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Sevilla

La luz vuelve a la Magdalena

Trabajos de restauración en la Parroquia de la Magdalena

Unos trabajos que empiezan a dar sus frutos. La actividad en la Real Parroquia de Santa María Magdalena es frenética. El equipo de restauradores que dirige Carlos Peñuela acomete una minuciosa y delicada restauración en las yeserías y pinturas murales barrocas de la nave del Evangelio. Una zona muy castigada por el paso del tiempo, diferentes sucesos, como el incendio de principios del siglo XX, o los duros condicionantes climáticos que provocan su deterioro. Se trata de la intervención más importante de cuantas se han realizado hasta la fecha en el templo. Su coste, más de 200.000 euros, así lo atestigua. La limpieza que se está acometiendo ya ha empezado a devolver la luz a un espacio que también recuperará los vanos que fueron cegados. Cuando los andamios se retiren, las personas que acudan podrán disfrutar de una imagen mucho más acorde a la original ideada por Leonardo de Figueroa.

Los trabajos de restauración. Los trabajos de restauración.

Los trabajos de restauración. / Juan Carlos Vázquez

La intervención se está desarrollando de arriba a abajo. La tribuna y una de las bóvedas superiores ya están casi terminadas de limpiar y la segunda se ha empezado esta semana. Los trabajos se han dividido en tres fases para hacerlos compatibles con los cultos y actividades del templo. Ahora mismo se trabaja en los dos primeros cuerpos de la nave. La segunda, donde se encuentra el retablo de las Ánimas, que se enfrenta a la puerta de entrada desde el compás de San Pablo, estará terminada para el mes de enero, mientras que las tareas en la primera bóveda, la del órgano, se extenderán hasta antes de la Semana Santa. Sí se desmontará tras el verano el andamio que hay en la nave central. La restauración se retomará tras el Corpus de 2023 (a mediados de junio), cuando se intervenga en los cuerpos de la nave más cercanos a la capilla de la Virgen del Amparo. Esta segunda parte, no obstante y como puntualiza el párroco, Francisco Román Castro, dependerá de los fondos que se obtengan para financiarla. La intención es organizar actividades y eventos para conseguir materializarla.

El arquitecto, Miguel Ángel López, y el párroco, Francisco Román, observan los trabajos. El arquitecto, Miguel Ángel López, y el párroco, Francisco Román, observan los trabajos.

El arquitecto, Miguel Ángel López, y el párroco, Francisco Román, observan los trabajos. / Juan Carlos Vázquez

Toda la intervención se acomete siguiendo el plan director redactado por el arquitecto-conservador del templo, Miguel Ángel López. Para ello fue muy importante la anterior restauración realizada en el coro alto, donde se ensayaron técnicas y materiales y se adoptó un criterio que es el que se mantiene para dar homogeneidad a todo el conjunto. Como resalta el arquitecto, la zona sobre la que se trabaja "es la que está peor de toda la iglesia". Además, según subraya el párroco, "es la más visible, ya que es la que se ve cuando se entra".

Una de las restauradoras en plena faena. Una de las restauradoras en plena faena.

Una de las restauradoras en plena faena. / Juan Carlos Vázquez

La decisión de empezar por este lado fue debido a las grietas existentes, que provocan más sustos de los daños reales que causan al inmueble. "Están ahí porque el templo ha padecido muchos avatares y han quedado como huella del paso del tiempo. Se seguirán moviendo pero lo resolveremos para que este hecho no afecte a la reintegración de las pinturas en el futuro", sostiene Miguel Ángel López.

La limpieza de este conjunto pictórico, uno de los más relevantes del estilo barroco de la primera mitad del siglo XVIII en Sevilla, se está acometiendo con una novedosa técnica que ofrece unos excelentes resultados: la aplicación de unos geles rígidos de Tac y Agar-Agar. La imagen que se obtiene muestra las tonalidades originales, mucho más claras que el gris que hasta ahora era dominante. Las reintegraciones, reposición de faltas y la protección final siguen a esta limpieza.

Uno de los vanos que ya ha sido abierto. Uno de los vanos que ya ha sido abierto.

Uno de los vanos que ya ha sido abierto. / Juan Carlos Vázquez

Pero la luz no sólo retorna a las pinturas murales y yeserías de la Magdalena, la reapertura de los tres vanos cegados devolverá la luz natural a todo el conjunto. "Es su entrada natural. Hay que agradecer la colaboración del Hotel Colón para que se haya podido hacer", subraya Miguel Ángel López. Uno de esos huecos, son tres, ya está abierto. La parroquia ha encargado unas vidrieras inspiradas en las de la nave central para el acabado final. Estas ventanas se abrían en su día al claustro alto del antiguo convento dominico que desapareció por completo tras el incendio de la primera década del siglo XX.

Importantes sorpresas

Uno de los apóstoles de las columnas. Uno de los apóstoles de las columnas.

Uno de los apóstoles de las columnas. / Juan Carlos Vázquez

La restauración está sirviendo para hallar importantes sorpresa a la vez que para abrir interrogantes que deberán ser respondidos en el futuro. Están saliendo a luz restos de una decoración anterior a la actual que pudieran corresponder a la pintura tardía el anterior templo renacentista. En este sentido, el actual templo diseñado por Leonardo de Figueroa y consagrado en 1724 cuenta con elementos superpuestos de tres iglesias. "Esperamos encontrar algún dato interesante que arroje luz a la historia", advierte el arquitecto.

Parte de la nave del Evangelio con los andamios. Parte de la nave del Evangelio con los andamios.

Parte de la nave del Evangelio con los andamios. / Juan Carlos Vázquez

Detrás del retablo de las Ánimas, procedente de la antigua parroquia de la Magdalena, derribada por los franceses para hacer la plaza, hay una pintura de un San Cristóbal. La parroquia quiere firmar un convenio con la Universidad de Sevilla para que su restauración y fijación puedan hacerla alumnos de Bellas Artes. Además, en un futuro, se estudiaría el modo de que también pudiera ser visible, instalando como en Italia algún tipo de estructura móvil en el retablo.

Los restauradores durante las tareas. Los restauradores durante las tareas.

Los restauradores durante las tareas. / Juan Carlos Vázquez

La decoración también parece corresponder a varias manos, siendo algunas de mayor calidad que otras. Aunque tradicionalmente se atribuyen a Lucas Valdés, hay quien duda de ello. Los apóstoles de las columnas, por ejemplo, son del pintor gaditano Clemente de Torres, que también procedía del taller del maestro Valdés Leal.

Pero además de la recuperación de la decoración, la actuación también servirá para la investigación científica. Para ello, se ha realizado un escaneo completo de todos los paramentos. Esto servirá para hacer un mapa de daños más exhaustivo y uno con las intervenciones realizadas para su fácil identificación y consultas futuras.

El equipo de restauración formado por: Carlos Peñuela, Antonio Gallardo, Carmelo Gómez, Ana Marín, María de la Cruz Gabarro, Joaquín Domínguez, Francisco Luna y José Carlos Córdoba. El equipo de restauración formado por: Carlos Peñuela, Antonio Gallardo, Carmelo Gómez, Ana Marín, María de la Cruz Gabarro, Joaquín Domínguez, Francisco Luna y José Carlos Córdoba.

El equipo de restauración formado por: Carlos Peñuela, Antonio Gallardo, Carmelo Gómez, Ana Marín, María de la Cruz Gabarro, Joaquín Domínguez, Francisco Luna y José Carlos Córdoba. / Juan Carlos Vázquez

En la costosa restauración ha colaborado la Hermandad de la Quinta Angustia con 20.000 euros. La intención de la parroquia es continuar con los trabajos. Para ello, mantiene abierto un Bizum (00275) y una cuenta (ES27 3187 0343 6653 3261 9427) para que todas las personas que quieran puedan colaborar en la recuperación integral de la que es el tercer templo de Sevilla, cuyo patrimonio es de una categoría excepcional.

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