El riesgo de virus del Nilo en Sevilla: "Tenemos todas las papeletas para tener un año complicado"

La Diputación de Sevilla inicia la campaña de control de mosquitos transmisores con un plan que duplica la superficie hasta las 117.000 hectáreas en un año marcado por abundantes lluvias

Tres nuevos pueblos de Sevilla se suman al nivel alto de riesgo de virus del Nilo en una lista con casi 50 municipios

Así es el plan para combatir al mosquito del virus del Nilo de la Diputación de Sevilla / Antonio Pizarro

La laguna de San Lázaro, rodeada de pinares en un paraje silencioso a las afueras de Villamanrique de la Condesa, parece más un espejo que un humedal temporal. El agua ocupa toda su superficie, algo que no ocurre todos los años. Hay temporadas en las que este mismo espacio queda completamente seco. Pero no este invierno. Las abundantes lluvias han llenado la laguna y también cunetas, arroyos y pequeños puntos de agua repartidos por toda la comarca. Y, donde hay agua estancada, hay mayor probabilidad de mosquitos.

El dron encargado de fumigar en zonas donde no es posible con el cañón terrestre sobrevuela la laguna de San Lázaro.
El dron encargado de fumigar en zonas donde no es posible con el cañón terrestre sobrevuela la laguna de San Lázaro. / Antonio Pizarro

Ese es el punto de partida del operativo que la Diputación de Sevilla ha activado ya en los quince municipios considerados de mayor riesgo entomológico en la provincia para frenar la proliferación del mosquito transmisor del virus del Nilo Occidental. Un plan que este año amplía su radio de actuación un 93,7% respecto al año pasado y alcanza las 117.000 hectáreas, prácticamente el doble que en ejercicios anteriores.

La jornada comenzó horas antes en el Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa, en plena Plaza de España. Un lugar que respira ambiente rociero incluso fuera de temporada. Allí, un contador marca la cuenta atrás para el paso de las hermandades camino de la aldea de El Rocío, una de las citas más multitudinarias del calendario andaluz y declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía. En el momento de la visita faltaban 69 días y ocho horas.

En ese escenario se reunieron el presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, y los alcaldes de los 15 municipios incluidos en el plan de vigilancia y control del vector, antes de desplazarse al campo para comprobar sobre el terreno cómo funciona el dispositivo.

El encuentro sirvió para coordinar el inicio de la campaña y trasladar a los municipios la planificación prevista para este año. Fernández subrayó que la campaña contra el virus del Nilo se afronta "con más experiencia acumulada tras los últimos años de trabajo", lo que permite "identificar mejor los puntos de riesgo y planificar las actuaciones con mayor precisión". Sin embargo, también reconoció que el escenario meteorológico obliga a extremar la vigilancia.

Según explicó, las abundantes lluvias de los últimos meses han dejado numerosos humedales y zonas de agua estancada, lo que incrementa el riesgo de proliferación de mosquitos. "Parece que este año va a ser de mayor riesgo que temporadas anteriores", trasladó citando la información de los expertos.

Aun así, quiso lanzar un mensaje claro a la población. "Un mensaje de calma, de tranquilidad y de información transparente", insistiendo en que el objetivo es mantener a la ciudadanía informada y reducir al máximo los riesgos.

Inversión y coordinación institucional

La Diputación mantendrá el dispositivo de vigilancia y control a través de la empresa pública Tragsatec, con la que existe un contrato de dos años firmado en 2025 que contempla una inversión total de unos seis millones, aproximadamente repartidos entre ambas anualidades.

El presidente provincial subrayó que la institución "no va a escatimar ni un euro ni ningún recurso" para intentar minimizar los riesgos para la población y garantizar una respuesta coordinada con los ayuntamientos afectados.

Fernández también recordó que la Diputación mantiene abierto el debate competencial con la Junta de Andalucía, al considerar que el virus del Nilo es un problema de salud pública que debería ser gestionado directamente por la administración autonómica. No obstante, dejó claro que ese debate no frenará la actuación de la institución provincial. "La Diputación y los ayuntamientos vamos a seguir dando un paso adelante", señaló, insistiendo en que el objetivo es reducir al máximo los contagios y evitar víctimas.

Mientras, en la laguna de San Lázaro, los técnicos de la empresa pública Tragsatec realizan una de las tareas más básicas y a la vez más importantes del plan: la prospección larvaria. Con un pequeño cazo sujeto a una vara, toman muestras del agua y observan cuidadosamente si aparecen larvas de mosquito.

El procedimiento es manual y repetitivo, pero esencial. "Esto no tiene otra manera de hacerse", explica José Antonio Valero, jefe de actuaciones y proyectos de Tragsatec. "Los técnicos toman una muestra, anotan los datos, se desplazan unos cien metros y vuelven a repetir el proceso. Si no hay larvas, mejor. Volvemos la semana siguiente. Si aparecen, tratamos directamente", detalla.

El año pasado se realizaron unas 40.000 prospecciones larvarias en el conjunto de los municipios incluidos en el plan. Este año, todo apunta a que serán muchas más. Solo desde enero se han realizado ya unas 1.400 inspecciones, y en aproximadamente el 15% de los puntos se ha detectado presencia de larvas.

El sistema responde a una lógica de control integrado. No se aplican tratamientos en todas las zonas, sólo en aquellas donde se confirma la presencia del mosquito en fase larvaria.

Más superficie bajo control

El dispositivo abarca actualmente alrededor de 117.000 hectáreas, incluyendo no sólo el perímetro de 1,5 kilómetros alrededor de los núcleos de población, sino también núcleos secundarios y áreas diseminadas. "Estamos ante un año especialmente complicado", reconoce Valero. "Doñana está completamente inundada, hay agua en todas las cunetas y en muchas lagunas que normalmente están secas, como esta misma. Donde haya agua estancada hay probabilidad de mosquitos", añade.

El operativo de campo comenzó de forma preventiva el 2 de marzo, con actuaciones iniciales en Palomares del Río, Mairena del Aljarafe, Coria del Río, Alcalá de Guadaíra y Utrera, donde ya se constató la presencia de larvas y pupas.

El plan cuenta con asesoramiento científico de expertos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y se ejecuta a través de Tragsatec. Las actuaciones se realizan siempre con tratamientos autorizados por la Junta de Andalucía, competente en materia sanitaria.

Tecnología y control sobre el terreno

Durante la visita, los técnicos mostraron algunas de las herramientas que forman parte de la estrategia de control. Además del muestreo larvario, uno de los equipos realizó una demostración de fumigación con cañón pulverizador montado en un vehículo todoterreno, un sistema que permite aplicar tratamientos biocidas en zonas accesibles.

Recogida de muestras de agua en la laguna en busca de larvas de mosquitos.
Recogida de muestras de agua en la laguna en busca de larvas de mosquitos. / Antonio Pizarro

Para áreas más complicadas, como cañaverales o canales, se emplean drones, capaces de intervenir con precisión en puntos donde no puede entrar maquinaria. Y cuando la extensión del terreno lo requiere, especialmente en las tablas de arroz, se utilizan tratamientos aéreos con avioneta, aplicando biocidas basados en Bacillus thuringiensis, un insecticida biológico utilizado específicamente contra larvas de mosquito.

El despliegue irá creciendo progresivamente. Actualmente operan dos equipos terrestres en cada margen del Guadalquivir, pero a partir de junio habrá cinco en cada margen, diez equipos trabajando a diario sobre el terreno.

Otra de las demostraciones de la jornada tuvo lugar junto a una de las trampas de captura de mosquitos instaladas en la zona. El sistema utiliza hielo seco, que al sublimarse libera dióxido de carbono. Ese gas simula la respiración humana y atrae a los insectos hacia un ventilador que los succiona hacia una red. Las capturas se conservan posteriormente en frío y se envían al CSIC y a la Universidad de Córdoba para su identificación. Allí se determina qué especies están presentes y si alguna porta el virus del Nilo mediante pruebas de laboratorio.

La ayuda de la naturaleza

Pero no todo el control se basa en biocidas o tecnología. También hay aliados naturales. En el entorno de la laguna, los técnicos mostraron algunas de las cajas nido instaladas para favorecer la presencia de aves insectívoras como vencejos, aviones, carboneros o herrerillos, además de murciélagos. Un solo vencejo puede consumir hasta 20.000 insectos al día, mientras que otras especies superan fácilmente el millar.

El año pasado se instalaron alrededor de mil cajas nido en los municipios del plan y este año se prevé colocar aproximadamente el mismo número adicional. "Tenemos que ayudarnos también de los mecanismos naturales del ecosistema", señala Valero. "Lo ideal es que el propio sistema ecológico se autorregule", añadía Fernández.

La campaña de control se prolongará previsiblemente hasta noviembre, cuando las temperaturas nocturnas bajen y el ciclo reproductivo del mosquito disminuya. Pero antes llegará el periodo crítico del verano. El agua acumulada tras meses de lluvias, la previsión de amplias superficies de cultivos de regadío y la presencia de humedales llenos como esta laguna configuran un escenario que obliga a redoblar la vigilancia. "Tenemos todas las papeletas para tener un año complicado", admite el responsable técnico. "Pero precisamente por eso estamos trabajando desde ahora", sentencia.

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