Las prisiones sevillanas soportan una sobrecarga de presos del 30%
La entrada en funcionamiento del centro penitenciario de Morón de la Frontera casi ha duplicado el volumen de internos, que en la actualidad supera los 3.600 · La nueva cárcel es la más conflictiva
Las prisiones de Sevilla tienen un nivel de sobreocupación del 30,99%, lo que significa que por cada celda disponible hay 1,30 internos. Los cinco centros dependientes de Instituciones Penitenciarias que hay en la provincia -las prisiones de Sevilla-I y Sevilla-II, la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra, el Hospital Psiquiátrico Penitenciario y el Centro de Inserción Social (CIS)- albergan a una población reclusa global de 3.603 internos, según los últimos datos facilitados por la Fiscalía de Vigilancia Penitenciaria y el sindicato CSIF de prisiones.
En Andalucía, hay más de 17.000 reclusos -entre ellos 3.300 preventivos- y la cifra se ha incrementado en casi 2.000 internos con respecto al año pasado.
Las cárceles Sevilla-I y Sevilla-II, en Morón de la Frontera, concentran la mayor proporción de reclusos, con un total de 2.933 internos -1.550 en Sevilla-I y 1.383 en Morón-. Para albergar a estos presos, el centro de Sevilla-I dispone de un total de 1.025 celdas, mientras que en el caso de Morón el número de celdas disponibles asciende a 1.214, incluyéndose entre éstas las plazas reservadas para los ingresos, el régimen cerrado y la enfermería. Antes de la creación del CIS, Sevilla-I estaba al borde del colapso, con 1.800 reclusos.
De acuerdo con la capacidad total de ambos centros -2.239 celdas- y el número de internos que habitan en ellas -2.933-, la tasa de sobreocupación de estos recintos se sitúa en el 30,99%, lo que implica un ligero desvío sobre el criterio que fijan la ley General Penitenciaria y el Reglamento Penitenciario, que consagran el "principio celular", de manera que los internos deben alojarse en celdas individuales, salvo que las dimensiones y condiciones de habitabilidad permitan alojar a más de una persona, en cuyo caso se podrá autorizar compartir celda a petición del interno. El artículo 13 del reglamento penitenciario también autoriza "temporalmente" que haya más de un interno cuando la población penitenciaria supere el número de plazas individuales disponibles.
La cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra alberga a unas 180 reclusas y la misma capacidad tiene el Hospital Psiquiátrico Penitenciario, mientras que en el Centro de Inserción Social (CIS), que entró en funcionamiento en julio del año pasado, hay unos 220 internos y casi un centenar más vigilados con pulseras de control telemático.
El representante de Prisiones del CSIF en Sevilla, Claudio Esteban, explicó ayer que el Centro de Inserción Social es el único recinto de Sevilla que tiene capacidad para acoger a nuevos internos, aproximadamente un centenar. En el resto de centros, la tasa de ocupación está "muy por encima de las posibilidades".
El responsable sindical puso como ejemplo el Hospital Psiquiátrico Penitenciario -uno de los dos que hay en todo el territorio nacional, el otro está ubicado en Alicante-, donde hay una situación de camas calientes: hay un grupo de diez o doce internos que van rotando y a los que se conceden permisos terapéuticos de tres días porque no hay plazas para acogerlos a todos a la vez.
Claudio Esteban recordó que a una mayor tasa de ocupación se corresponde una mayor conflictividad y explicó que en la actualidad el centro con un mayor número de incidentes en Sevilla es la nueva cárcel de Morón de la Frontera. "Si tienes un interno por celda no hay peleas", afirmó el representante del CSIF, que destacó que en esta penitenciaría, los altercados son frecuentes, tanto por agresiones entre los propios internos como a los funcionarios que trabajan en la misma. Varios factores influyen en esta situación, como por ejemplo que la inmensa mayoría de los reclusos de Morón están cumpliendo su condena -no hay presos preventivos salvo excepciones por motivos de seguridad, como el presunto asesino de Marta del Castillo, Miguel Carcaño- y muchos han llegado procedentes de otras prisiones como Jaén o Córdoba, de las que se supone han salido los reclusos ya de por sí más conflictivos. Otro aspecto que influye es el hecho de que la plantilla está integrada principalmente por funcionarios noveles, sin mucha experiencia en prisiones, lo que redunda a su vez en que haya más complicaciones.
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