Sevilla salva su primer día de alto riesgo de riadas sin grandes incidencias
Los ríos van muy crecidos y amenazan con desbordarse en las próximas horas
La mayoría de los escolares de la provincia regresan este jueves a clase
Una veintena de carreteras permanecen cortadas en la provincia de Sevilla
Tomás Gollete está sentado en una silla de ruedas con los pies encima de una mesa en la venta El Mellizo, el establecimiento que regenta en Coria del Río. Es el bar que está justo enfrente del embarcadero de la barcaza. Este miércoles está cerrado. Sopla el viento con fuerza y el río parece el mar por las olas que lo recorren. Las barcas están atracadas a unos metros de las rampas por las que habitualmente suben y bajan los coches que utilizan este medio de transporte tradicional para cruzar el Guadalquivir. El río está muy crecido, pero Tomás dice que lo ve normal. "Lleva agua, pero lo normal, la verdad. Lo he visto más crecido. Otras veces el agua ha llegado a la mitad de la carretera", explica, desde su aposento en la terraza cerrada de la venta.
"Recuerdo que entre los años 2012 y 2014 lo vi varias veces con más agua. Después ya no, hace mucho que no lo veo así. El problema es el viento, que impide que el río haga bien su ciclo de mareas y se puede taponar la desembocadura del arroyo Riopudio. Entonces el canal se colapsa y las casas que están cerca pueden tener problemas", cuenta Gollete. A unos metros, unos curiosos se acercan a contemplar el embarcadero y el río revuelto cuyas olas lamen el adoquinado de la calzada. Un cartel recuerda que el 80% del término municipal de Coria del Río está en la otra orilla y que hay unas maravillas que ningún visitante debe perderse. Como la dehesa la Atalaya o el río Guadaíra, por ejemplo.
El viento arrecia al mediodía y por la tarde subirá algo más el nivel del río, cuando coincida con la pleamar. "Antes tiene que venir una hora que llaman de reparo, en la que ni sube ni baja y el río está como muerto. A veces esto dura una hora y a veces dos", continúa el hostelero. Los curiosos hacen una foto y se marchan. Otros llegan en el coche y ni se bajan. Una patrulla de la Policía Local de Coria da una vuelta para garantizar que todo va bien.
Aguas arriba, los puntos críticos del Guadalquivir están en Lora del Río, en Villaverde y en Cantillana. En el primero de los municipios, el alcalde, Antonio Enamorado, admite que la situación es "preocupante" porque el caudal está "subiendo constantemente". El pico de la crecida se espera para las últimas horas del jueves o la madrugada del viernes. El Ayuntamiento confía en el muro de defensa. Este miércoles, la preocupación del alcalde no parecía ser compartida por los vecinos de Lora. No había nadie preparando muretes ni colocando barreras de ladrillo o chapa en las puertas de las casas del barrio más cercano al Guadalquivir.
En el puente que cruza el río se paran también curiosos. Uno deja el coche junto a una rotonda y atraviesa andando la pasarela. Se para al lado de un fotógrafo de prensa que toma imágenes del río y suelta: "Uf, ¡cómo va el río!". La misma escena se repite en la presa de Cantillana, donde el Guadalquivir baja con una fuerza increíble. En Villaverde estuvo este miércoles el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, que departió con el alcalde de la localidad sobre las medidas para reaccionar ante un posible desbordamiento.
El Guadalquivir, sin embargo, parece controlado en este primer día de alto riesgo de riadas. El que se ha salido de su cauce es el Corbones, que inunda campos cercanos entre Lora y Carmona y obligó a desalojar unas naves industriales en La Puebla de Cazalla. El Genil también corre el riesgo de desbordarse en Écija, donde se alcanzaban los 4,4 metros sobre el nivel del mar a primera hora de la tarde. Si el río llega a los cinco metros, los vecinos de la zona de Isla del Vicario tendrán que se desalojados obligatoriamente. El Guadaíra mantiene niveles elevados en Arahal y Utrera, mientras también está en riesgo de inundación la zona de Marismillas, en Las Cabezas de San Juan.
Otro río que lleva una crecida importante es el Guadiamar, que se encuentra en el nivel rojo de alerta a su paso por Sanlúcar la Mayor. La zona más afectada es la de la urbanización Los Ranchos del Guadiamar, donde hay algunas casas muy próximas al cauce. Por el momento no ha habido desalojos, pero ayer se informó a los vecinos del peligro de crecida y de la posibilidad de que tengan que ser desalojados este jueves o este viernes. Junto al río hay unos chicos bebiendo y fumando a primera hora de la tarde. Llegan dos patrullas de la Guardia Civil, una de uniforme y otra camuflada, que piden a los jóvenes que se retiren de la zona. Los agentes colocan un precinto en el acceso al río y comprueban el nivel del agua.
Desde la carretera puede verse que el Guadiamar se ha desbordado y está anegando los campos próximos al cauce. Kilómetros más abajo, el río tiene inundando por completo el Vado de Quema, un paraje mítico para los rocieros que este año a buen seguro tendrán agua de sobra para sus bautizos. Está cubierto de agua y sólo se ve parte del templete dedicado a la Virgen del Rocío, donde las hermandades hacen un alto para rezar y completar uno de los momentos más emocionantes de la peregrinación.
En otra zona de Doñana, el vado de Don Simón, está igual de anegado y su entorno es una auténtica maravilla para cualquier amante de la naturaleza. Cientos de flamencos pueblan las lagunas del humedal. Algunos levantan el vuelo asustados por el motor del único coche que pasa este miércoles por allí. El viento, la lluvia, los baches de la carretera, los juncos de la orilla y las aves dejan imágenes que podrían ser el opening de una nueva temporada de True Detective. En pueblos como Coria o La Puebla, las calles vacías recuerdan a la época de la pandemia, sin peatones en las calles, los comercios cerrados y apenas unos cuantos coches circulando por las calles.
Gracias quizás a esa prevención y a medidas como la suspensión de las clases, la provincia de Sevilla salvó sin grandes incidencias el primero de los días de alto riesgo de riada. Aún así, el peligro no ha pasado y los ríos pueden seguir cargándose de agua, tanto por la lluvia que puede seguir cayendo en los días finales de la semana como por el desembalse de los pantanos. Todos los embalses de la provincia están desembalsando. El de Torre del Águila, en el Palmar de Troya, está al borde de su capacidad. También está en nivel rojo el embalse de Los Melonares, en El Pedroso.
El del Agrio, en Aznalcóllar, es uno de los que más agua vierte al Guadiamar. Precisamente en este pueblo está actuando la Unidad Militar de Emergencias, que ha construido un muro de contención en la corta de Los Frailes, para evitar que la balsa minera rebose y vierta agua con metales pesados o contaminada al río.
El temporal está previsto que amaine y la borrasca Leonardo se irá desplazando a otros puntos más al Este de Andalucía. En Sevilla capital y en casi toda la provincia se retomarán este jueves las clases en colegios e institutos, si bien en algunos puntos conflictivos por la crecida de los ríos no habrá jornada lectiva aún. Son algunas zonas de la Campiña y de la Sierra Sur de Sevilla.
Una veintena de carreteras de la provincia de Sevilla permanecen cortadas parcial o totalmente por la acumulación de agua y daños que deben evaluarse técnicamente. Entre los tramos afectados se encuentran la N-630 a la altura de Guillena; la A-360 en Alcalá de Guadaíra; la A-406 en Pruna; las carreteras SE-BG-02 y SE-BG-04 en el término municipal de Los Palacios y Villafranca; la SE-3102 en Sevilla capital; la SE-5203 y la SE-5204 en Arahal; la A-361 en Morón de la Frontera; la SE-4104 en Alcolea del Río; la SE-485 en Osuna; la A-8128 y la SE-5206 en El Coronil; la A-8126 en Coripe; la A-451R1 en El Saucejo; la SE-9225 en Algámitas; así como la SE-6201 y la SE-6300 en Lebrija y la SE-5209 en Las Cabezas de San Juan. A ellas se suma alguna salida de la circunvalación SE-30.
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