Torreblanca

El ‘Caramelito’ intentó borrar pruebas quemando la vivienda

  • La Policía investiga si el incendio de la vivienda fue provocado para destruir vestigios de la agresión al niño de dos años

  • El agresor ha sido llevado de nuevo a Torreblanca para una reconstrucción

La zona de Torreblanca en la que ocurrieron los hechos. La zona de Torreblanca en la que ocurrieron los hechos.

La zona de Torreblanca en la que ocurrieron los hechos. / Víctor Rodríguez

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La Policía Nacional está investigando si Joaquín T. M., el Caramelito, intentó borrar pruebas de la agresión a su novia y al hijo de ésta, de dos años de edad. El Caramelito pudo prender fuego a la casa en la que se cometió la agresión, y en la que las dos víctimas estuvieron retenidas al menos tres días.

El menor y su madre fueron después trasladados a otra vivienda, de la que fueron rescatados por la Policía y los Bomberos el pasado domingo.

Los agentes que investigan el caso llevaron de nuevo al Caramelito a la casa en la que se produjo la agresión para tratar de hacer una reconstrucción de los hechos. Aunque en un principio se creyó que las víctimas fueron golpeadas con un bate de béisbol, la Policía ya ha descartado este extremo.

Todo apunta a que los golpes fueron propinados con el palo de una escoba. Una vez rescatados, tanto el niño como la madre fueron trasladados al Hospital Virgen del Rocío. La madre fue dada de alta y el niño permanece ingresado, aunque se encuentra estable y fuera de peligro. Sufre diversos hematomas, contusiones y heridas de distinta consideración.

El presunto agresor está a la espera de pasar a disposición judicial. Fue interrogado también su hermano, pero ha quedado en libertad sin cargos. Ambos pertenecen a una familia de Torreblanca relacionada con el tráfico de drogas. Sus padres han sido detenidos en varias ocasiones por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional.

En una de estas últimas operaciones fue arrestada la madre cuando venía cargada de estupefacientes desde Dos Hermanas. La familia regentaba un punto de venta en el que se distribuía pasta base de cocaína y también heroína. En ese punto de venta había un fumadero para que los clientes pudieran consumir drogas sin necesidad de ser vistos.

El Caramelito residió durante un tiempo en la plaza del Platanero, la zona más deprimida de Torreblanca. Pasó de los robos y la conducción sin carné a los atracos. Se relacionó con algunos de los individuos más peligrosos de este barrio.

Con uno de ellos, perteneciente al mismo clan que secuestró hace unas semanas a un menor por una deuda contraída por sus padres, participó en un atraco a mano armada en un supermercado de Sevilla Este. Por estos hechos fue detenido y pasó varios años en prisión.

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