"En los jóvenes prima el ocio sobre la cultura del sacrificio"

Son y están

Con 69 años, trabaja diez horas al día y para él los fines de semana comienzan el sábado por la tarde. Aprendió a la vera de su padre cómo forjar una gran compañía en el sector de la distribución, y ahora factura 247 millones de euros, gestiona 20.000 referencias de productos, tiene 239 empleados y 50.000 empresas como clientes

Manuel Barea Velasco, con su hijo Miguel y otros directivos que también son miembros de la familia: Ángel y Antonio Marín Barea.
Manuel Barea Velasco, con su hijo Miguel y otros directivos que también son miembros de la familia: Ángel y Antonio Marín Barea.

15 de noviembre 2009 - 05:03

EL trajín que hay en su despacho, el teléfono que no para de sonar, las anotaciones que van y vienen, indican a las claras que Manuel Barea Velasco sigue al pie del cañón en la dirección del Grupo Barea. Presidente de honor de la Confederación Andaluza de Empresarios de Alimentación, tiene sólo un año más de vida que la empresa creada por su padre, y por la que es muy conocido en Sevilla.

Nació en la calle Castellar. Estudió desde párvulos en el Colegio San Francisco de Paula, acabó el bachillerato en el internado salesiano en Alcalá, y entró a trabajar con su padre. Y desde 1956 no ha parado. De sus tres hijos, el varón (Manuel Barea III) es su delfín en la empresa, y ellas (historiadora del arte una y doctora en psicopedagogía la otra) forman parte del protocolo familiar en la propiedad y sucesión. Es una familia que apoya mucho a la Hermandad del Cristo de Burgos (su padre fue hermano mayor) y a las Hermanas de la Cruz.

-¿Cuáles son hoy en día las magnitudes del Grupo Barea?

-El grupo empresarial lo forman la sociedad Manuel Barea S.A. y los Cash Barea (Sevilla), Cash Colombino (Huelva), Cash Extremadura y Extremadura de Expansión, ambas con sede en Almendralejo. Tenemos, además, puntos de venta en Mercasevilla y en mercados similares en Córdoba, Málaga y El Puerto de Santa María. También, en la ampliación del Polígono PISA, tenemos un almacén de congelados y perecederos. En el Polígono Los Palillos, en Alcalá de Guadaíra, están las salas de elaboración y despiece. Todas las instalaciones suman 93.000 metros cuadrados de superficie. Gestionamos 20.000 referencias de productos, que llegan a ser 23.000 en la campaña navideña. Y estamos especializados en alimentación general, en bebidas, droguería, perfumería, limpieza, perecederos, congelados, salazones, menaje, cristal y complementos. Tenemos 50.000 clientes, casi todos profesionales de la alimentación, la droguería y la hostelería. Y estamos integrados en Euromadi, la mayor centra de compra en España.

-¿Cómo llevan la lucha de las marcas blancas?

-Nosotros elaboramos para nuestra marca oficial, para nuestra marca blanca y también para marca blanca de terceros. En algunos productos ya alcanzamos el 32% de venta por marca blanca. En las grandes superficies llegan al 50%.

-¿Qué futuro aguarda a la marca propia del fabricante?

-En los últimos dos meses se aprecia un ligero repunte de la marca propia de productor, quizás parte de los consumidores vuelven al producto al que estaban acostumbrados, por sabor o por tradición.

-El bacalao les hizo populares.

-Es una de nuestras señas de identidad aunque ya no es la primera línea de facturación. Bacalao vendemos al año un millón y medio de kilos, los compramos en las Islas Feroe y en Islandia, hacemos 40 productos distintos de bacalao y también lo preparamos para marcas de terceros. También hemos crecido mucho en el pescado congelado en general.

-Con la crisis, la población come más en casa. ¿Eso les beneficia?

-La gente vive más el día a día, y eso tiene una ventaja para el pequeño comerciante de alimentación o limpieza. Pero tanto los comercios como los bares y restaurantes están pasándolo mal, y son también clientes nuestros. La subida por un lado no compensa la bajada por otro. Al comprar menos y hacerlo eligiendo productos de menor valor, como nuestros gastos generales se mantienen aunque vendamos menos, afecta directamente a la cuenta de resultados.

-¿Cómo aguantan el chaparrón?

-Las crisis ayudan a clarificar qué empresas tienen capacidad de salir adelante o cuáles dependían en exceso de créditos. Nosotros hemos reinvertido siempre los beneficios en la empresa, es un criterio esencial para nosotros. Así podíamos seguir mejorando, hacer una expansión con fondos propios y no dar un paso sin tener el otro pie asentado. Observando la perspectiva general, me temo que la recuperación económica en Europa (en España de brotes verdes, ni mijita, lo diga quien lo diga), puede provocar una subida de los tipos de interés que repercuta muy negativamente en los comerciantes españoles.

-En su sector, ¿volverán pronto las grandes compras y absorciones?

-El sector de la distribución estaba tan implantado por todas partes que tenía cogidas las ubicaciones apetecibles. Y la ubicación del establecimiento es fundamental para el éxito. La única vía para entrar en un nuevo territorio o triunfar más en él era absorber a una empresa. Pero ahora el sector está con otras miras porque el panorama ha cambiado mucho. Hay grandes operaciones de compra que no han fructificado, veamos cómo se fue de Andalucía la multinacional Ahold tras hacerse con la cadena Cobreros, cómo se han reducido los beneficios y los ingresos en gigantes como Carrefour y El Corte Inglés. El Jamón, en cambio, es una empresa andaluza que ha sabido crecer con un buen modelo de gestión. Copiar lo que funciona bien en Europa no es garantía de éxito en un mercado concreto, hay que conocerlo muy bien y trabajarlo a fondo.

-¿Qué le recomienda a un joven emprendedor?

-A la juventud no la veo con la cultura del sacrificio, el ocio está muy implantado en sus hábitos. La cultura del puente es incompatible con la competitividad. En mi empresa el fin de semana comienza al mediodía del sábado, no en la mañana del viernes. También hay menos emprendedores porque la banca sigue cerrada en banda.

-Su opinión sobre Mercasevilla.

-Los empresarios de La Raza han tenido redaños en desvelar el caso. En el conflicto de los mayoristas de pescado, lo único que piden es equidad en el canon. La facturación baja en Mercasevilla, los grandes distribuidores cada vez dominan más con sus propias redes de compraventa que no pasan por ahí. El Ayuntamiento tendrá que darle otro contenido a Mercasevilla para compensar la pérdida de actividad e ingresos. En nuestro punto de venta, respecto al año pasado hemos bajado un 7% la facturación y un 20% los beneficios.

-¿Cómo ve la Sevilla actual?

-En muchas cosas se dificulta la actividad empresarial. Por ejemplo: con la cantidad de obras menores que dificultan el tráfico y el aparcamiento, nuestras furgonetas pasan el quinario para repartir.

stats