La huella perdida de los samuráis

Calle Rioja

Historia. El Ayuntamiento de Espartinas promociona el año Dual turística y culturalmente el paso de la delegación japonesa de 1614 por el monasterio de Loreto y la hacienda Mexina.

Katsuhiko Imae charla con fray José Lucas Tejera, ayer, en la Hacienda Mexina. A su izquierda, sentados, José Japón Sevilla, cónsul de Japón en Andalucía, y Javier Landa, primer teniente de alcalde de Sevilla.
Francisco Correal

29 de octubre 2014 - 05:03

COMO hace cuatrocientos años, ayer también se sentó a la mesa de la Hacienda de San Luis de Mejina, en Espartinas, un japonés. Katsuhiko Imae presidió la comida conventual con la que el Ayuntamiento de esta localidad del Aljarafe empieza a conmemorar la visita que a este lugar realizaron en noviembre de 1614 Hasekura Tsunenaga y el franciscano Fray Luis de Sotelo, hermano del caballero veinticuatro Diego Caballero, propietario de una hacienda que cuatro siglos después conserva sus dos molinos de aceite y sus torres de contrapeso.

No faltó ayer la representación de los franciscanos, la orden a la que pertenecía este fraile sevillano que vino desde Japón con los 31 nipones que entraron por Sanlúcar de Barrameda hasta Sevilla. José Lucas Tejera, canario de Las Palmas, paisano de Galdós, es uno de los diecinueve franciscanos que residen en el monasterio de Loreto, quince frailes y cuatro postulantes. El mismo en el que se alojó parte de la expedición que durante dos años realizó un viaje cuya conmemoración histórica puede amortizar en interés turístico y cultural los pocos frutos diplomáticos y comerciales que logró en su momento.

Domingo Salado, alcalde de Espartinas, el tercero de los seis hijos de Regla Jiménez, alcaldesa de la localidad entre 1982 y 2003, nació el día de la Lotería de 1959. Y piensa en su fuero interno que al pueblo le ha tocado el Gordo con este hallazgo del paso de la expedición japonesa por Espartinas que atribuye al tesón del historiador e imaginero Ángel Luis Schlatter, autor del libro La Embajada Keicho y Espartinas.

Schlatter, nieto y bisnieto de alemanes, atribuye a dos circunstancias la escasa información sobre la estancia de esa delegación en Espartinas, a diferencia de la documentación existente de su paso por Coria del Río. La primera es la desaparición de esos fondos documentales; la segunda, que a su regreso de Roma, donde fueron a visitar al Papa, en Madrid ya dieron por concluida oficialmente la misión diplomática.

En Espartinas no hay gente con el apellido Japón, como en Coria. El apellido que luce José Japón Sevilla, cónsul del país asiático en Sevilla y ex árbitro de fútbol. El cónsul compartió comida conventual con Javier Landa, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, ciudad en la que también hicieron escala. Hasekura se quedó en el Alcázar y Sotelo en el convento franciscano que hoy es el Ayuntamiento. Coria del Río también estuvo representada en la comida conmemorativa, que consistió en garbanzos con tallos y carnes a la plancha. Andrés Parrado es primer teniente de alcalde del Ayuntamiento coriano y coincidió en la San Luis de Mejina con una compañera de los estudios de Historia, Isabel Fernández, creadora en la empresa Perfiles de Sevilla de la ruta turística La huella de la Embajada Keicho.

Una veintena de periodistas relacionados con el turismo, la cultura o los viajes vinieron desde Madrid, recibidos por Isabel. El punto de partida fue el Archivo de Indias. En Coria, visitaron la ermita de la Vera Cruz y vieron la estatua de Tsusenaga, una de las cuatro existentes: las otras están en Roma, La Habana y su ciudad natal. Después del refrigerio en la Hacienda Mexina, hubo una visita al monasterio de Loreto.

En su investigación, Schlatter hace sus pesquisas sobre la gastronomía de la época. Utiliza dos materiales, los inventarios y el Códice sobre la vida del padre Baltasar Cepeda, franciscano y primo de Teresa de Jesús, que murió en pleno viaje oficial de los nipones. La información culinaria de Cepeda tiene el hándicap de que vivía en un régimen de ayuno casi permanente.

Aurora Baena, delegada de Turismo e Innovación, planificó los pormenores de la visita. "Mi madre lo más lejos que llegó fue a Roma", decía el hijo de doña Regla. No iba mal encaminada la alcaldesa. Roma era el destino de los samuráis. De su presencia en Espartinas da fe la declaración de un testigo de la boda en Loreto de Juan Agustín Japón. En tierra de toreros: patria de Pepe-Hillo, Espartaco y Agustín de Espartinas, que dobló a Manolete en el cine.

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