Sevilla

La glorieta de Bécquer se llena de mensajes de amor

  • La glorieta dedicada al poeta romántico en el parque de María Luisa es un foco de atracción para los enamorados.

La glorieta de Bécquer se llena de mensajes de amor. La glorieta de Bécquer se llena de mensajes de amor.

La glorieta de Bécquer se llena de mensajes de amor. / M. G.

El epicentro romántico de la ciudad. La glorieta dedicada al poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer en el Parque de María Luisa se ha convertido en un lugar para implorar, dar gracias o lamentarse por el amor deseado, conseguido o perdido. Desde su concepción, este lugar mágico junto a la Plaza de España ha sido un espacio de encuentro para los enamorados, que acuden ante el innegable influjo del autor de las Rimas a declararse su fidelidad eterna. La recuperación a principios de este año del anaquel, que originariamente estaba concebido para dejar literatura, ha transformado el monumento en una especie de pozo de los deseos donde se depositan mensajes de amor de lo más variopinto.

 

El anaquel repleto de mensajes de amor. El anaquel repleto de mensajes de amor.

El anaquel repleto de mensajes de amor. / M. G.

En las marrones hojas que caen de los plátanos de indias, en cuadernos o en pañuelos de papel. Los mensajes de amor llenan el anaquel recientemente instalado en la glorieta de Bécquer. Mensajes encendidos en el blanco mármol que piden "encontrar el amor verdadero", se mezclan con algunas poesías, "dos rojas lenguas de fuego que, a un mismo tronco enlazas...", y papeles impresos con recomendaciones turísticas e información de los monumentos de la ciudad.

Las flores de los amantes tampoco faltan. Hasta seis ramos sostienen las figuras femeninas que simbolizan los tres estados del amor: amor ilusionado, poseído y amor perdido. Es el amor que pasa, como escribió el genio nacido en San Lorenzo. El Ayuntamiento devolvió a la glorieta de Bécquer su aspecto original concebida por los dramaturgos hermanos Álvarez Quintero, el escultor Lorenzo Coullaut Valera y el arquitecto Aníbal González.

La glorieta de Bécquer. La glorieta de Bécquer.

La glorieta de Bécquer. / M. G.

Una pareja de jóvenes se sientan en uno de los bancos de mármol recuperados y se hacen confidencias. Un grupo pasa corriendo por el exterior. Los turistas preguntan por el significado del monumento. Se acerca un carruaje. El cochero se para ante la glorieta unos segundos. "Es el gran poeta del amor", explica a sus pasajeros. Ya no hay libros en el anaquel recupero, pero sí hay mucha literatura en estos mensajes de amor.

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