El matrimonio de Rochelambert murió por causas naturales con una diferencia de 15 horas

Las autopsias revelan que primero falleció el marido y después lo hizo la mujer, ambos en la misma cama

El hallazgo tuvo lugar la noche de este jueves en una vivienda de la calle Puerto de la Mora

Vecinos y policías, en la puerta del bloque de Rochelambert en el que encontraron los cadáveres.
Vecinos y policías, en la puerta del bloque de Rochelambert en el que encontraron los cadáveres. / Antonio Pizarro

El matrimonio hallado muerto la noche de este jueves en su casa de Rochelambert murió por causas naturales. Así lo aclararon ayer las autopsias practicadas a los cadáveres en el Instituto de Medicina Legal de Sevilla. Las pruebas forenses revelaron que el primero en morir fue el hombre, Antonio G. L., de 69 años. Aproximadamente unas 15 horas después, falleció la mujer, Manuela B. B., que este viernes habría cumplido 63 años. Murieron entre tres y cuatro días antes de que fueran descubiertos. Así lo indicaron a este periódico fuentes próximas a la investigación.

El hallazgo de los cuerpos tuvo lugar pasadas las diez de la noche de este jueves en un piso del número 14 de la calle Puerto de la Mora. Una vecina que echó en falta al matrimonio, al que no veía desde hacía varios días, avisó al teléfono de emergencias 112 tras insistir en reiteradas ocasiones llamando al porterillo y a la puerta de la vivienda, siempre sin obtener respuesta.

Una de las mujeres que más se ha preocupado al no verlos durante la última semana explicó a este periódico que hace unos días la mujer se había caído en su casa y tuvo que ser ayudada por otro vecino. Al no tener noticias de ella, pensó que podía haber sido trasladada al hospital y estar ingresada. “He estado llamando estos días al Virgen del Rocío, pero como no soy familiar directo, no me han querido dar información”, dijo, la misma noche en la puerta del bloque.

Durante varios días llamó tanto por teléfono como al porterillo y al timbre de la puerta, sin respuesta. Esta mujer expresó su preocupación a otra vecina que trabaja en Lipasam, que fue la que anoche decidió avisar al 112, al continuar sin noticias del matrimonio. El 112 derivó el aviso a la Policía Nacional. Fue el hijo del casero el que acudió con una llave para abrir la puerta a los agentes de la Policía, por lo que no fue necesario que acudieran los bomberos a forzar la entrada.

Cuando accedieron los agentes, éstos se encontraron al matrimonio sin vida. Los dos cuerpos se encontraban en la cama y, aparentemente, no había señales de violencia. Tampoco había en la casa indicios de que hubiera sido forzada o de que hubiera habido en ella alguna pelea o lucha. Todo estaba aparentemente en su sitio y no faltaba nada.

Los agentes de la Policía Nacional que descubrieron los cuerpos actuaron según el protocolo habitual para estos casos. Comunicaron el hallazgo a la sala del 091, que comisionó al Grupo de Homicidios y a la Policía Científica. Los agentes de ambas unidades practicaron una primera inspección ocular, tanto de los cuerpos como del lugar en el que se encontraron. También acudió al lugar la comisión judicial, que ordenó el levantamiento de los cadáveres pasadas la una de la mañana de ayer. Ambos cuerpos fueron recogidos por los servicios funerarios del Tanatorio Nervión, que los trasladaron al Instituto de Medicina Legal.

Los vecinos aseguran que Manuela sufría desde hace más de un año y medio una severa depresión, que estaba extremadamente delgada y sometida a un fuerte tratamiento psiquiátrico. “Era él quien se encargaba de cuidarla”, dicen del marido, un hombre de complexión gruesa que era bastante conocido en el barrio. La pareja llevaba unos años residiendo en este piso, pero antes había vivido en otros del mismo barrio. Tenían un hijo con una discapacidad, que falleció hace tiempo.

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