"Mis violines están hechos con maderas de países de los Balcanes"
Los invisibles. Robert Louis Baille
Parece una galería de arte contemporáneo, pero es el taller de un artesano de la música, un 'médico' que cura o mitiga los dolores sonoros de violas y violines.
UNA mujer lo trajo a Sevilla. La música hizo el resto. Robert Louis Baille (Nancy, Francia, 1989) cumplió sus bodas de plata como luthier. Pura artesanía.
-¿Robert Louis por Stevenson?
-No. Por mis abuelos.
-¿Le 'tocó' la luthería?
-La vocación nació en mí con trece años. Los mejores luthiers franceses estaban en Mirecourt, pero yo me fui a estudiar a Londres. Cuatro años de aprendizaje y uno más con el oficio. Tenía el taller cerca de un cementerio victoriano donde aprendí a tallar.
-¿Vuelve a Francia?
-Al centro de París, pero una sevillana cambió mi destino. Llegué a tener dos talleres, uno en Málaga y otro en Sevilla. Iba y venía hasta que empezó la crisis. Tuve que dejar uno y dejé el de Málaga. Sevilla me parecía más interesante musicalmente.
-En 1989, cuando llega, no existían el teatro de la Maestranza ni la Orquesta Sinfónica...
-Eso en el fondo fue una ventaja.
-¿Su trabajo es de artesano o de médico?
-Un poco de todo. Tienes que arreglar, tranquilizar, encontrar soluciones, a veces a casos desesperados.
-¿Cuántos instrumentos fabrican?
-De tres a cinco según el año.
-¿Era consciente de que venía a una ciudad donde es hegemónico el flamenco como género?
-No tengo barreras con la música. Me gusta el jazz, el flamenco, aunque con lo que disfruto de verdad es con la música clásica.
-¿Qué gran maestro le gustaría que pasara por su taller?
-Estoy muy acostumbrado a trabajar con gente normal a la que le gusta lo que hace. La mayoría no son conocidos, como muchos artistas. Aquí funciona mucho la relación boca-oído, el contacto directo con el músico.
-¿Con qué maderas trabaja?
-De arce, abeto y ébano. Maderas que no se encuentran en cualquier sitio. Voy a buscarlas in situ a países de los Balcanes, a Montenegro, Serbia, Bosnia. La cojo recién cortada del árbol y cada vez que voy traigo un buen stock. La fabricación empieza con la elección de la madera.
-El Rey de España ha estado en Francia...
-Yo también soy republicano.
-Algunos presidentes de la República Francesa tienen empaque de reyes...
-Pero son elegidos democráticamente.
-El pintor Velázquez preparó en la isla de los Faisanes la boda de Felipe IV con su yerno Luis XIV, el rey de Francia...
-Los buenos artistas son gente normal.
-¿Vino a Sevilla de paso o con intención de quedarse?
-No proyecto en el futuro. Me quedé y funcionó. Tuve tres niños aquí, dos en Málaga y uno en Sevilla. Uno de ellos estudió Económicas y Administración y Dirección de Empresas, pero se viene al taller a trabajar conmigo. Empecé en la plaza de los Terceros.
-Está junto a la estatua de Daoiz. ¿Conoce afrancesados?
-No habría venido mal un poco de afrancesamiento, partiendo de que este pueblo, Sevilla, es fantástico, y que yo no soporto mucho a los franceses.
-¿Qué le gustó de Sevilla?
-La manera de vivir, la estética, la luz de la ciudad.
-¿Y la Semana Santa?
-Cuando llega, me voy porque en la calle Baños no se puede trabajar, pero me parece fantástica. Da trabajo a una serie de artesanos, a trabajos ancestrales que mantienen unas tradiciones que se perderían si no existiera la Semana Santa. Orfebres, tallistas, artesanos del pan de oro. No soy religioso, pero por solidaridad apoyo el evento.
-¿Qué le da al instrumento, belleza, sonoridad?
-Se combinan diferentes sensibilidades de las bellas artes: el lado estético, el plástico, el musical.
-¿El dolor más frecuente?
-La madera sufre mucho con los cambios de clima. Le afecta al sonido. Hay que hacerle lo que llamamos el reglaje del alma.
-¿Arregla y también toca?
-Respeto demasiado a los músicos. Es una carrera.
-Su bicicleta parece un instrumento de cuerda. Los franceses llevan más de treinta años sin ganar el Tour de Francia...
-Cuando llegué a Sevilla sólo había una tienda de bicicletas. Me tomaban por loco por llevar a los niños en el transportín. Y ahora los lleva todo el mundo. Yo creo que todo cambió con Indurain.
-Llegó a Sevilla el año que cayó el muro de Berlín. ¿Con qué música asocia ese hito histórico?
-Nunca estuve en Berlín. Crecí en África. Mi padre era geólogo y viví de niño en Canadá, Argelia y Senegal. Quizás por eso me atrajo tanto Sevilla, me recuerda la luz, el ambiente de esos países.
-¿Qué instrumentos arreglan?
-Los de cuerda. Violín, viola, chelo. Trabajamos el contrabajo y la familia de la viola de gamba con sus arcos.
-¿Baños es su isla del tesoro?
-Es un sitio fantástico. Una calle-barrio con negocios antiguos de calidad. Las mejores frutas, los mejores congelados, las mejores tapas.
-¿Ha visto a Los Luthiers?
-En directo nunca. Se llaman así porque tengo entendido que ellos mismos se fabrican los instrumentos.
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