Una hora menos, un siglo más

Pasión. Este abogado sevillano especializado en morosos reivindica la vigencia de Galdós en una novela que presentó ayer en Las Palmas y mañana en la Casa Canaria de Madrid

Francisco Correal

23 de enero 2015 - 05:03

SU hijo José Luis tiene seis años y alguna vez le ha preguntado que quién es ese "abuelito" de pelo blanco cuyo retrato tiene su padre en el dormitorio. Algún día José María Adorna (Sevilla, 1976) le contará lo importante que ha sido Benito Pérez Galdós en su vida. Todo empezó en primero de BUP por culpa de una profesora del instituto Velázquez llamada Pilar Castán. "Nos obligó, bendita obligación, a leer Tormento". Tenía 16 años y desde entonces este abogado especialista en morosos está leyendo al autor de los Episodios Nacionales.

Una pasión que ha cristalizado en una novela, Lorena Galdós (Isidora), que ayer presentó en Las Palmas, ciudad natal del escritor, y mañana hará lo propio en la Casa Canaria de Madrid, la ciudad-escenario de sus obras más universales. "Cuando se va a Madrid a estudiar Derecho, le interesa mucho menos el Derecho que Madrid. Todavía es posible recorrer sus calles, las casas de Fortunata y Jacinta, los rincones de Tormento, los paseos de Clara, la de La Fontana de Oro".

A punto de independizarse, comparte bufete con otros tres abogados en Los Remedios. "Hablamos más de literatura que de fútbol". Aprovecha los recesos de las comidas para leer a Galdós. "Estoy releyendo Misericordia". Un escritor que le ha marcado como lector e incluso como persona. "Me hice español leyendo a Galdós. Me molesta muchísimo que esa palabra, español, se asocie con la derecha, eso no ocurre en Francia o en Estados Unidos. Cuando Gabriel Araceli se va a la batalla de Gibraltar y ve a la gente expectante en el puerto despidiendo a la flota tiene la idea de patria, de gente interconectada por unos intereses comunes".

También se enamoró leyendo a Galdós, con la particularidad de que a la mujer que comparte su vida, Ana Inmaculada, la madre de sus hijos José Luis y Paula, la conoció en el mismo instituto Velázquez donde surge esta pasión literaria. Una querencia que encontró como cómplice a Rosa del Amor, una editora que sólo publica libros de y sobre Galdós.

Las Palmas y Madrid. "Se enfadan los canarios, pero se sentía más madrileño, quizás por la mala relación que siempre tuvo con su madre". La mujer a la que inmortalizó un escritor que en los cenáculos literarios es más Galdós que Pérez. "Cuando la obra de Galdós sale de Madrid, como en Marianela, me gusta menos".

Para este abogado, el escritor canario es el abanderado del feminismo literario en España. "Estoy muy influido por las mujeres de Galdós. Tienen sentimiento, tienen verdad, tal vez influido por su primer amor de juventud, Sisita, Sisa Hurtado de Mendoza". A sus amantes, con excepciones como Emilia Pardo Bazán, les regalaba al final de la relación una máquina de coser.

La cita con el abogado galdosiano que hizo su tesis sobre la simulación negocial, que suena a ciencia-ficción, tiene lugar en la calle Pérez Galdós, que une la Encarnación con la Alfalfa. Defiende la vigencia de la obra de Galdós, "la clase política estaba tan desacreditada como la actual, pensaba más en mantener el cargo que en el bienestar común". Discrepa de Javier Marías cuando éste antepone a Valle y Baroja por encima de Galdós. "Está a la altura de Balzac y Dickens". Dos de sus escritores favoritos, además de Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte, al que le ha enviado un ejemplar de su novela. Le daba mucho "coraje" cuando Umbral escribía que Galdós era un escritor "de mesa camilla".

Lorena Galdós, el sueño de un profano de la literatura profesional que brega con otros papeles para la reclamación de deudas a través de facturas, cheques o pagarés. En Las Palmas se la presentó Yolanda Arencibia. En Madrid lo hará José María Aguilar.

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