Sevilla

Diez fugitivos internacionales que cayeron en Sevilla

Arriba: Ali Shahgahleh, Luca Materazzo y Sergio Fernando Lima. Abajo: Luiz Henrique Sanfelice, Augusto Soares y Dominique Philippeaux. Arriba: Ali Shahgahleh, Luca Materazzo y Sergio Fernando Lima. Abajo: Luiz Henrique Sanfelice, Augusto Soares y Dominique Philippeaux.

Arriba: Ali Shahgahleh, Luca Materazzo y Sergio Fernando Lima. Abajo: Luiz Henrique Sanfelice, Augusto Soares y Dominique Philippeaux.

El ciudadano iraní Ali Shahgahleh, detenido el miércoles en los Jardines de Murillo, es el último nombre de una larga lista de fugitivos internacionales que fueron arrestados en Sevilla. Shahgahleh, de 44 años, tenía una orden de búsqueda y captura emitida por Alemania, después de que una semana antes de su arresto matara a puñaladas a una mujer de 36 años en Düsseldorf. 

El parque de Düsseldorf donde se cometió el asesinato y el retrato de Ali Shahghaleh. El parque de Düsseldorf donde se cometió el asesinato y el retrato de Ali Shahghaleh.

El parque de Düsseldorf donde se cometió el asesinato y el retrato de Ali Shahghaleh. / Joerg Loebker / BILD Zeitung

Shahgahleh fue descubierto por una patrulla del Grupo Hércules, la unidad de motos de la Policía Nacional que se encarga de la vigilancia del casco histórico, cuando se encontraba sentado en un banco de los Jardines de Murillo. Al ver a la Policía, trató de huir, lo que llevó a los agentes a reconocerlo como la persona que estaba siendo buscada por las autoridades alemanas.

Días antes, la Dirección General de la Policía había enviado una fotografía del sospechoso a todas las comisarías de España, en una circular en la que se pedía a los agentes que extremaran las precauciones, puesto que podía ir armado. Se desconoce cuántos días llevaba en España, pero es muy probable que intentara cruzar el Estrecho y buscar refugio en África. No le había dado tiempo a asentarse en Sevilla, como sí han hecho otros fugitivos internacionales que llevaron una doble vida en la capital andaluza.

El camarero italiano

Es el caso del ciudadano italiano Luca Materazzo, napolitano de 36 años que llevaba más de un año viviendo en Sevilla y trabajando de camarero en un bar de la avenida de Ramón y Cajal. Materazzo ocultaba que había matado su hermano Vittorio, asestándole más de 40 puñaladas en noviembre de 2016 en Nápoles. Una inspección rutinaria de la Policía en el negocio hizo que saltara la orden de detención internacional que habían emitido tras el crimen las autoridades italianas.

El bar donde trabajaba Luca Materazzo. El bar donde trabajaba Luca Materazzo.

El bar donde trabajaba Luca Materazzo. / Víctor Rodríguez

El móvil fue un enfrentamiento entre los hermanos por la herencia del padre. Vittorio, la víctima, se negaba a repartir la herencia, mientras que Luca, el presunto autor del crimen, exigía su parte. Vittorio era ingeniero y no tenía una necesidad urgente de dinero, mientras que su hermano menor no tenía ingresos y vivía de la ayuda de sus hermanas y del dinero que le dejaban unos amigos.

Tras la muerte de su hermano, Luca Materazzo se dio a la fuga y permaneció en paradero desconocido durante más de un año. Buena parte de ese tiempo vivió en Dos Hermanas, de donde se mudó para alquilar un piso en el Cerro del Águila, más cerca de su lugar de trabajo.

Dani el Uruguayo

Es quizás el criminal más peligroso al que se han enfrentado la Policía y la Guardia Civil en la historia reciente de Sevilla. Sergio Fernando Lima Moreira tenía una orden de búsqueda y captura internacional emitida por Uruguay, su país de origen, en el que había matado a dos personas, una de ellas cuando era menor de edad y otra en una pelea en una discoteca.

Se fugó de una cárcel uruguaya en 2015 y se trasladó a España con un pasaporte robado a nombre de Daniel Glisenti. Se instaló en Montequinto, donde era conocido como Dani el Uruguayo. En julio de 2008 asesinó a tiros al vigilante de seguridad Jerónimo Luna, en un atraco a un furgón blindado en el Viso del Alcor, un caso que no se esclarecería hasta una década después.

La Policía lo detuvo antes por otro atraco con arma de fuego en el polígono Parsi, en el que hirió a un camionero disparándole cuatro veces en la pierna. Se cree que participó en varios atracos más, mientras vivía plenamente integrado en Montequinto, donde había iniciado una relación con una mujer e incluso había sido padre de dos hijas. Llegó a trabajar en el bar de la familia de su pareja y frecuentaba los gimnasios del barrio.

El Pecas

Algunas de las zonas de la ciudad han sido tradicionalmente utilizadas por los delincuentes como un refugio. Una de ellas es el asentamiento chabolista del Vacie. Allí fue detenido en dos ocasiones Augusto Soares dos Anjos, alias el Pecas, un delincuente portugués considerado como el líder de uno de los clanes gitanos de este país asentados en el poblado junto al cementerio.

La primera detención del Pecas en el Vacie fue en el año 2006. Soares dos Anjos había matado a un policía portugués tras perpetrar un atraco en una gasolinera de Lagos, en el Algarve. Por ello, la Justicia portuguesa había emitido una orden internacional de búsqueda y captura. La Policía española lo encontró en el poblado.

Seis años después, el Pecas se fugó de la cárcel de Coimbra, donde cumplía condena por el asesinato del policía, y volvió a buscar refugio en el Vacie.

De Brasil a Bollullos

Varios de los fugitivos detenidos en Sevilla fueron autores de crímenes de pareja. Uno de ellos fue el brasileño Luiz Henrique Sanfelice, un ejecutivo de una empresa de calzado de Novo Hamburgo que quemó viva a su esposa, la periodista Beatriz Helena de Oliveira Rodríguez, que pretendía separse de él. Su cuerpo fue hallado un coche el 12 de junio de 2004.

Durante los días posteriores al hallazgo, Sanfelice encabezó manifestaciones pidiendo Justicia. Una semana después fue arrestado por la Policía brasileña como sospechoso del crimen. En 2008 aprovechó un permiso y se marchó a España, donde adquirió la nacionalidad española y residió legalmente en el país hasta que fue arrestado por la Policía Nacional en Bollullos de la Mitación.

El belga de Utrera

También mató a su mujer Antonio Márquez, de nacionalidad belga y de padres españoles, que fue arrestado en Utrera en noviembre de 2017. Márquez había matado a su mujer veintidós años antes en París. El cuerpo de la víctima apareció decapitado y en el interior de un baúl flotando en el Sena.

También huía de una reclamación por tráfico de drogas emitida por un juzgado de Almería. La Policía lo localizó gracias los envíos de ropa y dinero que le hacía su familia. Vivía en unos bloques nuevos de Utrera y apenas se mezclaba con nadie.

La Diabólica

Fue la protagonista de una historia de sexo y dinero con una mujer fatal de por medio. Françoise Goepfert, conocida en Francia como la Diabólica, convenció a su amante, Frederic Montchery, para que asesinara a su marido, un anestesista de 47 años llamado Alain Goepfert que trabajaba en una clínica de Marsella.

La mujer prometió al amante que huiría con él tras el crimen y tras cobrar el seguro de vida de su esposo, cifrado en más de medio millón de euros. El 21 de diciembre de 1998, el cadáver del doctor Goepfert apareció en el maltero de un coche en el centro de Marsella. La Policía detuvo al amante de la esposa de la víctima, que se derrumbó y confesó la autoría del crimen y los planes que tenía la mujer de éste.

Françoise cobró el seguro y se vino a España, donde vivió en varias provincias. Mientras, fue condenada en rebeldía a 25 años de cárcel. Su fuga terminó en Sevilla el 22 de octubre de 2006.

El asesino del Petit Bar

Francis Castola fue detenido por la Guardia Civil en diciembre de 2016, cuando venía de Estepona a Sevilla para cumplir con un encargo: recuperar un cargamento de droga y matar a los que la habían robado. Castola es un miembro de la mafia corsa, conocido como el clan del Petit Bar, por el nombre del local en el que se reunían sus componentes. Se ha visto envuelto en decenas de delitos y ha sobrevivido a un intento de asesinato.

La moto de Castola, que sobrevivió a un intento de asesinato. La moto de Castola, que sobrevivió a un intento de asesinato.

La moto de Castola, que sobrevivió a un intento de asesinato.

Lo contrató una banda de traficantes de hachís que enviaban droga al Reino Unido, oculta entre toneladas de naranjas. La droga venía de Málaga, se envasaba al vacío en Alcalá de Guadaíra y se guardaba entre los palés de naranjas en naves de Los Palacios y Dos Hermanas.

El sicario del Tío Tom

Dominique Philippeaux es el único de esta lista que no fue detenido en Sevilla, pero la información obtenida por la Policía española fue clave para su posterior arresto. Philippeaux se desplazó a la capital andaluza en el año 2002 para recuperar una partida de droga y una cantidad de dinero, pero se le fue la mano. Torturó hasta la muerte a Francisco Carrasco Córdoba, un empleado del bar Tío Tom cuyo cadáver fue encontrado junto a una caja fuerte en la que había cuatro kilos de cocaína y 8.000 euros.

Los asesinos no pudieron abrirla y se marcharon sin lograr su propósito. En el piso de la calle Vib Arragel donde ocurrieron los hechos, la Policía encontró muestras de ADN de una persona desconocida. Diez años más tarde, esa información se introduciría en una base de datos que comparten varias policías europeas y dio un resultado positivo.

La mafia georgiana

Uno de los líderes de la mafia georgiana, Eisha Meshveliani, considerado el lugarteniente del capo Spartak Japaridze, fue detenido enFelipe II en diciembre de 2016. La Policía cree que pretendía montar una célula estable en la ciudad. Cayó en una operación a nivel nacional.

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