Pirotecnia en Navidad

Temporada alta de petardos

  • La Subdelegación del Gobierno ha activado esta semana la campaña de inspecciones

  • En Sevilla hay 28 comercios autorizados para la venta de este tipo de productos al por menor

  • Su uso está prohibido del todo a menores de 12 años

  • El 112 insiste en que no son juguetes

Una de las cinco tiendas con las que pirotecnia Los Niños tiene en la capital y la provincia. Una de las cinco tiendas con las que pirotecnia Los Niños tiene en la capital y la provincia.

Una de las cinco tiendas con las que pirotecnia Los Niños tiene en la capital y la provincia. / José Angel García

Con más división de opiniones que otras tradiciones, el uso de pirotecnia es una costumbre arraigada durante las fiestas navideñas. Pero ello no debe hacer olvidar que la pólvora –por pequeña que sea la cantidad del artefacto– entraña cierto riesgo, que tiene que ver casi siempre con un uso inadecuado.

Hay que priorizar la precaución y seguir los consejos, sobre todo, con los menores. Así lo ha recordado la Subdelegación del Gobierno en Sevilla y el servicio de emergencias 112, que insiste en que no es un juguete, en la semana en la que se activa una campaña con más inspecciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil, junto a los ayuntamientos, para detectar a los locales que venden de forma ilegal.

La edad mínima permitida para usar estos productos es los 12 años –aunque con frecuencia se vea a niños más pequeños– y sólo para el tipo F1, los que tienen un riesgo muy reducido y pueden usarse incluso en interiores, como bombitas, bengalas de palillo, surtidores o voladores. Nada de cohetes y petardos.

Carlos Toscano, subdelegado de Gobierno en Sevilla, insiste en que los padres deben ser “responsables”, “implicarse” en la cocienciación y evitar que “la inexperiencia” se mezcle con la “curiosidad y el descuido”.

Cada vez tienen más éxito los productos con más efectos lumínicos y menos ruidosos

La edad mínima se eleva hasta los 16 años para otras categorías, como los populares petardos y las fuentes. Éstos además sólo pueden lanzarse al aire libre. Cohetes, truenos o tracas (el tipo F3) se reservan para los mayores de 18 y siempre –insisten autoridades y profesionales del sector– siguiendo las instrucciones que indique cada fabricante.

Los artificios deben estar etiquetados de manera visible, en castellano y con marcado CE, que indica conformidad con las normas de la UE.

Para garantizarse que sea así es importante acudir a los establecimientos que han pasado todos los controles y están legalizados. En Sevilla son 28 con autorización permanente o temporal para vender todo tipo de pirotecnia al por menor.

Once están en la capital y el resto en Alcalá de Guadaíra, Mairena del Aljarafe, Lebrija, Umbrete, Gelves, Utrera, Dos Hermanas, Bollullos, Benacazón, Sanlúcar la Mayor, Umbrete, Estepa, Morón y Los Palacios.

La Navidad supone para ellos entre el 75% y el 90% de las ventas y su chupinazo lo marca el 22 de diciembre, el día de la Lotería, hasta el 31. Los negocios consultados apuntan que hasta ahora la clientela no ha aumentado, pero la que acude sí se gasta algo más que otros años. La mayoría, además de la experiencia de su personal, cuenta con vídeos y material explicativo adicional para sus clientes. 

Un cartel en el que se advierte de las edades mínimas para usarlos en pirotecnia San Bartolomé, con punto de venta en Bollullos. Un cartel en el que se advierte de las edades mínimas para usarlos en pirotecnia San Bartolomé, con punto de venta en Bollullos.

Un cartel en el que se advierte de las edades mínimas para usarlos en pirotecnia San Bartolomé, con punto de venta en Bollullos. / M. G.

La venta ambulante está prohibida y no pueden venderse sueltos, fuera de sus envases. Un sólo comprador no puede adquirir más de 10 kilos netos.

Pese a éstas y otras restricciones, con frecuencia se ven en quioscos y bazares. La Subdelegación aclara que ello sólo es legal previa autorización de la Guardia Civil y para artefactos con cantidades muy pequeñas de pólvora. Son apenas cuatro referencias, de la categoría 1, salvo truenos de impacto, de los que sólo se pueden almacenar además cinco kilos. Porque su acumulación en malas condiciones también entraña riesgos.

Según datos de la Subdelegación del Gobierno, en 2017 se incautaron y de destruyeron 42 envases, de varias categorías, en Osuna. En Marchena, en cuatro intervenciones, se hizo lo mismo con 110 envases y 1.520 petardos y cohetes. En la capital, se interceptaron tres cajas de bengalas, 20 de cien unidades de petardos y 6.200 unidades de otros productos. En Utrera, fueron 100 cajas de bombetas en una actuación, con sus sanciones, entre otros casos.

Los profesionales insisten en que los accidentes se producen casi siempre por un mal uso

Dolores González, propietaria desde hace más de 20 años de pirotecnia Los Niños, con cinco de establecimientos autorizados en Sevilla y provincia, admite que es difícil luchar contra el negocio clandestino. También insiste en que, como el alcohol o los coches, los accidentes con pirotecnia en las fiestas están relacionados “en un 99,99%” con un uso incorrecto o la manipulación. Las quejas tienen que ver también, desde su perspectiva, más con el incivismo, que con el producto en sí.

En cuanto a las tendencias en las ventas, los profesionales señalan que se ha pasado en unos años de unas pocas referencias, a cientos, con gusto cada vez mayor por los efectos lumínicos frente a los sonoros, cuyos límites se redujeron hace unos años con una modificación legal.

Según Rocío Campos Machuca de Pirotecnia San Bartolomé, con establecimiento de venta al público en el parque PIBO de Bollullos, la mayoría de los productos son de importación y proceden sobre todo de China, por la imposibilidad de competir en costes con el país asiático, pese a que en su caso cuentan con una fábrica centenaria. La excepción son los cohetes de humo y las bengalas rocieras, que sí tienen marchamo del Aljarafe.

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