Una sentencia como aval para un préstamo
La crisis hace que muchas personas se las ideen para salir del paso
La crisis económica no sólo está provocando un aumento de los hurtos en los supermercados, sino que está llevando a muchos ciudadanos a buscar alternativas singulares e incluso anecdóticas para superar esta etapa de dificultades. Una de estas alternativas la protagonizó un hombre que había ganado un juicio sobre la reclamación de una deuda. Su abogado, Antonio Cadillac, del bufete RZS, le explicó que a pesar de que la Justicia le había dado la razón, el demandado había recurrido la sentencia y aunque iban a solicitar la ejecución provisional de la resolución, el pago se retrasaría como mínimo varios meses.
Ante esta nueva situación, el cliente le pidió entonces al letrado una copia testimoniada del fallo y, como éste se extrañó de la petición, le preguntó para qué quería la sentencia, a lo que el hombre le respondió que había pensado ir al banco para pedir dinero presentando como garantía la sentencia que le daba la razón. Desafortunadamente, el banco denegó el préstamo porque sobre la sentencia no era firme, al haber sido recurrida por la otra parte. Al cliente sólo le quedaba esperar que se resolviera la apelación y cobrar la cantidad.
El mismo letrado comentó que en otras ocasiones se ha descubierto algún fraude a las aseguradoras porque las personas que han intentado engañar a las compañías han utilizado unos métodos muy burdos. En un caso se denunció el robo de una vivienda y para tratar de justificar que se habían llevado del domicilio una serie de objetos, se aportó una factura de unos grandes almacenes que, evidentemente, no dejaba lugar a dudas respecto a su falsedad, sobre todo por los errores ortográficos que incluía. Así, la factura intentaba acreditar la compra de una "labadora Fajor" (sic), en lugar de una lavadora Fagor, el lavavajillas aparecía como un "lababajillas" y para completar la lista de objetos robados las gafas de sol que supuestamente habían sido sustraídas en la vivienda pasaron de ser de la marca Ray Ban a "Raivan". Todo un ejemplo de lo que no se debe hacer si se quiere lograr el pago de una compañía aseguradora.
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