Sevilla

La pandilla de San Blas

  • Los vecinos del barrio de Carmona se sorprenden de la actividad delictiva de la banda de jóvenes y apuntan a un bloque de pisos sociales como foco del problema

Una mujer limpia la puerta de una casa en la parte más alta de la calle Bodeguilla, en el corazón del barrio de San Blas, en Carmona. Extiende lejía sobre el poyete de mármol y riega luego con una manguera. Dice que la noche anterior un grupo de jóvenes ha pasado varias horas haciendo una botellona allí. Se ha encontrado la entrada llena de botellas, de orines y de pequeñas pintadas en la fachada. Dice que es una empleada, que no vive en la casa, pero que la dueña le ha contado que la noche ha sido dura. A unos metros está sentado un hombre que dice apreciar un deterioro cada vez mayor en las nuevas generaciones del pueblo.

"No vivo en Carmona, pero vengo mucho, y este pueblo está cada vez peor, con lo bonito que es. Hay un grupo de chavales que se lo está cargando", dice. Cuenta que los ve vestir con ropas de marca. "¿De dónde sacan el dinero si no trabajan? Ni uno sólo de ellos trabaja. Pues, si no andan con líos de droga, vete tú a saber. Todo el día sin hacer nada, tirados ahí, con la motito para arriba y para abajo. Y, eso sí, la ropa cara".

El barrio de San Blas es parte del conjunto histórico monumental de Carmona. Es la antigua judería de la población, pero en los últimos días se ha convertido en noticia por ser el lugar de origen de una banda implicada en demasiados sucesos violentos en la provincia. Un grupo de jóvenes de este barrio atacó a una banda de música del Viso del Alcor el pasado mes de marzo. Hace unas semanas agredieron a botellazos a un joven de Carmona en una zona de movida. Y el último episodio, el más grave, fue el tiroteo ocurrido en Fuentes de Andalucía.

"De eso sí que me enteré. Estaban en la feria de Fuentes y, por lo que me han contado, un chavalín de allí se puso a deslumbrarlos con un lápiz de estos de rayos láser. Entonces el Ruso volvió para Carmona, cogió una pistola, se fue otra vez a Fuentes y disparó contra los que le habían deslumbrado con el láser. ¿Qué mentalidad hay que tener para hacer eso? Hay que estar verdaderamente tarado", cuenta el hombre mientras contempla como la mujer termina de limpiar el portal. El Ruso al que hace alusión es el supuesto líder de la banda, actualmente en prisión por el tiroteo de Fuentes, un joven de origen ucraniano pero criado en Carmona.

Unos metros más adelante, un hombre encala una fachada. Se le pregunta por la seguridad del barrio y suelta una sonrisa de resignación. "No vivo aquí, es mi cuñada quien lo hace. Pero le han robado en varias ocasiones, le han quitado una moto y le han entrado en el garaje". San Blas es un barrio muy tranquilo. Por sus calles blancas, empedradas y estrechas apenas pasa gente. Sí se ven albañiles retocando las fachadas y las ventanas. Ninguno de los vecinos quiere dar su nombre. Admiten hablar del problema de la inseguridad pero sin revelar su identidad.

Todos coinciden en el origen del mal, un bloque de viviendas sociales situado en la misma calle San Blas. Desde lejos se oye la música a todo volumen y unas risas. Una joven baja las escaleras y grita el nombre de una amiga. "¡¡¡Vaneeeee!!!". "¿Quéeee?", llega desde otra parte del edificio. A la pregunta le sigue una ristra de insultos irreproducible. La aludida no responde y la joven se marcha calle abajo.

"Ya véis lo que hay aquí", dice un vecino de la misma calle. "No son malos chavales, pero se hartan de cerveza y se encienden. Y entonces no hay quien les aguante". El vecino señala una farola rota de una pedrada mientras relata que cada tarde hay carreras de motos en su puerta. "Pero a mí nunca me han hecho nada, con los vecinos no se meten, la verdad, supongo que irán a buscar jaleo por ahí fuera".

En la tienda de alimentación del barrio le dan la razón. "Aquí ha venido el Ruso a comprar y no ha habido problemas. Siempre educadísimo. Y siempre comprando pasteles y zumos, nada más. Yo lo he visto muchas veces, un chico alto rubio con un coche amarillo, pero aquí nunca ha hecho nada malo. Me sorprendí cuando me enteré de lo que había pasado".

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