Las dos muertes del gran Amancio
calle rioja
Sin el paisanaje de la Alameda, el paisaje es un esqueleto para arqueólogos · Carmina era habitual alimentando a las palomas · El día de los Inocentes se fue con el Espíritu Santo
La calle Santa Ángela se reabre a los peatones con la recuperación del adoquín
En la Alameda de Hércules no sólo va cambiando con las estaciones el follaje de los árboles, también los usos y costumbres de quienes la disfrutan o padecen, bien porque comparten unas cervezas en alguno de sus muchos veladores o buscan acomodo en uno de sus bancos porque no tienen techo bajo el que cobijarse. Es un vaivén continuo en el que se registran altas y bajas.
Miguel, por ejemplo, el padre de Alfonso, el camarero-pintor, es un periódico andante. No sólo eso, es de los que todavía acude al quiosco de Antonio a comprar todos los días el Diario de Sevilla. Si viviera en Dallas, habría sido el primero en anunciar el asesinato de Kennedy. Por él se enteraron en el estanco, el que antes fue de Isabel y ahora es de Leo, de que se había muerto Carmina.
Había síntomas evidentes. Nadie había vuelto a subir la persiana de su casa de la calle Calatrava, muy cerca del piso donde vivieron Pepe Pinto y la Niña de los Peines. Las palomas andaban algo desorientadas porque les faltaba su benefactora nutriente. Carmina vivía por y para las palomas de la Alameda. Su imagen cada vez más ajada y contrahecha, rodeada de un centenar de estas aves, estará en los móviles de muchos turistas que a diario se ponían a fotografiarla.
Todos los días pasaba por la casa de su hermana Aurora, que es mi vecina. Como le faltaban las fuerzas, se apostaba en la puerta a la espera de que alguien joven y fuerte la ayudara a entrar, pero con una de sus manos no soltaba ni el carro en el que llevaba el alimento de sus palomas ni el rosario. Nació el 22 de noviembre de 1933 y ha muerto el 28 de diciembre de 2025, festividad de los Santos Inocentes. Con sus conocimientos de colombicultura, no habrá tenido ningún problema en dar con el paradero del Espíritu Santo.
Ya no se la verá por la Alameda. Como empiezan a verse los ensayos de los costaleros. Horas después de que el Cristo y la Virgen de los Javieres regresaran a su iglesia de los Jesuitas, el domingo por la mañana ensayaba en la Alameda la cuadrilla de costaleros de Montesión. La primera capilla por la que pasaron el Cristo de los Javieres y la Virgen de Gracia y Amparo en su vuelta a casa casi medio siglo después, desde aquella Cuaresma de 1977 que precedió al Sábado Santo de la legalización del Partido Comunista de España.
Aurora es un año mayor que su hermana Carmina. Enviudó de Custodio, un emprendedor que abrió el supermercado La Única en la calle Amargura, la que une Relator con la plaza del mercado de la Feria. Y en Sanlúcar de Barrameda vive Amparo, su hermana pequeña. Las palomas se alineaban en los postes y farolas de la Alameda, en las copas de los árboles sobre las estatuas de las tres Mellizas (Adelita Domingo dixit), es decir, Manolo Caracol, Pastora Pavón y Chicuelo, pendientes de la salida de Carmina con el carro y su maná palomero.
Hace muchos años, Luisa, madre de una antigua compañera de colegio de mi hija Andrea, nos regaló un canario que en realidad era para mi suegro, para hacerle compañía en sus años de viudedad. En unos años sin coche, el pájaro viajó con nosotros hasta Ayamonte en el taxi de Manolo Barrios, antaño compañero en Diario 16 Andalucía. Terminamos adoptando nosotros al pájaro. Yo nunca tuve alma de Gerald Durrell. Cuando metía la mano en la jaula para cambiarle el alpiste, pensaba que lo estaba haciendo en el nido de un águila real o un buitre leonado. Mi mujer le puso al pájaro Amancio. Muy inteligente por su parte. Cuando se quedó embarazada de nuestro hijo varón, a mí me hacía ilusión que se llamara Amancio. “No le vamos a poner al niño el nombre del pájaro”, me dijo. Le pusimos Francisco Javier, como el patrono de la cofradía que ha vuelto a sus lares de la que fue monaguillo y es hermano.
El pájaro estaba cada vez más cascado. Apenas cantaba. Un verano le pedimos a Carmina que nos lo cuidara mientras nos íbamos de vacaciones y ya se quedó a cantar sus trinos silenciosos con ella. Nunca se enteraron las palomas de esta infidelidad. Un día nos dijo que Amancio había amanecido sin vida. No sé cuánto vive un canario, si murió joven o longevo. La muerte de Carmina me ha recordado la de su fiel Amancio, que pasó por tres casas: la de mi suegro Eulogio, la nuestra y la de esta Jane Goodall de las palomas de la Alameda.
El otro Amancio era mi ídolo. Amancio Amaro Varela, que sale con Amancio Prada, el cantautor berciano, en la novela de José Antonio Gabriel y Galán ‘Muchos años después’. Le decían el Gallego Brujo y todavía jugaba en el Deportivo de La Coruña cuando vivíamos en Galicia. Cuando a Cunqueiro lo hacen director del Faro de Vigo, ya está en el Madrid. Creo que debutó contra el Betis y estuvo en el Mundial de Inglaterra de 1966, el mismo año que gana la Copa de Europa con el Madrid yeyé. Roberto Pardo me hizo una foto con Amancio en Copenhague cuando el ex futbolista iba de comentarista de Antena 3 a un partido del Betis en la capital danesa. Todavía estoy esperando esa foto. Como la que Manolo Martín me hizo junto a la estatua de Kierkegaard. Amancio murió el 21 de febrero de 2023, en vísperas de un partido del Madrid en el campo del Liverpool, que depositó una corona en su honor. La muerte del segundo Amancio. El primero, el canario al que Carmina dio tan buena vejez, murió antes.
Las palomas sin Carmina están como los flamencos cuando no llueve en Fuente de Piedra o los linces cuando se quedaban sin la dieta de conejos. El paisaje es un esqueleto arqueológico sin el paisanaje. Aurora, la hermana de Carmina, recibió de su hermana el encargo de seguir dándole pan a las palomas. No falta un solo día a su misa en el Gran Poder. Y a veces se encuentra en la Alameda con Angelines, la pintora de la Giralda. Dos nonagenarias que vivieron la guerra, la posguerra, la riada del Tamarguillo y los cambios de la Alameda, el Vietcong de las historias de Fernando Mansilla.
También te puede interesar
Lo último
Contenido ofrecido por Cruceros Torre del Oro