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"Los periodistas usamos con mucha ligereza la palabra líder"

  • Mercedes de Pablos Candón. Estuvo en la oposición a la mayoría absoluta de Zoido

  • Esta periodista no estuvo todo el mandato porque Susana Díaz, entonces consejera de Presidencia, la nombró directora del Centro de Estudios Andaluces

Periodista de raza y de razón, Mercedes de Pablos (Madrid, 1958) pasó fugazmente por la política municipal. Dirige el Centro de Estudios Andaluces. Dos hijos: Matilde y Tomás.

-En su familia (madre alcaldesa, hermano alcalde, hermana concejal de Educación) es la única que estuvo en la oposición...

-Siempre, dentro y fuera de casa.

-¿Le dio pena no conocer a Juan Espadas como alcalde?

-Pero ya descubrí en él a un líder. Los periodistas usamos con mucha ligereza la palabra líder. El liderazgo sólo es liderazgo moral y la autoridad, autoridad moral; lo otro es autoritarismo, dirección. Estoy pensando en líderes morales como Diamantino o Cortázar.

-¿Se arrepiente de esa etapa?

-Como ciudadana y periodista, es una experiencia que debería ser obligatoria. El trabajo en el Ayuntamiento es como el del ama de casa. No se acaba nunca, la ciudad es un ente vivo, escandalosamente vivo. Cualquier concejal, salvo que sea un corrupto, merece todo el respeto y admiración. A mi madre la llamaban a las cuatro de la mañana por un conflicto familiar.

-¿Le quedó algo de Madrid?

-En mi casa se hablaba y se comía en andaluz. Mi padre era de Aracena y mi madre de Cortelazor. Quedaron huérfanos de padre muy jóvenes y sus madres se vinieron a vivir a Sevilla. Aquí se enamoraron y se casaron en la iglesia de Santa Cruz. Pero no tengo nada contra Madrid. Me gustó aquel eslogan de Ruiz Gallardón: si vienes a Madrid, eres de Madrid.

-¿Sus primeras vivencias?

-La Andalucía del grupo Triana, Lole y Manuel, Antonio Gala.

-Desde el Centro de Estudios Andaluces, ¿el sevillano es más sevillano que andaluz?

-No hay una sola Sevilla. Cada sevillano se erige en portador de la esencia de Sevilla y yo me incluyo. Esa convivencia de tantos yoes, tantos egos es fantástica. Me gusta la ciudad con ruido y tensión. Lo contrario es la muerte. Lo que retrata Sergio del Molino en su libro La España vacía.

-¿Hizo información municipal?

-Estuve en Cultura. Más que periodista soy radiofonista. En la visita del Papa del 82, metimos un micrófono en una casa de la calle Sor Ángela de la Cruz.

-En la Feria, Ortiz Nuevo se quedó dormido ante su micrófono...

-En la Feria de 1979 conocí a María del Monte y la llevé después a Canal Sur. Hicimos el primer programa de poesía en la radio, con Raquel Rico Linaje, Abelardo Linares, Javier Salvago. Conocí el arte con los mejores mentores: Paco Cortijo, Paco Molina, Joaquín Sáenz, descubrí otras Sevillas con Ignacio Vázquez Parladé o Juan Bosco Díaz Urmeneta.

-¿La oposición municipal es como comerse una exclusiva?

-Al revés. Es lo más parecido al periodismo, tienes que estar vigilante de la gestión del gobierno y transmitir lo que opina la calle.

-El Ayuntamiento le publicó algún libro...

-El primero era sobre la prensa, el otro día lo encontró en el Jueves Antonio Molina Flores. La Biblioteca de Temas Sevillanos que dirigía Antonio Collantes de Terán me publicó el segundo, La Sevilla del balón. Me ayudó Tomás Furest.

"La oposición municipal es como el periodismo: vigilas al gobierno y transmites la opinión de la calle"

-¿Su primer alcalde?

-Estaba Fernando Parias, que inauguró el mercado del Arenal.

-¿Hizo un máster de Transición?

-Llegué el verano de 1978 y en diciembre se votó la Constitución. A los más jóvenes nos mandaban a los partidos chicos. Conocí a Juan Antonio Maesso, que era trotskysta; a Isidoro Moreno, maoísta. En el instituto Murillo votó Pina López Gay y le metí el micrófono al general Merry Gordon.

-Un año después vive las primeras elecciones municipales...

-Las elecciones, las Olimpiadas, incluso algo luctuoso son un acontecimiento en la radio. Pura adrenalina, un subidón de emociones.

-¿Algo más raro que concejal?

-Fui musa de la Alameda en el único Carnaval, el del pregón de Ocaña. Me hizo el traje Esperanza Flores, la mejor modista de trajes de flamenca. Una hippy de familia bien que hizo una auténtica revolución en la ciudad. Con el traje de flamenca, que sólo llevaban las niñas de pueblo, acaba la lucha de clases en la Feria. Lo lleva la señora que limpia los servicios de Santa Justa y la dueña de la mayor empresa del metal de Bielorrusia.

-¿Por qué dejó el Consistorio?

-La consejera de Presidencia, Susana Díaz, me llamó para dirigir el Centro de Estudios Andaluces. No cobraba en el Ayuntamiento.

-¿Qué le parece la versión de 'El Principito' en 'andalú'...

-Me parece bien, pero absolutamente irrelevante. Un dirigente del Frente de Liberación Andaluza vino a la radio para partirme la cara porque decía que hablaba castellano. Lo realmente grave es que en las escuelas estamos convirtiendo la enseñanza de la Lengua en una ciencia forense. Los niños no saben hablar, no saben rebatir, no utilizan esa herramienta que nos convierte en seres especiales y vertebra el conocimiento.

-¿Por qué se desconfía de los políticos?

-Según unos estudios recientes, la crisis económica ha hechos menos estragos en las sociedades donde el bienestar se asume de manera colectiva que en los que se vive de manera individual. Los latinos somos ocurrentes, disparatados, pero individualistas.

-¿Qué ha cambiado desde el 78?

-Antes los periodistas estábamos siempre en la calle. No sé cómo no terminamos odiando el Adagio de Albinoni que siempre sonaba en el bar donde nos reuníamos.

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