Alavés-Sevilla FC

Lo reconocible es lo que funciona

  • Machín alineó dos ‘Sevillas’ distintos, pero hasta que no ocuparon sus posiciones Banega y el Mudo no compareció.

  • Antes, un inicio defensivo retrasado y la salida en juego directo lo acularon.

Informe técnico Informe técnico

Informe técnico / Departamento Infografía

Los dos Sevillas de Pablo Machín salieron a escena en Mendizorroza y pasó lo de siempre, o casi siempre. Que el timorato, el que no tiene físico por dentro y que se mueve con sus jugadores clave fuera de sitio por mucho que el soriano se empeñe en experimentar, acabó superado por un equipo intenso, físico y dominador en los duelos como el Alavés. Y que el que va de verdad, el que juega en la disposición mágica que Machín ideó una mañana en el Ciutat de Valencia y en el que Banega organiza desde atrás y el Mudo en zona de tres cuartos, encuentra los mecanismos que lo han llevado a ser líder. Porque son éstos y no otros los que tienen al Sevilla con 27 puntos.

Ni salir con la primera línea de presión casi en campo propio (como hizo en Anoeta), ni iniciar el juego con fútbol directo, ni empotrar a Banega donde choca con todos los gorilas del rival, ni encomendarle el pasillo central a un jugador sin piernas como Roque Mesa... le dan nada al Sevilla. Ha quedado demostrado.

Es verdad que habría que escuchar a Machín cuando tiene que decidir entre unos futbolistas y otros. Por ejemplo, se excusó con Sarabia por unas supuestas molestias. Pero variar el dibujo y la altura en que se fija el inicio defensivo es otra cosa.

Al final, ir perdiendo animó a Machín a sacudir a su equipo, acertó con los tres cambios y adquirió dos cosas muy importantes. Primero profundidad, y, segundo, que los jugadores se encontraran cómodos en sus posiciones habituales.

Defensa

El Sevilla retrasó la línea de su inicio defensivo y era una declaración de intenciones encaminada a dar un paso atrás. La defensa, como siempre, se adelantaba para compactar el juego, pero la primera línea de presión estaba muy atrás. Además, había una sutil diferencia en las posiciones, pues con Ben Yedder pegado a la izquierda alineado con el Mudo, el Sevilla defendía muy lejos en un 5-4-1 que le impedía llegar con efectivos en las recuperaciones.

Ítem más. En el centro había superioridad numérica y física del Alavés en los duelos, Mesa y Banega eran superados siempre y el sistema defensivo, como tantas veces cuando han jugado juntos, sufría.

Ataque

El Sevilla iniciaba el juego con fútbol directo, otra cuestión inusual. Una vía por lo general recurrente pero casi nunca, como ayer, habitual. Vaclik o los centrales buscaban a Andre Silva, pero el portugués no logró ganar ningún duelo aéreo ni mucho menos bajar un balón. Fue casi el único argumento ofensivo antes de los cambios, pues los carriles eran esta vez laterales y Banega pisaba unos terrenos en los que no encontraba aire para pensar.

La entrada de Promes dio profundidad y junto con la aparición de Sarabia el costado derecho se terminó de activar. Ben Yedder ocupó su sitio, Banega recibía más cómodo y el Mudo hizo un movimiento ganador obligando al Alavés a bascular hacia un lado y abrir por el otro con velocidad.

Virtudes

Los cambios. Volver a lo que funciona hizo al Sevilla reconocible.

Talón de Aquiles

La pobre propuesta inicial.

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