueces

La 'escuela' de Miguel Carcaño
Jorge Muñoz

08 de junio 2009 - 05:03

La estrategia de la confusión que ha protagonizado Miguel Carcaño, el presunto asesino de Marta del Castillo, a lo largo de la instrucción del caso, con sus continuos cambios de declaración, parece haber calado hondo entre los delincuentes y ha creado escuela.

La ley de Enjuciamiento Criminal establece que el reo tiene derecho a prestar declaración cuantas veces quisiera y el juez tiene la obligación de tomarle declaración inmediatamente si la misma tiene relación con la causa.

En el caso del asesinato de Marta del Castillo, Miguel Carcaño ha sido el imputado que ha ejercido con más intensidad este derecho para cambiar, en varias ocasiones, su versión de los hechos. Así, pasó de reconocer el asesinato de la joven a negarlo, atribuyéndole la autoría al menor de 15 años. En otra declaración asumió que entre él y el menor abusaron de Marta.

Pero lo que más confusión ha generado entre los investigadores son las distintas versiones que ofreció sobre cómo se deshicieron del cuerpo: primero arrojando el cadáver al Guadalquivir, lo que motivó una intensa búsqueda durante un mes, y posteriormente cambiando completamente de escenario, al afirmar que depositaron el cuerpo en un contenedor de basuras próximo al piso de León XIII, donde se produjo el crimen, lo que originó un exhaustivo rastreo del vertedero Montemarta-Cónica de Alcalá de Guadaíra.

Otros implicados en la causa, como Samuel Benítez Pérez y el menor de 15 años, pasaron de reconocer su participación en los hechos a negarla rotundamente. Y los únicos que han sostenido una misma versión sin cambios perceptibles han sido Javier Delgado, el hermano de Miguel, y su novia María García, quienes han negado cualquier implicación en la desaparición de Marta.

Todos estos cambios se han producido en los primeros cuatro meses de instrucción de la causa, los más intensos desde el punto de vista del hallazgo de pruebas, pero el extraordinario seguimiento que se ha realizado por parte de los medios de comunicación ha hechos que otros delincuentes sigan la estela marcada por Miguel Carcaño.

Algunas fuentes jurídicas consultadas han confirmado que no es extraño que una persona imputada por un delito, sobre todo de los más graves, decida variar su testimonio, para cambiar, añadir o retractarse de alguna de declaración previa. Lo que ocurre es que estas variaciones suelen llevarse a la práctica en la vista oral, el momento procesal más importante: la doctrina avala que lo que realmente tiene relevancia es la declaración que se presta en el juicio, aunque cuando se producen testimonios contradictorios el juez tiene la facultad para otorgar mayor credibilidad a las declaraciones prestadas durante la fase de instrucción.

El caso más llamativo de la escuela de Miguel Carcaño lo han protagonizado varios jóvenes que fueron detenidos en relación con el asesinato del vecino de Gines Juan Fernando Martínez, que recibió una puñalada en el corazón en la pasada Feria de Abril. Fuentes del caso han apuntado que los detenidos parecen estar "aleccionados" por todo lo que ha ocurrido en el caso Marta del Castillo y que han podido seguir de forma profusa a través de los medios de comunicación. Para empezar, el presunto autor material de la puñalada, Juan Antonio L. V., ha negado que asestara la cuchillada a la víctima, a pesar de que tenía una herida en un dedo que el médico forense considera que pudo producirse durante el momento de la agresión. El imputado ha intentado salvar esta prueba señalando que se hirió antes de la pelea, cuando jugaba con un amigo suyo que le habría cogido el cuchillo jamonero del bolsillo de su pantalón.

El otro joven que también ha sido encarcelado en relación con el asesinato de la Feria, Martín S. B., que está imputado como inductor del crimen, ha ido variando su testimonio en cuestión de días. En un primer momento -tal y como ocurrió con los imputados del asesinato de Marta-, este joven reconoció sin ambages su participación en los hechos, al declarar que le dijo al otro implicado que "sacara el cuchillo para que no se acercaran" los otros jóvenes que pertenecen al grupo de la víctima. Cuando declaró ante el juez se retractó y afirmó que en realidad había manifestado que cogiera una "piedra o una botella" pero no el cuchillo.

Martín S. B. volvió a hacer uso de las enseñanzas del caso Marta porque, según dijo, la Policía le "insinuó" que dijera lo del cuchillo. En el caso Marta, algunos imputados dijeron que se sintieron "presionados" por la Policía para declarar en un sentido u otro. Sea como fuere, en lo que coinciden algunas fuentes es que estos jóvenes muestran un "dominio absoluto" de la situación y cierta frialdad ante la Policía.

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