El nexo egipcio de un marinero de Villalba

Iván Salas, en El Cairo. Nació en 1977, el mismo año que su padre abrió el local en el Arenal.
Iván Salas, en El Cairo. Nació en 1977, el mismo año que su padre abrió el local en el Arenal.

04 de febrero 2011 - 05:03

EL Cairo. Treinta años después. El título parece el de una crónica periodística relativa a los treinta años, si llega, que el 14 de octubre de este año cumpliría Hosni Mubarak como máximo mandatario de Egipto. El libro se editó en 2007 para festejar los treinta años del restaurante El Cairo, en la frontera natural de Sevilla y Triana, junto a un simbólico canal de Suez por el que todos los años buscan la Campana los nazarenos de la Estrella, San Gonzalo, la Trianera, la O y el Cachorro.

Detrás de El Cairo hay una hermosa historia egipcia que siempre termina en siete. Podía empezar en 1937, el año que nace Juan Luis Salas Martínez, que desde Villalba del Alcor vino a Sevilla tras la estela de otros paisanos. El padre de los cinco varones que ahora llevan el timón de los negocios: Antonio, Diego, Luis Matías, Victoriano, Iván, que lo han hecho nueve veces abuelo y cuatro veces suegro de Amelia, María Jesús, Carmen y Patricia.

La historia podía empezar en 1947. Ese año Matías, tío político de Juan Luis Salas, abre en Villalba, junto a la parada del autobús Sevilla-Huelva, un bar al que le pone de nombre El Cairo. Matías dejó el pueblo en años de mucha penuria. Años de guerra y primera posguerra en que trabajó en el cabaré gaditano Pay-Pay, evocado muchos años después en una canción de Pasión Vega. La sala de fiestas cerró y con su concuñado decide embarcarse en un buque de los Ybarra. Matías, émulo de Salgari, conoce puertos de medio mundo y en uno de los atraques sucumbe ante los encantos de El Cairo. El día que vuelve a su pueblo para abrir un bar elige el nombre de la capital egipcia para sellar esa fascinación.

Podía empezar en 1977. En marzo de ese año nace Iván Salas, el quinto hijo de Juan Luis Salas y Ana Lozano. En noviembre abre El Cairo en la esquina de Reyes Católicos con Pastor y Landero. Se instala en lo que había sido un taller de bicicletas. Después incorpora un local que fue pastelería y zapatería y para la ampliación de 1991 se hace con un espacio que perteneció a Argentaria. Un sueño hecho realidad. "Entre los 13 y los 38 años, mi padre trabajó en El Cairo que había abierto su tío en Villalba del Alcor".

"Ninguno de los cinco hermanos hemos estado en El Cairo", dice Iván. "Por aquí han venido egipcios, algunos de muchísimo nivel, y al ver nuestros rasgos morenos, preguntan si somos egipcios". Su pueblo no miraba al Oriente. "Dicen que el primer vino que llega a América data de Villalba del Alcor". A tres kilómetros de Manzanilla forman un campus magnético, Oxford y Cambridge de los taberneros. El año que abrió El Cairo en el Arenal, frente al mercado del Pópulo, triunfó El Faraón de Camas en la Maestranza. Al otro lado del puente se crió Lole Montoya, trianera que descubrió en Egipto otra manera de entender la música.

El Cairo da nombre a un hostal de diez habitaciones con vistas al Guadalquivir, el Nilo americano. Los Salas abrieron consulados en la calle Almansa y en los bajos del hotel Occidental. Paisanos de Robles, Modesto y El Espigón, los tres mayores nacieron en Villalba. Victoriano e Iván, en una clínica de monjas de la calle Trajano. La situación del país aparcó unas jornadas gastronómicas con la Embajada egipcia. Matías, el marinero del Pay-Pay, murió en 1981, el año que Mubarak accedió a la presidencia egipcia. "No tuvo hijos, su mujer murió antes que él", recuerda Iván, "los últimos años los pasó con nosotros, lo recuerdo siempre con su boina,cariñoso con todos nosotros".

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