Se jubila Guillén, cuponero de la ONCE, tras 14 años de cariño en el Cerro del Águila: "He sido feliz vendiendo en mi barrio"
Entre carteles y abrazos sinceros, el Cerro del Águila se despide de Guillén tras 14 años como cuponero del barrio
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Juan Antonio Guillén Jiménez se jubilará como vendedor de la ONCE el próximo 5 de julio, coincidiendo con su 65 cumpleaños y con la coronación de su Virgen del Rocío de la Hermandad de la Redención en la Catedral de Sevilla. Pero su retirada, tras 14 años vendiendo cupones en El Cerro del Águila, será este viernes 27 de junio.
A Guillén lo saludan todos los vecinos del Cerro, y de la calle Afán de Ribera, y llama la atención cómo destacan todos los que lo quieren por el extraordinario ejemplo de superación que ha demostrado frente a sus graves problemas de salud.
Conocido cariñosamente como 'Er Guillén' en todo el barrio, ha anunciado su despedida con varios carteles hechos a mano en su quiosco que rezan: "Gracias a todos los clientes y al barrio del Cerro". Este viernes es último día de trabajo, ya que el martes debe someterse a uno de los 60 ciclos de inmunoterapia que recibe cada 21 días en el Hospital Universitario de Valme.
Una vida de superación
Antes de incorporarse a la ONCE, Guillén trabajó como auxiliar técnico ortopédico en el Hospital de San Juan de Dios y en centros privados. "Bendita la hora en que entré en esta casa, cambió mi vida", afirma con gratitud. "Antes trabajaba mucho, pero veía poco a final de mes y mi trabajo no era valorado. Y aquí te ves retribuido y estás cómodo con los compañeros".
Su salud se complicó apenas diez meses después de comenzar como vendedor. Contagiado de hepatitis C tras varias operaciones, ha sido intervenido once veces en sus pies. Como hemofílico, las transfusiones forman parte de su rutina, y desde hace tres años y medio, lucha contra un cáncer de hígado y otro en el tórax que le obligan a someterse a tratamiento inmunológico periódicamente.
Capataz de cuatro hermandades sevillanas
'Er Guillén' es toda una institución en la Semana Santa sevillana. Ejerce como capataz de la Hermandad de la Redención el Lunes Santo, de la Virgen de los Dolores del Cerro del Águila el Martes Santo, del Cristo del Buen Fin el Miércoles Santo y de la Virgen del Patrocinio de la Hermandad del Cachorro de Triana el Viernes Santo. "He sacado también al Corpus y a San Fernando", recuerda con orgullo tras 47 años en esta labor.
"Para mí el trabajo es salud", subraya. "Me he sentido muy gratificado en la ONCE porque me ha ayudado a mantenerme en mi puesto y han respetado mi situación". A pesar de no definirse como un hombre de misa dominical, reconoce: "Ser capataz en Sevilla es un privilegio".
Un optimista incorregible
A pesar de su historial médico, Juan Antonio se considera afortunado. "No sabes lo que es levantarte y ver la luz del día. Lo digo de corazón, vivir el minuto a minuto es ser un afortunado de los grandes y tener a tu familia contigo todavía más", explica sin dramatismos.
Su agradecimiento al Hospital Universitario de Valme es incondicional: "No tengo palabras para agradecer la profesionalidad que hay en el Valme, desde el oncólogo al que lleva las analíticas, les estoy muy agradecido porque me están dando la vida". Tanto es así que cuando ve a personal del hospital durante la Semana Santa, detiene el paso para dedicarles una levantá en señal de gratitud.
Música y solidaridad
La vida de Guillén también está marcada por la música. Durante 22 años dirigió el Coro de Campanilleros del Cerro y desde hace ocho toca la bandurria en el coro de Bormujos. Además, durante diez veranos acogió a dos niños afectados por la tragedia de Chernóbil y a una niña ucraniana refugiada durante mes y medio.
"Hay que saber escuchar y mirar a la gente a la cara, parezco psicólogo en vez de cuponero", bromea sobre su relación con los clientes. "Hay muchas personas que se desahogan contigo. Echo más horas que las mulas alquiladas".
Ante su jubilación, confiesa estar "expectante con esta nueva vida" aunque su día a día está condicionado por sus patologías. "Voy a estar entretenido y voy a seguir jugando al Cuponazo con mi familia", comenta con su característico sentido del humor.
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