El Pabellón Real: Un regreso a la esencia de Aníbal González
Urbanismo saca a licitación el proyecto de obras basado en un proceso de “vaciado” que eliminará los añadidos de 1968, permitiendo que el propio edificio se explique a sí mismo y, con ello, la manera de hacer de su creador
Sevilla impulsa el Centro Aníbal González en el Pabellón Real con un innovador proyecto museográfico
El Ayuntamiento de Sevilla ha dado un paso definitivo en la preservación de su identidad histórica con la licitación del proyecto de rehabilitación del Pabellón Real, una de las joyas más emblemáticas de la Exposición Iberoamericana de 1929. Esta intervención no sólo busca restaurar la estructura física del edificio, sino transformarlo en el Centro de Estudios de Arquitectura Aníbal González, un espacio que servirá como museo y punto de referencia para entender el Regionalismo andaluz. El proyecto, supervisado por la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, representa un esfuerzo técnico y filosófico por devolver al monumento su esplendor original, eliminando las alteraciones sufridas a lo largo del siglo XX. El presupuesto del contrato mixto de obras y su adecuación asciende a 4.937.769,29 euros (sin IVA) y el plazo de ejecución es de 18 meses.
La historia del Pabellón Real ha sido testigo de diversas transformaciones que, con el tiempo, desvirtuaron su concepción inicial como “joyel” de ladrillos y esmaltes. Diseñado por el insigne arquitecto Aníbal González, el edificio fue concebido como el intérprete perfecto de una raza milenaria, la andaluza, capturando un estilo que Ortega y Gasset describió en 1942 como una conciencia clara del carácter propio. Sin embargo, en el año 1968, el edificio sufrió una intervención drástica que lo convirtió en sede de oficinas administrativas, introduciendo entreplantas y estructuras que fracturaron su espacialidad interior.
El actual proyecto de ejecución tiene como objetivo primordial la recuperación de esa espacialidad original y su relación directa con el entorno de la Plaza de América y del Parque de María Luisa. Para lograrlo, los técnicos han diseñado un proceso de “vaciado” que eliminará los añadidos de 1968, permitiendo que el propio edificio se explique a sí mismo y, con ello, la manera de hacer de su creador. Esta acción de vaciado no implica un vacío absoluto, sino un ejercicio de depuración que busca la pureza de un diseño que se reinventa respetando sus raíces góticas y regionalistas.
Un reto estructural y técnico sin precedentes
La rehabilitación del Pabellón Real ha sido calificada como un reto tremendamente complejo por los especialistas encargados de la obra. El trabajo de documentación previa, iniciado en mayo de 2020 y desarrollado incluso durante el confinamiento por la pandemia, ha sido fundamental para entender las patologías del edificio. La empresa especializada Labrum realizó estudios constructivos y patológicos detallados que revelaron la necesidad de intervenciones estructurales críticas.
Uno de los mayores desafíos es la estabilización de los muros de carga, que son notablemente esbeltos y han sido sometidos a esfuerzos inadecuados por las estructuras metálicas introducidas en la década de los 60. El proceso de desmontaje de la estructura de 1968 debe ser extremadamente meticuloso para no comprometer la estabilidad del conjunto. Para ello, se instalarán perfiles UPN perimetrales y anclajes químicos con pernos de acero para repartir las cargas de forma lineal a lo largo de los muros históricos.
Además, se han detectado y localizado graves concentraciones de humedad en los techos de diversas plantas, asociadas principalmente a filtraciones desde la entrada y deficiencias en la red de saneamiento. La solución prevista incluye la sustitución completa de dicha red y la aplicación de inyecciones de resina en la base de los muros, con un proceso de saturación que garantiza una humedad residual inferior al 6% y una garantía de durabilidad de 25 años.
Arquitectura de luz y transparencia
La propuesta arquitectónica para el nuevo centro de estudios destaca por su uso magistral de la luz y la transparencia. Se pretende recuperar la cota de arranque del artesonado original mediante una técnica de anastilosis de planos transparentes. Estos elementos permitirán a los visitantes descubrir el sistema estructural de cerchas metálicas ligeras que Aníbal González ideó para el proyecto original.
El edificio contará con “galerías de peregrinos”, unas pasarelas situadas a alturas intermedias que permitirán al espectador observar la escenografía volumétrica desde una posición casi ingrávida. Estas estructuras, diseñadas con un carácter de mueble y fabricadas en acero autoportante, no interfieren con la percepción de los espacios originales, sino que completan la labor didáctica del museo. Según la memoria descriptiva, el objetivo es que el contenido sea tratado como una “joya”, expuesto sobre fondos neutros y con una iluminación precisa que capte toda la atención del visitante.
Programa funcional y superficies
El nuevo centro de estudios se distribuye en varios niveles para compatibilizar el uso expositivo con la gestión administrativa y la investigación. Tras la reducción de la superficie construida –que pasará de los 3.167,88 m² actuales a unos 1.783,65 m²–, el edificio ganará en amplitud y fidelidad histórica.
- Nivel de Semisótano: Con una superficie útil de 644 m², albergará la sala central abovedada, aulas de formación, despachos de dirección, salas de consulta y espacios técnicos para las instalaciones.
- Planta Baja: Será el nivel principal de acceso y el corazón de la visita museística. Incluye salas de exposición de gran escala, como la Sala O (84,91 m²) y la Sala C (166,24 m²), así como diversas galerías laterales orientadas a los puntos cardinales.
- Entreplanta y planta alta: Espacios dedicados a salas de reuniones y mantenimiento, que permiten una gestión eficiente del edificio sin interferir en el recorrido público.
Los materiales seleccionados para esta nueva etapa refuerzan el contraste entre lo histórico y lo contemporáneo. Se utilizarán solerías de mármol blanco, rojo y negro, así como gres porcelánico y barro, dependiendo del carácter de cada sala. Las carpinterías exteriores serán metálicas, ejecutadas con perfiles de acero lacado en negro texturizado y vidrios laminares de seguridad con control solar y aislamiento acústico,.
Un legado que se proyecta al futuro
La rehabilitación del Pabellón Real se integra en una estrategia global para completar la recuperación de la herencia urbana de la Exposición de 1929. Al recuperar su forma y función, el edificio se abre de nuevo a la ciudad y al parque, estableciendo un diálogo con otros hitos culturales cercanos, como el Museo Arqueológico y el Pabellón de Bellas Artes (actual Museo de Artes y Costumbres Populares), ambos también en procesos de mejora.
Con la finalización de este proyecto, Sevilla no sólo ganará un nuevo espacio museístico de primer nivel, sino que asegurará que el legado del Regionalismo continúe vivo, permitiendo que las futuras generaciones admiren la escala y el concepto por el cual fue diseñado este pabellón.
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