Asentamientos ilegales Los 'gorrillas' hacen su casa en la Macarena

"Esto es peor que una 'botellona"

  • Los vecinos de San Gil se sienten "perseguidos" por dos indigentes que se instalaron en la plaza hace más de un año · Cansados, reclaman al Ayuntamiento una solución

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"Al que llame a la Policía le cortamos el pescuezo". Es una sola de las amenazas que llevan escuchando más de un año los vecinos de la plaza San Gil, justo detrás de la Basílica de la Macarena. Cada día se levantan con peleas, gritos, ladridos, amenazas y con un fuerte olor a orina que inunda la entrada de sus viviendas, donde están instalados dos indigentes. Los residentes en esta plaza están desesperados y cansado de presentar numerosos escritos ante el Ayuntamiento sin recibir ninguna solución. En la última queja, con sello del miércoles pasado, se pide a las autoridades municipales que "se tomen las medidas para la comprobación y erradicación de estos hechos".

El relato de los vecinos retrata la vida cotidiana de dos aparcacoches, a los que conocen por sus nombres de pila. "Tras ganarse algunas monedas compran latas de bonito y vino para mezclar con refrescos; ya por la tarde comienzan a beber y, por la noche, invitan a cinco o seis amigos a la fiesta, en la que son continuos los gritos y discusiones", aseguran los vecinos de la plaza de San Gil. Isabel Román, propietaria de una casa en dicha plaza, añade que tiene miedo de que se produzca un incendio. "Fuman en los colchones, se quedan dormidos y hay muchos coches aparcados cerca", advierte.

Un paseo por la zona muestra cómo la acera de la parroquia de San Gil está inutilizada, al estar ocupada por varios enseres: colchones, un carro de la compra lleno de ropa vieja, cojines e incluso muebles que se sujetan en una señal de tráfico, según explica Manuel Gil, otro de los vecinos desesperados.

El tránsito por la calle es complicado, pues la vía se estrecha por los coches aparcados."Tapan una señal para poder aparcar los coches en las dos aceras, cuando sólo se puede estacionar en un lado", denuncian varios residentes.

Una de ellas, María Dolores Sánchez, aclara que el jueves pasado Lipasam baldeó un poco la zona y se llevó algunas cosas. Eso sí, con presencia policial. Lo mismo ocurrió el día anterior, miércoles 12, cuando los vecinos llamaron a la Sociedad Protectora de Animales. "Nos dicen que no pueden actuar sin presencia policial y que no se puden llevar ningún perro, a no ser que sea requisado por la autoridad", añade esta vecina.

El dueño de la peluquería Pedrollega a su negocio todos los días una hora antes para limpiar la puerta "de orines y drogas". "Las señoras dejan de venir por miedo a cruzarse con estas personas", lamenta el peluquero. Rosario Trinidad, otra vecina, asegura que llegóa presenciar una pelea en la que tuvo que intervenir una ambulancia para llevarse al herido. "Les dices algo y te visten de limpio con amenazas", asegura esta residente, que añade: "No me podéis decir nada porque esto es mío, y me tenéis envidia porque yo pago ni luz ni agua, eso me dicen".

María Dolores, Rosario, Isabel... son algunas de las vecinas que han presentado varias veces las quejas al Ayuntamiento y aún esperan una respuesta definitiva.

El presidente de la comunidad número 6, Manuel Valdés, lamenta que estos indigentes hagan sus necesidades junto a la parroquia. "Mi señora y yo salimos por separado para que no sepan que hemos dejado la casa sola", explica. Valdés entiende que en algún sitio tendrán que dormir, "pero si la ley les permite dormir en la calle, lo que pedimos es que no sea siempre en la nuestra", reclaman indignados.

Este representante vecinal lo tiene muy claro. "Esto es peor que la botellona, a los chavales se les puede llamar la atención, pero nadie se atreve a hacerlo aquí".

Sus relatos confirman su desesperación, pero ninguno se rinde, aunque tengan que inundar de escritos el Ayuntamiento.

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