Sevilla

El juez otorga al padre la custodia del futuro hijo de la parricida de Pilas

  • El abogado de Sara López recurrirá la decisión al entender que su cliente desconfía y tiene miedo de su marido · Los investigadores barajan la hipótesis de que la acusada mató a los niños por despecho

El juez otorga al padre la custodia del futuro hijo de la parricida de Pilas

El abogado de Sara López recurrirá la decisión al entender que su cliente desconfía y tiene miedo de  su marido · Los investigadores barajan la hipótesis de que la acusada mató a los niños por despecho

El futuro hijo de la presunta parricida de Pilas se criará con su padre. El juez de Instrucción 3 de Sanlúcar la Mayor otorgó ayer la custodia del niño aún no nacido a Francisco Antonio H. L., el marido de la acusada de congelar a dos bebés en su casa del número 51 de la calle Beatriz de Cabrera de Pilas. El magistrado notificó esta decisión en un auto emitido el día después de que se celebrara una vista en la que escuchó a ambas partes y en la que la Fiscalía solicitó que se concediera la custodia al padre, tal y como éste había pedido antes.

Esta decisión será apelada por la defensa de la presunta parricida, que ejerce el abogado Manuel Caballero. El letrado tiene previsto presentar un recurso ante la Audiencia Provincial de Sevilla en los próximos días, antes de que se produzca el nacimiento del niño. Sara López está actualmente embarazada de casi ocho meses. Al igual que hizo con los dos embarazos anteriores, en esta ocasión había logrado ocultar su estado de gestación y ni su marido ni sus familiares tenían conocimiento de ello.

Durante la vista para determinar la custodia del nasciturus, el letrado de Sara López pidió que el bebé que va a nacer fuera entregado a la familia de su cliente. La presunta parricida desconfía de su marido y asegura que le tiene miedo, si bien en la pareja no constan antecedentes de malos tratos físicos. La mujer, de 35 años, admitió ser la madre del primer bebé hallado por su marido el 9 de noviembre en un congelador de su casa de la calle Beatriz de Cabrera, pero insiste una y otra vez en que no recuerda absolutamente nada de un segundo embarazo ni de otro parto. El cadáver de un segundo recién nacido fue encontrado de nuevo por el marido cuando limpiaba una nevera tipo arcón el pasado martes 27 de noviembre.

A raíz de este nuevo hallazgo, el juez ha ordenado el registro de seis inmuebles y dos fincas en Pilas, todos ellos propiedad de la familia de la acusada. Si el miércoles se registró un olivar junto al corredor verde, ayer se inspeccionaron varias casas, entre ellas las de la hermana y la de la madre de Sara. En la casa de la primera, situada en el número 1 de la plaza de Huelva, el registro se prolongó durante varias horas. Los agentes de la Guardia Civil revisaron también un inmueble colindante a esta vivienda, una casa en construcción en la que el cuñado y el marido de Sara López guardan el material de la empresa de albañilería en la que trabajan. Este local, y el Citroën Saxo del cuñado de la presunta parricida, fueron inspeccionados con perros especializados.

Por la tarde continuaron los registros en un solar de la familia en la calle Beatriz de Cabrera, la misma de la vivienda en la que aparecieron los recién nacidos, y en la casa de la madre de Sara. En esta vivienda, un chalé de la calle Santa María la Mayor, los Bomberos revisaron un pozo que se encuentra en el jardín. Todos los registros dieron resultados negativos y no aparecieron indicios de que Sara pudiera ocultar más bebés. Pese a ello, hoy continuarán estas pruebas con tres inspecciones más.

La Guardia Civil trata de esclarecer el motivo por el cual la acusada mató presuntamente a los niños. Una de las teorías es que sufra algún trastorno o enfermedad mental, algo que los psicólogos que la han atendido parecen descartar por su manera de comportarse. Para los especialistas, Sara López es un caso extraño de comportamiento humano y rompe con todos los perfiles de psicóticos. La consideran una persona muy inteligente, y prueba de ello es que ha ocultado tres embarazos, el último no sólo a su familia sino al juez y a los guardias civiles que la detuvieron.

Más peso tiene la hipótesis de que la mujer acabara con los bebés por despecho hacia su marido, ya que posiblemente quería alejarse de él y al quedarse embarazada no quisiera tener hijos suyos. Según los vecinos, la pareja se había distanciado en los últimos años, pero tampoco constan referencias ni a malos tratos ni a que las relaciones sexuales fueran obligadas. Aun así, difícilmente pudo Sara parir dos veces sin ayuda de ninguna persona.

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