Una réplica asturiana de Pasión

Plaza España · Oviedo

Covadonga Monte Vázquez. Llegó de la cuenca minera en 1961, el año de la riada. Su padre buscaba el Guadalquivir y encontraron el Tamarguillo. Hizo Farmacia y se estrenó con jamones de Jabugo.

Covadonga Monte, junto a la alegoría de don Pelayo que recoge el banco de Oviedo.
Francisco Correal

17 de mayo 2015 - 05:03

MACARENO, feriante y currista. El dueño de este perfil era un asturiano de Noreña llamado Enrique Monte, padre de Covadonga Monte Vázquez (Mieres, 1959). Todos los apuntes de ese perfil son la consecuencia de un viaje iniciático. En 1961, Enrique, con su mujer, Esther Vázquez, asturiana de Figaredo, y sus tres hijos, cruza España entera para poner en marcha en Sevilla Hierros del Guadalquivir. Este químico formado en la cuenca minera, hijo de la revolución de Asturias, buscaba la feracidad del río y el mismo año de su llegada se encontró con la riada del Tamarguillo. La rebelión de un arroyo que ya forma parte de la memoria colectiva.

Covadonga, la hija pequeña, es la única que sigue en Sevilla. "En la misma casa en la que se instalaron mis padres, entre la puerta de la Carne y la de Carmona". Sus padres fallecieron. Sus hermanos se fueron: Enrique es catedrático de Microbiología en Salamanca, Esther estudió Historia del Arte y vive en Madrid. "Pero los dos mantienen su casa en Sevilla".

Los dos edificios que escoltan la alegoría de don Pelayo en el banco de Oviedo la llevan a sendos tramos de su biografía. A un lado, la basílica de Covadonga, donde se casaron sus padres. Aquellos aventureros que se conocieron en una romería "como procede en Asturias". La romería del Ecce Homo, que sacan en procesión en Noreña. "Es una copia del Cristo de Pasión de Martínez Montañés. Al original le prendieron fuego en la guerra y la mujer de Camilo Alonso Vega, que era del pueblo de mi padre, se quedó impresionada cuando lo vio en la Semana Santa de Sevilla".

Al otro lado está la catedral de Oviedo, la Vetusta de Clarín. Detrás de ese edificio sitúa la casa sacerdotal en la que residía su tío José, hermano de su padre, canónigo de la catedral de Oviedo "y enamorado de Sevilla". Participó en las Misiones que organizó Bueno Monreal, "a él le tocó Triana, la iglesia de Santa Ana". En la visita de Juan Pablo II a Sevilla en noviembre de 1982, el tío de Covadonga fue uno de los sacerdotes que dio la comunión en la multitudinaria misa del campo de la Feria, vulgo la calle del Infierno. "Murió en febrero con 92 años. Fui a su entierro, la última vez que estuve en Asturias".

En su casa de Sanlúcar la Mayor tiene un hórreo hecho en Villaviciosa y siempre hay fabes y queso de Cabrales. Vive "una dualidad maravillosa". "En 1961, Asturias era una organización social más abierta que Sevilla. Mi madre conducía, iba al volante del Dauphine que le regaló mi abuelo. Era socia del Betis, cuando iban cuatro mujeres al fútbol. Se sentaba al lado de la farmacéutica de Reina Mercedes".

Hierros del Guadalquivir estaba en la Barqueta "justo donde están las paradas del autobús, para aprovechar la proximidad de la vía del tren". Enrique Monte, su padre, era socio de la caseta El Cogollu, en el Prado de San Sebastián. La frecuentaban los asturianos que habían venido al montaje del puente de hierro. Algunos aparejadores e ingenieros se quedaron. Mi padre era feriante y con abono en la Maestranza. A los invitados de Industrias del Besós o de Ensidesa les halagaba mucho que los invitara a la Feria y a los toros. Eso no fallaba".

Siguió la tradición científica de su progenitor y estudió Farmacia. "Empecé la carrera en 1976, el mismo año que muere mi padre". No la esperaba una botica. Se hizo analista clínica, con prácticas en Oncología. Su primer destino profesional, sus primeros honorarios, fueron con Sánchez Romero Carvajal. Vivía en Aracena, trabajaba en Jabugo. Un cometido envidiable, analista de la calidad de los jamones. En 1985 aprueba las oposiciones para el sistema público de salud. Es salubrista. Le da tres o cuatro veces al año la vuelta a Andalucía, implicada en la actualidad en incorporar la Salud en las agendas locales de los ayuntamientos. Sin perder el norte. "Dicen que cuando paso León y empiezo a ver los helechos me cambia la cara".

Cuando vio la película Un lugar en el mundo pensó inmediatamente en su padre. "Sevilla era su lugar en el mundo, siendo tan asturiano como era: allí estaba su familia, sus amigos, su comida". Esa doble racionalidad -una forma muy razonable de vivir las ataduras con un lugar- es contraseña familiar. "Mi sobrino es fundador de la peña bética salmantina. Es hermano de los Negritos, fan de El asesino de la Regañá".

Cambió una región uniprovincial que dio dos jefas consortes de Estado -Carmen Polo, Letizia Ortiz- por un compendio de territorios. "Cuando voy al Ministerio y veo la palabra Andalucía soy la más visceral si cojo un micrófono o pulso un botón". Cerca del banco de Oviedo está la Glorieta de Covadonga, con las cuatro estatuas -el Arte, el Genio, el Trabajo, la Ciencia- que rodean al Colegio España, dos de Lorenzo Coullaut Valera, otras dos de Manuel Delgado Brackenbury.

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