Consejos para los turistas en Sevilla Temporada alta... para los carteristas

  • Los guías alertan de la presencia de delincuentes especializados en hurtos en seis puntos negros de la zona monumental

  • La Plaza de España es la zona más peligrosa y los japoneses las víctimas más frecuentes

Dos turistas pasean por el barrio de Santa Cruz. Dos turistas pasean por el barrio de Santa Cruz.

Dos turistas pasean por el barrio de Santa Cruz. / Juan Carlos Vázquez

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Plaza de España. Una mañana cualquiera de estos últimos días de invierno. Un grupo de turistas japoneses accede al monumento por la Puerta de Aragón y se topa con varias personas que se mezclan con ellos. Son carteristas, algunos extremadamente hábiles, capaces de abrir bolsos y birlar carteras sin que las víctimas se den cuenta de nada. Basta un mínimo roce, un contacto que el turista creerá fortuito, para que le desaparezca el monedero, el teléfono móvil, el reloj, la cámara de fotos o cualquier objeto de valor.

Antes de que el grupo haya terminado bajado los peldaños, los carteristas habrán abierto ya varios bolsos. Si no han podido todavía meter la mano lo harán unos momentos después, ya en la plaza, aprovechando algún descuido del turista, que no repara en que lleva el bolso abierto porque no se ha dado cuenta tras el primer encontronazo. Los ladrones, casi todos de origen rumano, se sientan junto a los visitantes y aprovechan algún descuido para sustraer sus pertenencias.

Si no lo han conseguido sentándose en algún banco, lo intentarán después en la zona central de la Plaza, debajo del balcón de Capitanía, donde se celebra a diario un espectáculo flamenco que suele congregar a bastantes turistas. Los carteristas vuelven a introducir las manos en los bolsos mientras los visitantes contemplan a la bailaora dar taconazos sobre un diminuto tablao, al ritmo de un guitarrista, una caja y unas palmas.

Carteristas identificados por la Policía en la plaza de España. Carteristas identificados por la Policía en la plaza de España.

Carteristas identificados por la Policía en la plaza de España. / M. G.

La presencia de carteristas en la Plaza de España es continua, pero se ha incrementado en las últimas semanas, coincidiendo con la temporada alta para el turismo en la ciudad. Las víctimas suelen ser casi siempre turistas orientales, japoneses en su mayoría, los más desvalidos ante este tipo de delincuencia, con la que no están habituados y para la que no toman preocupaciones. En alguna ocasión, estos rateros han protagonizado peleas con los vendedores ilegales que hay en la plaza, que les reprochan que el robo a turistas conllevará una mayor presencia policial, y serán ellos los que paguen las consecuencias.

Los guías turísticos han denunciado en numerosas ocasiones esta situación, pues a diario tienen conocimiento de estos robos. "Todos los días tenemos algún aviso en nuestro chat de guías, de compañeros que los ven actuando", aseguran fuentes de este colectivo. La semana pasada, añaden, "el descaro fue mayúsculo, intentando abrir los bolsos delante de nuestras mismas narices". Los guías han trasladado esta preocupación por la seguridad de sus clientes al Ayuntamiento, al que han pedido alguna solución. "Es una situación incómoda. Estamos promocionando y haciendo ver a los visitantes las maravillas de nuestra ciudad, pero nos vemos obligados a advertirles del peligro".

Turistas en el teatro de la Maestranza. Turistas en el teatro de la Maestranza.

Turistas en el teatro de la Maestranza. / Juan Carlos Vázquez

Estas quejas han servido para que, al menos durante los últimos días, se haya reforzado la presencia policial en la Plaza de España, donde se había detectado la presencia de un clan de carteristas llegado de Madrid expresamente a Sevilla para robar a turistas. Pero la Plaza de España no es el único punto negro para la seguridad de los turistas en Sevilla. Los guías denuncian otros cinco. Son el teatro de la Maestranza, los Jardines de Murillo, la puerta del Perdón de la Catedral, el barrio de Santa Cruz y la entrada al Real Alcázar.

En el teatro de la Maestranza, los carteristas suelen estar sentados junto a la estatua de Mozart. Consultan algún mapa o miran el móvil, a la espera de que llegue un grupo de turistas a los que puedan robar. "Se producen muchas veces situaciones desagradables, al darse cuenta el guía acompañante de lo que va a suceder, que tiene que avisar a los clientes e incluso enfrentarse a los carteristas". El problema es similar en los Jardines de Murillo, donde hay un punto de carga y descarga de los autobuses turísticos.

Otro punto negro que se está convirtiendo en habitual lugar de reunión de carteristas es la puerta del Perdón de la Catedral. Es el lugar por donde salen los visitantes del templo, que se topan con las aglomeraciones generadas por los free tours, que explican la Catedral desde fuera y sin pagar la entrada. Esto coincide con las señoras que intentan leer las manos y vender romero a los turistas, lo que provoca un escenario de confusión ideal para los delincuentes.

Japoneses en la puerta del Alcázar Japoneses en la puerta del Alcázar

Japoneses en la puerta del Alcázar / Juan Carlos Vázquez

En la puerta de entrada al Alcázar también se han detectado a carteristas no habituales en Sevilla, sino llegados desde la capital de España al reclamo de la impunidad y la facilidad para actuar que encuentran en el casco histórico hispalense. Hacía años que no había carteristas en el barrio de Santa Cruz, y también se han detectado en la zona de la calle Vida.

Los guías comparan la situación actual con los años anteriores a la Expo 92, "cuando el turista estaba muy indefenso" y la modalidad delictiva de moda era el tirón. La celebración de la exposición universal hizo que se incrementara la presencia policial y, con ello, la seguridad. Años después se crearían unidades especiales de la Policía Local, como es el caso del Grupo Giralda, y de la Policía Nacional, el Grupo Hércules. Los guías se quejan de que ambos grupos no respondan a los números de teléfono directos que tenían y que cada vez menos policías vayan de paisano, con lo que se pierde el efecto sorpresa, "fundamental para detener a estos individuos in fraganti".

Una turista oriental mira el móvil junto a la Catedral. Una turista oriental mira el móvil junto a la Catedral.

Una turista oriental mira el móvil junto a la Catedral. / Juan Carlos Vázquez

Los profesionales del turismo lamentan que ambos grupos hayan perdido efectivos en los últimos años. En el caso del Grupo Giralda, denuncian que arrastra muchos problemas para poder llevar a cabo su labor de seguridad ciudadana. "Van de uniforme, con lo cual son reconocidos fácilmente; no pueden hacer ellos las diligencias directamente; tienen que perder el tiempo e ir a la inspección de guardia... Muchas veces los inmovilizan, asignándoles una labor de mera presencia en puntos fijos en las zonas turísticas, sin posibilidad de desplazarse", lamentan los guías, que denuncian que los fines de semana no hay agentes suficientes para responder a sus llamadas y que el sistema actual para elaborar las diligencias es "lento y tedioso", con lo que muchos turistas se marchan sin denunciar.

"Si se ha mantenido la seguridad de la ciudad impecable durante más de 25 años, ¿qué está sucediendo ahora?", se preguntan los miembros de este colectivo. Para ellos, la inseguridad es el principal problema que padecen, y ahora temen la llegada de las dos fiestas principales de la ciudad.

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