Las últimas patrullas del Elvis de Guillena: "He cumplido mis sueños, ser policía y cantante"
José Luis Blanco, policía local de Guillena, afronta sus últimos meses de servicio con la mira puesta en dedicarse por completo a la música
Es conocido por sus imitaciones de Elvis y por ser el bajista de Los Escarabajos, el grupo sevillano de tributo a Los Beatles
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A José Luis Blanco le quedan pocos meses de patrulla. Se jubilará el próximo mes de julio, cuando cumpla los 61 años. Desde 1987 es policía local en Guillena, donde ha participado en cientos de servicios, algunos de ellos complicados como el rescate de personas en la ribera o auxilios en carretera. Blanco es también Joe Lewis Elvis, un destacado showman que recorre España dando conciertos imitando a Elvis Presley. Y lo hace verdaderamente bien. Es, además, el bajista de Los Escarabajos, el grupo de tributo a Los Beatles en el que él se encarga de encarnar a Paul McCartney y que ha tocado 30 veces en La Caverna.
"Allí te tiemblan las piernas". Precisamente en Guillena se encontró en varias ocasiones con Robert Freeman, el fotógrafo que hizo las fotos de la mayoría de portadas de los discos de Los Beatles y que estuvo unos años residiendo en el pueblo. Blanco sacó a Freeman de más de un apuro y le regaló una colección de fotografías que el policía local tiene en un sitio privilegiado de su casa.
Blanco afronta la recta final de su carrera como policía local, pero espera poder dedicarse por completo a la música una vez que cuelgue el uniforme. "He cumplido mis sueños de pequeño. Cuando uno es niño siempre quiere ser cowboy y policía. Yo quería ser policía y cantante y lo he conseguido. No son unos retos inalcanzables, pero sí puedo decir que mis metas se han logrado", explica este policía "de vocación", que ha desarrollado toda su carrera en Guillena.
"En aquella época sólo sacaron una plaza, y yo tenía claro que esa plaza era mía. Es un pueblo muy tranquilo, muy cercano a Sevilla y muy bien comunicado. El crecimiento demográfico que ha tenido Guillena en los últimos años se ha visto reflejado también en infraestructuras. En mi carrera me he encontrado con muchas intervenciones, a veces en solitario porque en los pueblos ocurre eso. Hemos tenido rescates de personas, con riesgo de caer al agua, o mayores que se desorientan y los hemos encontrado a altas horas de la madrugada con hipotermia. Son cosas que me enorgullecen", cuenta Blanco.
También tuvo algún que otro servicio destacado en la autovía A-66. "Tenemos una autovía cerca y hemos atendido situaciones de emergencias que se crean, porque a veces llegamos antes que la Guardia Civil o que los servicios sanitarios. Un auxilio en carretera, un simple cambio de neumático, se agradece mucho si son las tres de la tarde de un día de agosto... Que acuda una patrulla y ayude supone que, si hay niños, no estén tanto tiempo parados al sol. Y nos ocurrió que una persona a la que auxiliamos en carretera resultó ser un cónsul de Bélgica, que luego se tomó la molestia de mandar una carta a la Policía de Guillena, que en ese momento le sacó de un apuro. Son cosas que se te van quedando. Soy más un policía de ayuda que un ponemultas".
El 21 de julio será su último día de trabajo. "Ya estoy viendo el final con la perspectiva de no querer llegar. Hay gente que está deseando jubilarse, quizás porque no estén preparados para afrontar nuevas situaciones que van llegando, pero yo, a mis sesenta años, me considero joven, será por el rock and roll". Blanco es muy mediático, ha participado en numerosos programas de televisión y lo hará próximamente en uno de Canal Sur llamado Cazatesoros.
La música es su pasión desde niño. "Dicen que a los recién nacidos, cuando les cortan por primera vez las uñas, si las tiran a un pozo salen cantantes. Mi tía lo hizo conmigo. No sé si es casualidad o no, pero el caso es que yo canto los cinco años, que lo hacía en el portal de la casa de mi abuela. Y con esa edad, cantando, me gané mi primera perra gorda".
Sevillano de la calle Arroyo, descubrió a Elvis el día que éste murió, el 16 de agosto de 1977. José Luis tenía 13 años. "Esa noticia se lanzó a nivel internacional, abrió todos los telediarios. Pusieron sus canciones y había documentales de 24 horas en la radio. Me los tragué todos. Había una canción que duraba siete minutos, casi lo mismo que el Hey Jude de los Beatles. Esa canción era Suspicious minds y esa forma de cantar me dejó impactado". Después se hizo con un libro en el que venían las letras de las canciones. "Eso me motivó a cantar sus canciones en inglés de verdad. Hoy en día hay muchas formas de averiguar las letras de una canción, pero entonces no".
A partir de ahí comenzó a imitar a Elvis de forma amateur hasta el año 2011, cuando configuró una banda y lo hizo de forma profesional. Desde los 18 años, Blanco es miembro de Los Escarabajos. Con ambos grupos recorre toda España. "Salen muchos bolos, a veces tengo que rechazarlos porque he de compaginar esta faceta con mi trabajo en la Policía, en la que también se trabaja los fines de semana".
Sin embargo, el hecho de no dedicarse exclusivamente a la música le permite cierta independencia. "Puedo cantar las canciones que yo quiero. No tengo ninguna obligación de cantar canciones de Alaska, por ejemplo. Si viviera de la música, haría un grupo de pop ochentero, que es lo que se lleva en todas las bodas. Por otra parte, Elvis es más un artículo exclusivo que se suele regalar en las bodas cuando uno de los novios es muy fan. Somos objeto de regalo por parte de los familiares".
De ahí la importancia de caracterizarse y meterse en el personaje, de los movimientos en el escenario y de compaginar la imagen física con el equipamiento de jumpsuits, o trajes elásticos para saltar. "Elvis era un fanático del karate y ese tipo de tejidos le permitía hacer movimientos inspirados en esta arte marcial". Blanco tiene más de veinte trajes de Elvis, algunos de ellos hechos en Sevilla y otros comprados en EEUU. Cada uno de ellos puede costar entre 1.500 y 4.000 euros. "Elvis sacaba un traje en cada actuación. Rara vez repetía. Tenerlos todos es imposible, pero sí tengo los más icónicos. El que más conoce la gente es el del águila, con el que dio el concierto de Hawaii".
No ha estado en Memphis ni ha visitado Graceland, algo que puede que haga cuando se jubile. "Es como un acto de peregrinación y al menos una vez en la vida hay que ir. Aunque creo que aquello debe ser una especie de feria. Yo más que friqui soy músico". Las canciones que más le piden son Suspicious Minds y Can't Help Falling In Love, que canta tras esta entrevista en el salón de su casa. Para ello se coloca unas patillas de pega. "A veces me las dejo, pero el otro día tuve que ir a un juicio y no puedo presentarme ante un juez con las patillas de Elvis. Me van a meter en chirona a mí en vez de al acusado. Cuando me afeito, aprovecho para hacer al Elvis de la primera época".
Se sabe bien la vida de Elvis, que explica y divide en tres grandes etapas. "La primera es cuando irrumpe en el rock and roll en los años 50 con Heartbreak Hotel y El rock de la cárcel. Ahí saca la ropa de la época, trajes dorados de lamé, pantalones normales. Luego se pasa diez años haciendo películas en Hollywood. Eran películas absurdas pero muy taquilleras, con lo cual mantenía el estatus. Se cansó de hacer películas y quiso volver a los escenarios. Volvió en un programa de televisión, Comeback Special, y lo hizo con un traje de cuero. Él quería reaparecer ante el público con ese traje, pero le daba tanta calor que al final desistió y pasó a los trajes elásticos para saltar. Y luego ya en Las Vegas apareció a finales de 1969 y estuvo allí hasta 1977, que es cuando murió. Se pasó ocho años e hizo mil conciertos en Las Vegas y en el circuito americano. Nunca salió de EEUU, porque su representante, el coronel Parker, era inmigrante y no tenía papeles. Si salía, luego no podría entrar. Por eso intentó que Elvis no saliera del país, favoreciéndole contratos millonarios, para que no se moviera de la séptima planta del hotel Hilton y sólo bajara para cantar. Que ganara una pasta gansa".
Y así estuvo hasta la muerte, que le llegó joven. "Quién sabe si fue por la separación de su mujer, por el consumo abusivo de drogas, autorizadas por su médico... Eso le provocó disfunciones orgánicas que se cobraron factura con los años. En cuestión de dos años engordó mucho, estaba hinchado, como una pelota. En 1977, con 42 años, el cuerpo le dijo hasta aquí llegó. Y se convirtió en leyenda".
Hace unos años también le hicieron una entrevista sobre la película de Baz Luhrmann, titulada precisamente Elvis. "Me pareció un poco grotesca, metía una serie de historias que no tenían nada que ver. Buscaba la espectacularidad. No era tan fiel a la realidad y se centraba sólo en una sola época y no en la de más relumbrón. Se centraba mucho en el principio, en cómo quería cantar como un negro siendo blanco y cómo los negros no lo aceptaban. No se centraba en su labor artística de verdad".
"Elvis fue un artista manipulado, víctima de la época en la que vivió y que fue exprimido hasta la última gota. Su voz era prodigiosa, eso nadie lo puede negar. En el 77, en su último concierto, cuando decían que estaba ya agotado, cantó Unchained melody formidablemente, con un poderío arriba que ya quisieran alcanzar muchos artistas en su pleno apogeo". ¿Y usted, José Luis? "Yo todavía puedo cantar todos los registros de Elvis".
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