"Fuisteis pioneros con casi nada"
La factoría Renault conmemoró ayer los 50 años de la fabricación de cajas de velocidades · El alcalde de Sevilla reivindicó la gesta industrial como exponente de una ciudad "muy currante y preparada"
El mismo día que Renault anunciaba en París que en octubre sus ventas de vehículos se redujeron un 14% en todo el mundo respecto al mismo mes del año pasado, en Sevilla se recordaba el empuje, ingenio y profesionalidad de unos hombres que hace cincuenta años, con casi nada a favor, crearon la factoría de cajas de velocidades más importante de España. "Fuisteis pioneros con casi nada", dijo el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, "os pido permiso para presumir de vosotros y poneros como ejemplo".
Fue un acto emotivo que empezó con la gesta de los titulares de la calle Medina y Galnares: Felipe Medina Benjumea -hermano de los arquitectos Rodrigo y Felipe- y Francisco Galnares, artífices de este prodigio de la industria sevillana, socios de la primera aventura, cuando en 1938 adquirieron estos terrenos en los que se ubicaría la firma ISA (Industrias Auxiliares de Aviación), cuya propiedad adquirió en 1966 Fasa Renault. Desde hace medio siglo se han fabricado casi 19 millones de cajas de velocidades, con un perfeccionamiento en silencio o marcha atrás recordado por François Frenette, un normando que desde hace tres años dirige la factoría sevillana.
El alcalde se sentía como en casa: "De niño viví muy cerca de aquí y los trabajadores de Renault me conformaron". Recordó que rara ha sido la corporación que no ha contado con un concejal que no haya trabajado en Fasa Renault. De su partido pertenecieron a la plantilla José Antonio García -fue presidente del comité de empresa-, José Gallardo, Manuel Gómez Lobo o el padre de Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
Renault eligió dos vidas ejemplares para hacer un recorrido por medio siglo de historia. En 1959 moría Francisco Galnares, uno de los fundadores; en 1960 se incorporaba a la dirección de ISA su hijo Manuel (Sevilla, 1931), ingeniero aeronáutico que ayer recordó la imaginación que sus antecesores le echaron al retroceso de la industria aeronáutica optando por el camino de "motorizar España cuando aquí sólo había bicicletas". El paraíso de Torrijos. Galnares evocó sus viajes a París para homologar las piezas, la última el piñón de ataque, o las diferencias de criterio con los franceses, especialistas en la técnica del afeitado. Enrique Medina fue el primer director de la fábrica; faltó por problemas de salud. Francisco Carmona, el segundo, ya falleció y recogió el presente su viuda, Felisa Mejía.
Cándido Rincón pertenece a las nuevas generaciones. En 1992 terminó Formación Profesional en la rama del Metal. Hijo de un empleado de Renault, en 1997 se incorporó a la fábrica. Todos destacaron la condición de Renault como gran familia, como forma de vida y proyecto de ciudad. Frenette, el director, fue entregando las medallas conmemorativas del cincuentenario a representantes de todos los oficios.
Ninguno de los oradores obvió la situación económica, que sabrá afrontar este "barco de madera con tripulantes de hierro", en palabras de José Ángel Domínguez Calatayud, director de Comunicación. Sánchez Monteseirín puso esta fábrica como ejemplo de la apuesta de la ciudad "por un urbanismo productivo en lugar del urbanismo residencial o especulativo". Reivindicó la historia industrial de la ciudad, "poco valorada y conocida, que queda siempre oculta por la enorme brillantez de las cosas de siempre". "Sevilla es una ciudad festiva y divertida, pero de gente muy currante y muy preparada. Hoy día se puede sustituir o deslocalizar, casi todo se puede hacer en cualquier sitio, pero la calidad es insustituible, esa tradición que ha pasado de padres a hijos".
Manuel Franco Jiménez, miembro del comité de empresa, fue uno de los galardonados y entregó a Frenette un álbum de fotos antiguas. En las reuniones del convenio los intercambios han sido menos sentimentales. Este sindicalista, con más de treinta años en la empresa, agradece las palabras del alcalde y de Chaves, pero no se le escapa que el futuro inmediato está lleno de nubarrones. En Renault se traducirá en la no renovación de los contratos temporales y la paralización de los llamados contratos de relevo.
Hasta abril de este año, la factoría sevillana tenía la exclusiva de la caja de cambios TL4. A partir de entonces también se hacen en la factoría rumana de Pitesti, donde se fabrica la gama Dacia, la única que en tiempos de recesión ha experimentado un incremento notable en las ventas. Renault siempre supo sobreponerse a las adversidades. La fábrica de cajas de cambio estuvo a punto de venderse a Valladolid, operación que se frenó con el papel fundamental de Javier Benjumea Puigcerver. Y la incorporación de la caja TL4 permitió rejuvenecer la plantilla y pasar de 800 a 1.200 trabajadores. La empresa negó que "de momento" se hagan nuevas paradas de actividad, cosa que sí ocurrirá once días en la factoría de Valladolid y catorce en Palencia.
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