"Le pasó dos veces por encima"
La Policía busca a un ciudadano rumano que atropelló a una niña de 11 años en el mercadillo del Charco de la Pava y se dio a la fuga tras causarle lesiones muy graves, que la han mantenido diez días en la UCI.
A Marco Antonio Martínez le llamaron el domingo 25 de septiembre para avisarle de que su hija había sufrido una caída de la bicicleta y estaba en el hospital Virgen Macarena. "Había ido al mercadillo del Charco de la Pava con unos familiares y pensamos que no tendría nada grave. Mi mujer fue antes al hospital y cuando yo llegué me la encontré llorando". Su hija, Ainhoa, de 11 años, no había sufrido ningún accidente con la bici, sino que había sido brutalmente atropellada por un conductor que le pasó dos veces por encima con el coche y luego se dio a la fuga.
Sufrió quemaduras y erosiones en ambos brazos, fracturas en la cadera y las piernas, tiene nueve costillas rotas, un pulmón ligeramente perforado y lesiones en un ojo. Desde el día que ingresó en el hospital ha sufrido varias operaciones y la evolución ha sido buena. "Cuando vi a mi hija cómo estaba, reventada completamente, empecé a darle cabezazos a las paredes. Yo pensaba que me iba a encontrar lo típico en una caída de bici como las que había tenido antes: los tobillitos dañados y las rodillas desolladas, pero nunca esperaba algo así". Ayer, a la hora en la que el padre atendía a este periódico, estaba a punto de pasar a planta tras pasar diez días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Quien le causó estas lesiones tan graves fue un conductor de origen rumano que se marchó a toda velocidad del Charco de la Pava. El atropello fue consecuencia de una fuerte discusión entre un grupo de rumanos en el mercadillo. En un momento de la trifulca, uno de los participantes en ella se subió al coche y dio marcha atrás bruscamente derribando un tenderete y atropellando a Ainhoa, que se encontraba sentada en una nevera.
"Le pasó dos veces por encima. Primero cuando dio marcha atrás y luego cuando se dio a la fuga", explica el padre de la víctima, que sigue sin entender la actitud del conductor. Eran las dos y media de la tarde del 25 de septiembre y la explanada en la que se celebra el mercadillo estaba muy concurrida. "Me han contado algunos testigos que el conductor decía que ese día tenía que matar a alguien. Iba como loco, a toda velocidad, y hubo varias personas que se salvaron de milagro gracias a que se apartaron a tiempo. Y no tenemos que lamentar una desgracia porque mi hija tiene 11 años pero es más grande que los niños de su edad y eso la ha protegido un poco. Si le hubiera pasado a una niña más pequeña, como por ejemplo mi sobrina, que también estaba allí, a lo mejor no habría tenido tanta suerte".
El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se ha hecho cargo de la investigación y continúa buscando al autor del atropello, que está perfectamente identificado y al que sólo falta localizar para proceder a su detención. Quienes sí han sido arrestados son otras dos personas que participaron en la discusión y que se dieron a la fuga también sin socorrer a la menor. A ambos, también de origen rumano, les atribuye la Policía un delito de omisión del deber de socorro.
Los padres confían en que la difusión del caso permita aumentar el número de testigos. "Nos han comentado que aquello estaba lleno de gente, hubo muchas personas que tuvieron que ver algo", dice Marco Antonio. A raíz de la aparición en las noticias, hay ciudadanos que han hablado con la familia asegurando que no habían dicho hasta ahora nada por miedo.
Los padres confían en que toda persona que viera el atropello se ponga en contacto con la Policía Nacional. "El conductor está identificado y sólo falta localizarlo. Esperemos que no se haya ido a su país. Aun así, cuantos más testigos mejor".
El padre de la víctima asegura que su hija dice que podría reconocer sin duda alguna al autor del atropello. "Así nos lo ha dicho, e incluso nos ha pedido que la Policía le enseñe fotografías porque dice que podría identificarlo de manera rotunda", relata. La fortaleza de la niña es admirable y llega a emocionar con lo que cuenta su padre. "Nos dice que no nos preocupemos porque no le duele nada. Y eso que tiene las piernas y la cadera llena de clavos. Dice que su tío y su abuela, que fallecieron en el año 2009, la han protegido".
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