Sanz y el libro de estilo para Sevilla: donde dije digo...
El Macero
Urbanismo admite que no tiene un libro de estilo físico sino una “reflexión conceptual” sobre los criterios que, no obstante, el alcalde ya ha esbozado en una decena de calles
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Una de las principales promesas electorales de José Luis Sanz durante la campaña de 2023, que terminó con su llegada a la Plaza Nueva, fue la defensa a ultranza de la uniformidad estética del mobiliario urbano. El por entonces senador popular se paseó por las calles más singulares del centro para denunciar la variedad de pavimentos, farolas o bancos. Su compromiso fue que, si llegaba a la Alcaldía, elaboraría un libro de estilo del paisaje urbano para lograr que esos elementos tuvieran una homogeneidad, especialmente en el casco histórico.
La colocación de las clásicas farolas fernandinas en la calle Sierpes a principios de 2024 fue un primer paso. Sanz aprovechó la ocasión para anunciar que ese libro de estilo estaba “en pleno proceso de redacción”. Meses antes, reforzó la Gerencia de Urbanismo para que le asesorasen en asuntos de identidad y de patrimonio. Como él mismo describió en más de una ocasión, “en una misma calle no puede haber cuatro o cinco tipos de pavimentos, papeleras distintas, farolas o señalética dispar y mobiliario urbano diferente por la falta de normas que lo regulen”.
El alcalde popular llegó a presentar públicamente algunos diseños para ese cambio estético, dando a conocer sus modelos de farolas, fuentes y papeleras con detalles representativos de la identidad de la ciudad, como los tirantes del puente de Triana o el propio lema del NO&DO.
La renovación de Zaragoza fue un punto de partida de una renovación estética que ya se ha replicado en más de una decena de calles del centro. En todas ellas se han unificado criterios para elegir el pavimento y los elementos del mobiliario urbano. Un mismo patrón que se puede resumir en implantar la plataforma única para adaptarse a la normativa de accesibilidad en vigor y la recuperación del adoquín de Gerena, lo que ha permitido recuperar una estética clásica en las calzadas. Un ejemplo, la plaza de la Campana.
Esta unificación estética se ha ido implantando, paradójicamente, sin el manual prometido. El mismo gerente de Urbanismo lo reconoce en una respuesta de hace unos días al Grupo Socialista, que solicitó una copia en color del libro de estilo. “No se trata de un expediente administrativo específico o documento técnico-normativo aprobado formalmente por los órganos de gobierno de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente”, apunta Fernando Vázquez en el expediente al que tuvo acceso este periódico.
El gerente va más allá: “Abundando en lo anterior, indicar que el denominado libro de estilo al que hace referencia la solicitud no constituye un documento cerrado, normativo ni físico en el sentido administrativo. Se trata, antes bien, de una reflexión conceptual y estratégica sobre los criterios estéticos, patrimoniales y urbanísticos que deben guiar la intervención en espacios de alto valor histórico como el Casco Antiguo”. Donde dije digo...
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