Que vienen los bárbaros

Calle Rioja

Que vienen los bárbaros
Que vienen los bárbaros

24 de enero 2011 - 05:03

UNA comedia para tiempos de crisis junto a la sede de Comisiones Obreras en la plaza del Duque. Como no todo está perdido ("¿podemos reírnos de nosotros mismos al menos?", José Luis Alonso de Santos presenta en el teatro La Imperdible su último trabajo, La llegada de los bárbaros. Teatro austero, con economía de medios, para estos tiempos de crisis: dos actores, un vigilante de seguridad y un presunto profesor de Latín, y un banco "que cabe en una Kangoo". Y un cuarto elemento: la crisis. El regalo envenenado de los nuevos bárbaros. O los de siempre.

Vi la obra la noche del viernes en la segunda fila. Junto al propio dramaturgo y a Marga Piñero, su mujer, sevillana, madre de sus dos hijos (Daniel, el mayor, salió en televisión hablando de Mourinho antes del derbi copero madrileño), correctora de las pruebas de sus obras que edita y publica el Instituto Cervantes y autora de una tesis doctoral sobre la creación teatral en José Luis Alonso de Santos. Marga estudió en las teresianas de la calle Arguijo y desde el aula veía los pasillos que daban a los camerinos del teatro Álvarez Quintero.

"¿Han llegado los bárbaros? ¿Cuándo? ¿Por qué?". Son preguntas del programa de mano. Estos bárbaros escuetos del teatro ha llegado a Sevilla al mismo tiempo que los compromisarios del PP, que los desfilantes del Bierzo que vinieron con sus zuecos, banderolas y cabezudos, que los aficionados del Madrid que vendrán a ver el partido de Copa (para algún desertor del estadio, la obra está hasta el día 30 en La Imperdible). De Sevilla irán a Ermua, la patria vasca de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal asesinado en julio de 1997 por la barbarie. Como siempre que estrena por el sur José Luis Alonso de Santos, en el patio de butacas estaba Miguel Nieto, catedrático de la Facultad de Comunicación de Sevilla y gran especialista en su obra. Ha enseñado a sus alumnos que es el dramaturgo que mejor conecta el texto teatral con la realidad circundante, con la comunicación. Por eso lo eligieron los actores que lo interpretan, Juan Alberto López y Yiyo Alonso, fundadores de Metamorfosis Producciones Teatrales. Juan Alberto López es un todoterreno del teatro. Autor o coautor de cinco de los doce espectáculos que hasta ahora ha puesto en marcha Metamorfosis Producciones Teatrales, es el vigilante de La llegada de los bárbaros. En el texto del teatro del Duque metió dos licencias autobiográficas: que es de Carmona (su compañero de reparto es madrileño de Vallecas) y que estudió en el instituto San Isidoro. Rostro familiar en numerosas series televisivas, también trabajó en La Venganza de don Mendo rock, la película cuyo guión escribieron al alimón Kiko Veneno, José Luis García Sánchez y José Luis Alonso de Santos.

Economía de medios, sí, pero los actores y fundadores de la productora se han permitido el "lujo" de que José Luis Alonso de Santos les abriera las puertas de su casa para la lectura de algunas escenas, que aceptara dirigir la obra y les acompañe en algunos puntos de la gira. Una obra en la que aparecen Alarico, Genserico y Odoacro, terror de romanos. Al dramaturgo vallisoletano, sevillano consorte, le apasiona el mundo romano y escribió para Rafael Álvarez El Brujo un celebrado monólogo titulado El Romano. Bárbaros que llegan a orillas del Tiber. Obra que va de Roma y de Bizancio, nombre artístico de Richard Díaz, autor del diseño gráfico. José Luis Alonso de Santos y José Sanchis Sinesterra encarnan la voluntad de la productora Metamorfosis de un "teatro centrado en temáticas sociales de interés contemporáneo". Dos dramaturgos con afortunadas incursiones en el mundo cinematográfico, el primero con Bajarse al moro o La estanquera de Vallecas, con ¡Ay, Carmela! el segundo. Alonso de Santos es el primer catedrático de Escritura Dramática que hubo en España. Un contemporáneo que ha dirigido a los clásicos: la mejor encarnadura para enfrentarse a la crisis, una realidad de ahora y de siempre.

Comparto con Juan Diego, Lawrence Olivier de Bormujos, la pasión por un libro de Henri Pirenne titulado Mahoma y Carlomagno. El autor escribe que los bárbaros no querían invadir Roma, les empujaron porque con tanto trasiego de eslavos no se cabía en el centro de Europa. En La tesis de Nancy, el anfitrión de la norteamericana que se cartea con su prima de Pennsylvania, le va explicando sin mucho rigor los vestigios culturales de la parte antigua de la ciudad. En un momento, habla de la invasión de los bártulos, civilización de su cosecha. El falso profesor de Latín habla de suevos, vándalos y alanos. Los vándalos a los que el tiempo sustituyó por los jándalos, invasión mucho más fructífera, armónica y bonancible, cátedras de ultramarinos, argonautas conserveros. Vandalia es el título de una colección de poesía que dirige Jacobo Cortines y de un equipo de fútbol afincado en la localidad granadina de Peligros. El vigilante de Carmona, que bromea con las solemnidades del teatro subvencionado ("¿La obra es de risa o cultura?") es a su modo un Tirso del sur. Juan Alberto López escribió en solitario las obras Los cuentos que no se cuentan y Casa de Fieras. Con su compañero de reparto y otros miembros de la productora, El supersustituto y Más perdidos que Carracuca. También firmó en colectivo la obra Circo Paraíso. Metamorfosis ha montado obras de Sartre, Sastre y John & Jitts. El señor de los monos y la mona Chita. Al estreno del viernes asistió el poeta, traductor, galerista y editor Pablo del Barco. Un burgalés en la obra de un vallisoletano. "El humor es mucho más difícil que el llanto", dice Marga Piñero. Que se lo digan a las plañideras.

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